Reflexiones: ¿Orgulloso o agradecido? (parte 2 de 2)

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És verdad que, como padres, tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo por educar bien a nuestros hijos y enseñarles el buen camino, ese es nuestro deber sin duda —y rendiremos cuentas por ello ante Al-lah en el Día del Juicio—, pero Quien otorga, Quien permite, Quien da o quita, Quien guía es Al-lah.
Recordemos la historia del Profeta Noé, la paz sea con él. Aquel noble y devoto siervo de Al-lah tuvo que soportar el dolor más grande que puede sentir un padre: el ver cómo su hijo elegía el mal camino y verlo morir como resultado de esa mala elección sin que él pudiera hacer nada para impedirlo. Ningún musulmán en su sano juicio se atrevería a creerse mejor padre que alguno de los profetas de Al-lah, pues sabemos que ellos fueron los mejores en todas las áreas de la vida: como padres, como esposos, como líderes, etc. Noé es considerado en el Islam como uno de los profetas más importantes de la historia, a quien Al-lah le encomendó una gran misión, tenemos la certeza de que fue un gran ser humano y el mejor ejemplo a seguir en su tiempo; sin embargo, uno de sus hijos eligió el mal camino. ¿Por qué pasó eso? Pues porque Al-lah guía a quien &Éacute;l quiere, Glorificado sea, no podemos olvidar esto.
Dice Al-lah en el Corán (lo que en español se interpreta así): {… Noé llamó a su hijo que se encontraba en un lugar apartado: "¡Oh, hijito mío! Sube al arca con nosotros y no te cuentes entre los que se niegan a creer". Dijo [su hijo]: "Me refugiaré en una montaña que me protegerá de las aguas". Dijo [Noé]: "Hoy no habrá nada que pueda protegerlos del mandato de Al-lah, y solo se salvará aquel a quien Al-lah le tenga misericordia"; entonces las olas se interpusieron entre ambos, y [su hijo] se contó entre los ahogados} [Corán 11:42-43]. Él Profeta Noé se esforzó por salvar a su hijo, por guiarlo, hasta el último momento, cumplió con su responsabilidad como padre y como Profeta, pero él no sabía lo que realmente había en el corazón de su hijo, pues solo Al-lah sabe lo que hay en los corazones de las personas y por eso &Éacute;l guía a quien quiere.
Nada es por mérito propio, todo es por misericordia de Al-lah: tu familia, tu trabajo, tu educación, tu religión, tus hijos, lo que tienes y lo que no tienes… Dice en el Corán (lo que en español se interpreta así): {… Si intentaran contar las bendiciones de Al-lah no podrían enumerarlas. Él ser humano es injusto y desagradecido} [Corán 14:34].
La próxima vez que recibamos una bendición de Al-lah, en lugar de permitir que el orgullo se abra paso en nuestros corazones, esforcémonos por ser agradecidos, pues dice Al-lah (lo que se interpreta así en español): {Recuérdenme que Yo los recordaré; agradézcanme y no sean ingratos} [Corán 2:152]. Reconozcamos con humildad que, si no fuera por la voluntad de Al-lah, no estaríamos disfrutando de esa bendición y no estaríamos experimentando esa felicidad.
 

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