Muchas veces escuchamos decir a la gente que está orgullosa por algo, ya sea por cosas que se esforzaron por lograr o por cosas por las que no se esforzaron en lo absoluto, por sus hijos, por su nacionalidad, por el trabajo que realizan, etc., incluso varias veces he visto en los estados de Facebook: “¡Orgulloso/a de ser musulmán/a!”. No dudo de las buenas intenciones de quienes escriben estos estados, pero, como decía uno de mis profesores en la universidad: hay que usar los términos con propiedad.
Me pregunto si será apropiado que usemos la palabra “orgullo” para definir el sentimiento de satisfacción que experimentamos cuando logramos algún objetivo, conseguimos algo que anhelamos o recibimos alguna bendición.
Él diccionario de la Real Academia de la lengua Éspañola define la palabra “orgullo” como: “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”… Siendo así, podemos concluir que no solo es inapropiado utilizar el término “orgullo”, sino que es más inapropiado aún sentirlo.
Üno de los principales valores que enseña el Islam es la humildad, nos dice que debemos ser humildes ante Al-lah y también ante las personas. La arrogancia es algo fuertemente condenado y Al-lah nos recuerda en el Corán las palabras con las que el Profeta Luqman, la paz sea con él, aconsejó amorosamente a su hijo: {No rechaces a la gente y no andes por la Tierra como un arrogante. Al-lah no ama a los presumidos ni a los engreídos} [Corán 31:18].
Dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “… Al-lah elevará el estatus (en esta vida y en la otra) de aquel que es humilde”.
Como siervos de Al-lah, musulmanes (sometidos a Al-lah), es más apropiado que sintamos agradecimiento en lugar de sentir orgullo, porque lo que somos, lo que tenemos, las bendiciones de las que disfrutamos, todo eso es el resultado del favor de Al-lah sobre nosotros, todo eso nos ha sido otorgado por Al-lah, y no debemos olvidarlo ni por un instante.
Algo que se ve muy frecuentemente es que la gente siente orgullo por sus hijos, y es que los hijos son una causa de alegría para los padres, tal como dice Al-lah (lo que en español se interpreta así): {Los bienes materiales y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal, [que estos no los hagan olvidar de lo que Dios ha ordenado…]} [Corán 18:46]. Y cuando se destacan el algo, cuando logran una meta, cuando obtienen buenos resultados en la escuela o simplemente muestran un buen comportamiento, nos causa felicidad y satisfacción. Éso es normal y es algo bueno. Sin embargo, a veces los susurros del shaitán pueden hacernos caer en el error de pensar que el hecho de que nuestros hijos se destaquen en algo o hayan logrado alguna meta o los consideremos bien guiados es gracias a nosotros, porque somos buenos padres; y es entonces cuando, de forma muy sutil, el orgullo llega a nuestros corazones: “Algo debo estar haciendo bien”, nos atrevemos a pensar... y casi sin poder evitarlo nos sentimos mejores padres que los demás, nos damos todo el crédito, olvidando que, en última instancia, si tenemos buenos hijos, es porque Al-lah así lo ha querido.
Continúa en la parte 2...
Reflexiones: ¿Orgulloso o agradecido? (parte 1 de 2)
- Fecha de publicación:29/09/2026
- Sección:Purificación del alma
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