Milagros en el camino de la Hégira.

Milagros en el camino de la Hégira.
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Al-lah Envió a Su Mensajero, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, con la guía y con la religión de la verdad, y le prometió la ayuda y el apoyo.

El Apoyo de Al-lah, Glorificado Sea, a Su Mensajero, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, se pudo constatar numerosas veces, entre ellas los milagros, es decir, las cosas extraordinarias, ya que al Profeta, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, le sucedieron muchos milagros, y entre ellos se encuentran los que sucedieron en el camino de la Hégira, y estos son los que vamos a mostrar en este artículo.
Así pues; le sucedió un milagro al Profeta, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, en el camino de la Hégira, y para comprenderlo se debe leer lo que Abu Bakr As Siddiq, que Al-lah esté complacido con él, narró sobre él, al principio del viaje, pues dijo: "viajamos toda la noche anterior y de día hasta que llegó el mediodía, y en el camino no había nadie, ya que nadie pasaba, hasta que encontramos una piedra grande para protegernos del sol, nos colocamos debajo de ella y ordené con las manos el lugar para que el Profeta, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, durmiera en su sombra, luego extendí sobre el suelo una cobertura de piel, para que durmiera el Profeta y le cuidara de cualquier cosa, y él se durmió". Luego Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, narró que un pastor pasó y él le pidió leche. En aquel momento el Mensajero, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, se despertó, bebió y dijo "¿no es hora de irnos?", y Abu Bakr le contestó: "sí".
Y Abu Bakr prosigue el relato diciendo: continuamos nuestro viaje después del mediodía; también nos siguió Suraqah ibn Malik cuando estábamos andando.
Un milagro en el hogar de "Um Ma‘bad" fue narrado en los libros de Al Sirah y el Hadiz. El relato de que el Mensajero, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, y sus Compañeros, que Al-lah esté complacido con ellos, permanecieron en el hogar de Umm Ma‘bad en Qadid narra que ella se disculpó por la ausencia de comida en su hogar, ya que no tenía nada excepto un oveja débil, que no daba leche, entonces el Profeta, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, cogió la oveja y tocó sus ubres con su manos, y suplicó a Al-lah, y sacó de ella mucha leche en un recipiente, todo se bebió, pero se dice que esta narración es dudosa. Aunque existe otra que narró el compañero (Sahabí) Qays ibn Na‘man Al Sukuwni, que Al-lah esté complacido con él, y que cuenta que cuando el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, y Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, se escondían, llegaron donde Abu Mi‘bad pero él les dijo: "por Al-lah no tenemos ovejas, y si hay, pues son ovejas preñadas que no tienen leche", luego el Mensajero de Al-lah, sallallaahu ‘alayhi wa sallam, dijo –según recuerdo-: "­¿Y esa oveja?"  Entonces se la llevó.
El Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, suplicó para que Al-lah Benedijese a la oveja, luego la ordeñó y bebieron. Entonces dijo el hombre: "­­¿Eres la persona que el pueblo de Quraysh pretende que es un sabeo?", él contestó: "sí, lo dicen". Entonces le dijo: "atestiguo que no traes sino la verdad", luego dijo: "te seguiré". El Profeta dijo: "sí, pero sólo cuando escuches que surgimos con fuerza, entonces síguenos". Este relato contiene un milagro concreto dado el Mensajero, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, que contempló Abu Mi‘bad y abrazó la fe musulmana.
Seguimos luego con la historia de Suraqah ibn Mi‘bad, ya que en ella hay detalles que demuestran los milagros del Profeta, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam. Pues Suraqah dijo: "cuando el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, salió de Meca para emigrar a Medina, Quraysh dio una recompensa de cien camellos para quien le capturase". Y dijo: "mientras estaba sentado en el lugar habitual de mi pueblo, se dirigió hacia mí un hombre de los nuestros y me dijo que había visto a un grupo de tres hombres y que estaba seguro de que eran Muhammad y sus compañeros. Pero le miré en silencio. y le dije que seguro que eran los hijos de fulano que buscaban a un animal perdido, a lo que él me contestó que quizás fuera eso; y luego se calló". Luego Suraqah citó su salida detrás de ellos, y que su caballo le derrumbó hasta que pidió Al Du‘a’ del Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, y dijo: "el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, dijo a Abu Bakr que me pregunte, que Al-lah esté complacido con él; "¿Qué quieres de nosotros?". Y cuando Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, me lo dijo, yo le contesté que me escribiera una promesa para que fuera un acuerdo entre nosotros,. Luego el Profeta dijo que Abu Bakr me la escribiera y entonces me escribió en un hueso, sobre una trozo de piel o cerámica, luego me lo dio, y yo lo cogí y lo puse en mi manto, y cuando volví, me callé y no dije de lo que pasó a nadie".
 
Contó la noticia de encontrarse con el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, después de su entrada en la Meca y de su islamización. Y Suraqah citó en una narración auténtica que se acercó a los dos hasta escuchar la recitación del Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, y que el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam,no miró hacia atrás, mientras que Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, miraba mucho hacia atrás, además se dice que les ofreció comida y bebida pero no tomaron nada de ello, y que su única petición era no decir nada sobre ellos.
Se mencionó en otra narración auténtica que Suraqah llegó a islamizarse ante el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam,, al final del día, después de haberle perseguido para capturarle al principio del día. También se relata que el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, suplicó a Al-lah contra Suraqah, y así fue que el caballo le derribó.
Los dos emigrantes hablaban de una manera muy cuidadosa con la gente que se encontraban en el camino, pues si Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, era preguntado sobre el Mensajero de Al-lah, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, decía que ese hombre frente a él era quién le guiaba el camino, y así el que preguntaba creía que se refería la ruta de viaje, pero Abu Bakú, que Al-lah esté complacido con él, en realidad se refería al camino del Islam.
Se relata también, de forma fidedigna, que el guía los llevó por el camino de la costa (del Mar Rojo).
En resumen, los milagros son parte de los soldados de Al-lah, Glorificado Sea, con las cuales Al-lah Dio el apoyo a Su Mensajero, sallallaahu  ‘alayhi wa sallam, y le honró mucho. Además; tuvieron una influencia eficaz en establecer las bases de su Da‘wah bendita.  
Al-lah Es Quien Guía.

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