La segunda emigración Abisinia (Parte 2)

La segunda emigración Abisinia (Parte 2)
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2)- El diálogo entre Ya‘far, que Al-lah esté complacido con él, y An-Nayashi:

An-Nayashi envió a los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, un hombre para llamarlos. Cuando el mensajero de An-Nayashi llegó a ellos, se reunieron. Unos dijeron a otros: ‘‘¿Qué vamos a decir al rey al llegar?'' Dijeron: ''Por Al-lah, en todos los casos decimos lo que sabemos y lo que nos ordenó nuestro Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam''. Cuando fueron a An-Nayashi, éste llamó a sus obispos ordenándoles exponer sus Sagradas Escrituras alrededor de él. An-Nayashi les preguntó: "¿Qué religión os ha hecho abandonar las creencias de vuestra gente y que os impide abrazar ni la mía ni la de cualquier otra comunidad?''
 Ya‘far ibn Abi Talib fue quien habló con él, diciéndole: ‘‘¡Oh rey!  Éramos gente de Yahiliah, adorábamos a los ídolos, comíamos carne de carroña, practicábamos obscenidades, rompíamos los lazos familiares, éramos malos vecinos, el poderoso de entre nosotros devoraba al débil. Así estábamos hasta que Al-lah nos Mandó un Mensajero de entre nosotros mismos. Conocemos a su familia, su sinceridad, su fidelidad y su virtud. Nos llamó a adorar a Al-lah, el Único, y a dejar las piedras y los ídolos que adoraban nuestros padres, nos ordenó ser sinceros al hablar, tener lealtad, mantener los lazos de parentesco, tratar bien a los vecinos y abstenernos de lo ilícito y del matar. Además, nos prohibió la obscenidad, el perjurio, la malversación del patrimonio de los huérfanos y la difamación de las mujeres decentes. Luego, nos ordenó adorar a Al-lah, el Único y no asociarle, rezar, dar Az-Zakah y ayunar... (Siguió mencionando los asuntos del Islam). Así, confiamos en él, creímos en él y seguimos lo que Al-lah le Reveló. Pues hemos adorado a Al-lah, el Único, sin asociarle nada; y obedecimos Sus órdenes, evitando lo que nos prohibió y haciendo lo que nos permitió. Nuestro pueblo, por su parte, nos ha atacado, nos ha torturado queriendo alejarnos de nuestra religión y hacernos regresar a la idolatría y considerar lícito los malos actos. Cuando nos hicieron sufrir injustamente, y nos dificultaron los asuntos, deseando separarnos de nuestra religión, emigramos hacia vuestro país, esperando vuestra protección, deseando que la injusticia no nos alcance aquí, rey''. [Ahmad: Musnad].
 An-Nayashi le dijo: ‘‘¿Tienes algo de lo que ha sido revelado a tu Mensajero?'' Ya‘far respondió afirmativamente. An-Nayashi dijo: ''Recítamelo''. Ya‘far recitó las primeras aleyas de la sura de Mariam. Cuando oyeron su recitación, An-Nayashi lloró hasta que su barba se llenó de lágrimas, y sus obispos lloraron hasta que sus Sagradas Escrituras se llenaron de lágrimas. Luego, An-Nayashi dijo: ''Por Al-lah, esto y lo revelado a Musa (Moisés) proceden de la misma fuente. ¡Idos! Pues por Al-lah, nunca os los entregaré''. [Ahmad: Musnad].
 
3)- Otro intento para sembrar la discordia entre Al Muhayirun y An-Nayashi:
Um Salamah, que Al-lah esté complacido con ella, dijo: Cuando ‘Amr ibn Al ‘Asy ‘Abdul-lah ibn Abi Rabi‘ah salieron, ‘Amr dijo: ''Por Al-lah, mañana voy a informarle de la creencia que ellos tienen, y que él no acepta, y así, acabo con ellos''.   ‘Abdul-lah ibn Abi Rabi‘ah – que era el más virtuoso entre los dos – le dijo: ''No hagas eso, pues son nuestros parientes, aunque no están de acuerdo con nosotros''. 
‘Amr ibn Al ‘As dijo: ''Por Al-lah, voy a informarle que ellos pretenden que ‘Isa ibn Mariam es uno de los siervos de Al-lah''. Al otro día, le dijo: ''¡Oh rey! Ellos dicen algo terrible sobre ‘Isa ibn Mariam. Pregúntales acerca de ello''. El rey los llamó para preguntarles acerca de esto. Um Salamah, que Al-lah esté complacido con ella, dijo: "Esto era el Problema más difícil para nosotros''. Los musulmanes se reunieron diciendo uno al otro: "¿Qué vamos a decir acerca de ‘Isa, la paz sea con él, al ser preguntados?'' Dijeron: ''Por Al-lah, decimos lo que Al-lah, Glorificado Sea, Dice, y lo que nos ha dicho nuestro Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y quépase lo que tenga que pasar''. Cuando entraron a verle, les dijo: ''¿Qué decís acerca de ‘Isa ibn Mariam?" Ya‘far ibn Abi Talib, que Al-lah esté complacido con él, dijo: ''Decimos lo que nuestro Profeta nos ha dicho: "Es siervo, mensajero y un espíritu que proviene de Al-lah, y Su palabra [¡Sé! y es] que Depositó en Mariam, que era virgen y no tenía deseo hacia los hombres."
 An-Nayashi dirigió su mano hacia la tierra tomando una paja, y dijo: "‘Isa ibn Mariam es una de las criaturas de Al-lah como esta paja''. Sus obispos hablaron de una manera que expresaba su enfado cuando el rey dijo estas palabras. An-Nayashi dijo: ''Lo digo, aunque se enfaden. ¡Musulmanes! Tenéis seguridad en mi tierra, y quien os insulta, pagará una multa. No quiero tener un monte de oro a cambio de hacer daño a alguno de vosotros. Que se devuelva a los quraishíes los regalos, pues no los necesito. Por Al-lah, Al-lah no Tomó de mí un soborno cuando me Concedió mi reino, por eso, no aceptaré ningún soborno. Tampoco Permitió que suceda lo que quería la gente hacer contra mí, por eso, no obedeceré a la gente contra la Orden de Al-lah''. Así, la delegación salió derrotada y rechazada. Y los musulmanes se quedaron allí bajo su protección''. [Ahmad: Musnad].
 
4)- La conversión de An-Nayashi al Islam:
An-Nayashi abrazó el Islam y creyó en la profecía del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aunque ocultó su fe ante su nación, porque sabía que ellos estaban firmes en la falsedad, se preocupaban por el extravío y se adherían a las creencias desviadas a pesar de las pruebas lógicas y los textos religiosos. Fue narrado bajo la autoridad de Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: "El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, anunció la muerte de An-Nayashi cuando murió, y salió a la mezquita, y rezó con los musulmanes siendo su Imam y la gente estaba en filas detrás de él. Y realizó cuatro Takbirat (plural de Takbirah)" [Al Bujari]. Fue narrado por Yabir, que Al-lah esté complacido con él, que dijo que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Hoy murió un buen hombre. Levantados para rezar sobre vuestro hermano As-hamatu" [Al Bujari]. Él, que Al-lah esté complacido con él, murió en el noveno año después de Al Hiyrah (Hégira), según la mayoría de los ulemas, mientras que otros opinan que murió antes del octavo año, antes de la conquista de la Meca.

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