As-Suffah, un anexo a la mezquita profética (Parte 1)

As-Suffah, un anexo a la mezquita profética (Parte 1)
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Cuando Al Qiblah fue cambiada desde Jerusalén hacia la noble Ka‘bah bajo la orden de Al-lah, Glorificado y Enaltecido Sea, dieciséis meses después de Al Hiyrah, la pared de la primera Qiblah quedó en la parte trasera de la mezquita profética. Así que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ordenó colocarle un techo, que llamó ‎As-Suffah o Adh-Dhul-lah y no tenía nada que cubra sus lados.
 
Al Qadi ‘Iad, que Al-lah le dé Su perdón, dijo: As-Suffah es un lugar techado en la parte trasera de la mezquita del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Se refugiaban en ella los pobres. A esta parte se atribuye la gente de As-Suffah.
 
Ibn Taimiah, que Al-lah le dé Su perdón, dijo: As-Suffah estaba en la parte trasera de la mezquita del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en la parte norte de la mezquita profética luminosa.
 
Ibn Hayar, que Al-lah le dé Su perdón, dijo: As-Suffah es un lugar techado en la parte trasera en la mezquita profética. Fue preparada para los extranjeros que no tenían refugio ni familia.
 
1- La gente de As-Suffah:
 
Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, dijo: "La gente de As-Suffah son los huéspedes del Islam, extranjeros que no tienen familia ni bienes” [Al Bujari].
 
Al Ansar, que Al-lah esté complacido con ellos, pudieron recibir en sus casas a los primeros Muhayirin, que Al-lah esté complacido con ellos, que emigraron antes del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, o con él o después de él hasta el final del primer periodo antes de Gazwat Bader, y así pudieron compartir con ellos los medios de subsistencia. Pero después de que aumentó el número de Al Muhayirin, Al Ansar no pudieron recibirles en sus propias casas. 
 
Después, poco a poco, aumentó el número de Al Muhayirin, que Al-lah esté complacido con ellos, ya que el Islam se divulgaba y la gente lo abrazaba, por consecuencia, aumentaba el número de Al Muhayirin hacia Medina de entre los pobres, ricos, casados y solteros.
 
Así pues, quien no tenía un lugar en el que quedarse, se iba a aquel lugar de As-Suffah en la mezquita.
 
Al Muhayir (singular de Muhayirin) que venía a Medina se encontraba con el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Luego el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le dirigía hacia quien le iba a hospedar. Y si no encontraba a quien le recibiera en su casa, permanecía en As-Suffah temporalmente hasta encontrar una solución.
 
Fue mencionado bajo la autoridad de ‘Ubadah Ibn As-Samit, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: "El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba a veces ocupado, así que cuando se dirigía a él uno de al Muhayirin le enviaba a un hombre de nosotros (Al Ansar) para que le enseñase el Corán. Así que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, me envió a un hombre que se quedó conmigo en casa y le di de comer de lo que comía la gente de la casa. Y le recitaba el Corán" [Ahmad: Al Musnad].
 
Los primeros que fueron a As-Suffah eran de los Muhayirin, por eso se atribuyó a ellos, y se denominó As-Suffah de al Muhayirin. [Sunan Abu Dawud].
 
También se dirigían allí los extranjeros de las delegaciones que venían al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, declarando su obediencia y abrazando el Islam.
La persona, cuando se dirigía al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, si tenía algún conocido se dirigía despues a él y si no, se iba al lugar de As-Suffah.
Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, conocía bien a quien habitaba en As-Suffah y a quien permanecía allí temporalmente.
 
Entonces cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, quería invitarles, llamaba a Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, porque les conocía, y conocía sus niveles en la adoración y lucha. Algunos de Al Ansar, que Al-lah esté complacido con ellos, se fueron a vivir en As-Suffah por desear la vida del ascetismo, el esfuerzo y la pobreza, a pesar de su autosuficiencia y tener una casa en Medina, como sucedió con Ka‘b Ibn Malik, Handhalah Ibn Abu ‘Amir Al Ansari (a quien bañaron los ángeles), Harizah Ibn An Nu‘man Al Ansari y otros, que Al-lah esté complacido con todos ellos.
 
2-Los gastos de la gente de As-Suffah y el cuidado del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y los Sahabah para con ellos:
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se encargaba por sí mismo de la gente de As-Suffah. Así que les visitaba, revisaba sus condiciones, visitaba a sus enfermos, se sentaba mucho con ellos, les guiaba, les daba el consuelo, les enseñaba y les indicaba cómo recitar el Noble Corán, estudiarlo, hacer Dhikr y preocuparse por tener éxito en el Último día.   
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, garantizaba su sustento mediante varios y diferentes medios de los cuales destacan:
 
1- Cuando le llegaba al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, una limosna, la mandaba a ellos sin tomar nada para sí mismo. Cuando le llegaba un regalo, solía compartir el regalo con ellos.
 
2- Muchas veces les invitaba a comer en alguna de las habitaciones de las madres de los creyentes, que Al-lah esté complacido con ellas. Nunca les descuidaba, sino que su condición siempre estaba presente para él. Fue narrado bajo la autoridad de ‘Abdur-Rahman Ibn Abu Baker, que Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: la gente de As-Suffah eran pobres, y el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, una vez dijo: “quien tenga comida para dos personas que haga al tercero compartir con ambos, quien tenga comida para cuatro personas que haga al quinto o al sexto compartir con ellos.”. Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, invitó a tres personas, mientras el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, invitó a diez personas. [Al Bujari].          
 
También el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, priorizaba las necesidades de ellos al resto de las necesidades. Una vez le llegaron prisioneros de guerra, así que su hija Fatimah, que Al-lah esté complacido con ella, le pidió un sirviente; su respuesta fue: “ ¡Por Al-lah! No os daré mientras la gente de As-Suffah tiene mucha hambre y no tengo dinero para darles, sino que venderé a los prisioneros y gastaré sus precios en las necesidades de ellos” [Ahmad: Al Musnad].

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