Historia de la Sunnah: Época del Profeta (Parte 6)

Historia de la Sunnah: Época del Profeta (Parte 6)
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 Perlas de la Ciencia de la Sunnah 6

{Ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él sólo trasmite lo que le ha sido revelado.}

[Corán 53:3-4]

La historia de la Sunnah

La era del Profeta (Parte IV)

Permitiendo y ordenando la escritura de la Sunna

En adición a los ejemplos mencionados en el artículo previo, existen muchos más hadices auténticos que ilustrarán más aún el hecho de que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, ordenó a sus Compañeros, que Al-lah Esté complacido con todos ellos, escribir los hadices y la Sunnah que aprendían de él.

·         ‘Abdul-lah ibn ‘Amer ibn Al ‘As, que Al-lah Esté complacido con él, dijo: “Solía escribir todo lo que escuchaba del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, para así poder memorizarlo fácilmente; pero algunos de los idólatras de Quraish quisieron disuadirme preguntándome: ‘¿Escribes todo lo que escuchas del Profeta, un ser humano que puede que hable en ocasiones bajo el efecto del enojo?’” ‘Abdul-lah dijo: “Le hice saber eso al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, y en respuesta, él me dijo, apuntando hacia sus propios labios: “Juro por Aquel en Cuyas Manos está el alma de Muhammad, que nada sale de entre estos dos labios excepto la verdad. Por lo tanto, escribe”. [Abu Dawud y otros]

·         Mientras el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, se encontraba dando un Jutba (sermón) un día, Abu Shah, que Al-lah Esté complacido con él, un Compañero (que venía del Yemen) requirió que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le proveyera con instrucciones escritas; entonces, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, ordenó a otros Compañeros hacerlo, diciendo: “Escríbanlo para Abu Shah”. [Bujari y Muslim]

·         Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con él, dijo: “Ningún otro de los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, tenía más hadices de los que yo tenía; excepto ‘Abdul-lah ibn ‘Amer ibn Al ‘As, pues él sabía cómo escribir y yo no”. [Bujari]

·         ‘Abdul-lah ibn ‘Amer ibn Al ‘As y Anas ibn Malik, que Al-lah Esté complacido con ambos, narraron que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Amarren (es decir, preserven) el conocimiento (la Sunnah) y el ‘Ilm (conocimiento en general) mediante la escritura”. [Al Jatib]

La mención de la escritura y el hecho de que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, ordenó que sus hadices fueran escritos en diferentes y frecuentes ocasiones, fue reportado por muchos Compañeros, como Abu Baker, Omar ibn Al Jattab, ‘Ali y su hijo Al Hassan, Ibn ‘Abbas, ‘A’ishah, Abu Umamah, y otros, que Al-lah Esté complacido con todos ellos. Muchos eruditos del Islam afirman que el número de narraciones auténticas apoyando esta noción han alcanzado de hecho el límite del Tawatur, o el nivel de suma certeza.

En el artículo previo mencionamos brevemente una de las razones por las cuales la escritura del hadiz fue inicialmente prohibida, a saber, para asegurar que los Compañeros no mezclaran esto con el Corán. Algunos eruditos del Islam son de la opinión de que la prohibición era para el caso específico de mezclar hadiz y Corán en el mismo lugar, de tal manera que aquellos que no supieran escribir correctamente no intentaran hacerlo y acabaran cometiendo errores que pudieran crear problemas en el futuro.

Para un análisis y una explicación detallada sobre el tema, es recomendable consultar el excelente tratado Studies in the Early Hadeeth Literature (Estudios sobre la literatura antigua del Hadiz) del Dr. M. M. Azami. Esta fue su tesis de doctorado (1966, Cambridge, England), bajo la supervisión del famoso orientalista A. J. Arberry.

Esta gran obra se ha convertido en un clásico en el campo de la literatura y escritura de la Sunnah. Este libro provee una indiscutible y concisa refutación de todos los alegatos en contra de la autenticidad de las fuentes más tempranas de la Sunnah del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, como las propuestas por orientalistas de la calaña de Josef Scacht, Ignas Goldziher, Alfred Guillaume y D. S. Margoliouth.

 

 

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