Esperando Ramadán (parte 2 de 2)

Esperando Ramadán (parte 2 de 2)
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Algo esencial en nuestra preparación para la llegada de Ramadán es mejorar nuestra recitación del Corán, y me refiero a incrementar nuestra lectura del Corán a medida que Ramadán se acerca con el fin de agudizar nuestra capacidad y nuestro esfuerzo de memorizar tantas Suras y aleyas nuevas como nos sea posible, de modo que podamos utilizarlas en este mes de misericordia y perdón.


Listo o no


Una vez llega Ramadán, enfoca tu mente tanto como puedas en dos cosas: Ibadah y ‘Adah (actos de adoración y cualidades de carácter). Muchas veces realizamos ciertos actos de adoración en casa, como leer mucho el Corán y preparar cuánto de él recitaremos en el Tarawih. Pero no ponemos atención a las cualidades personales que debemos cambiar y los hábitos que necesitamos eliminar o desarrollar.


Esto también es un proyecto familiar. Involucra a jóvenes y adultos en ayudarse unos a otros a construir su Ibadah. Mientras más adoración y buenos modales adquiramos en Ramadán, será mejor. Pero también necesitamos recordar el consejo del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, de que las mejores obras son aquellas que son constantes, aunque sean pequeñas. De modo que este Ramadán enfócate en formarte hábitos deseables, mantenlos a lo largo del mes, en especial aquellos que por pereza o falta de motivación no hemos inculcado en nuestras vidas en años anteriores.


Entre los mejores actos de este tipo está el Adhkar (Recuerdo de Al-lah) que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nos enseñó, hacer Du’a (súplicas) sencillas para comer, beber, dormir, despertar, entrar o salir de la casa, la mezquita, el mercado, el baño, subirse a un vehículo, etc. Escríbelas o imprímelas y colócalas en los lugares apropiados para recordar decirlas y para memorizarlas.


En esta categoría también están los Adhkar después de los cinco Salah, especialmente al amanecer y al atardecer, por las mañanas de los viernes, etc. Intégralos en tus prácticas de Ramadán. Hay otra actividad de preparación para Ramadán para toda la familia. Antes que llegue, abre un buen libro sobre estos recuerdos y reflexiona sobre la belleza de la vida del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, saturada con la mención de su Señor en la lluvia o la sequía, el temor o la felicidad, en momentos de enfermedad, nacimiento y muerte, al mirarse al espejo y para refugiarse de todo mal bajo el sol, desde la pereza hasta la deuda y al ataque de animales). Estos Adhkar en verdad llenan nuestras vidas con la fuerte presencia de Al-lah y Su Mensajero, sallallahu ‘alaihi wa sallam. De modo que une a la familia en esta misión, y ten listas las Du’a, escritas y preparadas antes de que inicie Ramadán.


Y lo más importante de Ramadán (¡y de la vida!), la Ibadah de Sadaqah, las donaciones caritativas. Anima a tus hijos a dar algo de Sadaqah para los necesitados a diario. Haz comida y compártela con aquellos a tu alrededor, en especial con los que más lo necesitan, sean musulmanes o no. Asegúrate de incorporar una visión amplia de la Sadaqah en tu vida. No necesariamente tiene que ser dinero, sino que también puedes dar alimentos, ropa, ropa de cama, zapatos, y todas las cosas que la gente necesita, incluyendo el mostrar una actitud positiva hacia los demás por la causa de Al-lah. Recuerda que sonreír, saludar a los demás con la paz, y dar orientación, se convierte en una obra de caridad cuyo hábito necesitamos practicar. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, fue la persona más caritativa siempre, pero era más caritativo que el suave viento que anuncia la buena lluvia durante Ramadán.


El Libro de Al-lah


Por fin llegamos al Corán, la revelación que celebra este mes para la humanidad y los habitantes de la Tierra. Ramadán es el mes del Corán, por lo tanto, ¡Iqra’ Bismi Rabbika! Lee el Corán en el Nombre de tu Señor. Y léelo a diferentes niveles: de recitación, entendimiento y explicación. Con la firme intención de implementar de él tanto como te sea posible. Pues ese es, después de todo, el propósito del Corán.


Aprovecha el mes bendito de Ramadán para tomar el hábito de leer un poco del Corán cada día, de darte la oportunidad de hablar con Al-lah, Glorificado sea, y de estudiar más a fondo el Corán y el Hadiz. Lleva un registro de sus mandamientos y exhortaciones, y crea una lista de comprobación para su aplicación en la medida de tus posibilidades.


Esto nos lleva a otra prueba seria. Necesitamos ser conscientes de cuán correcto es nuestro Salah y de la sinceridad con la que lo realizamos. Si estás rezando el Tarawih solo, haz en él tanta recitación del Corán como te sea posible. Si has memorizado nuevas Suras esto hará que tu Salah florezca. A veces recitamos las mismas Suras día tras día en nuestro Salah, sin poner atención en cuán mecánica se ha vuelto nuestra recitación. La recitación sin sentido no involucra al corazón. El Corán es más proclamación que recitación, y sólo puede serlo si nos enfocamos en lo que dice.


Por último, aprovecha los tres periodos en los que se divide el bendito mes de Ramadán: misericordia, perdón y escape del Infierno. Ruega a Al-lah, Glorificado sea, por Su misericordia durante los primeros diez días, por Su perdón en los diez días siguientes, y por Su protección del Infierno en los últimos diez días.


Del mismo modo, cuando se trata de ‘Adah (los modales), reúne a la familia para que se ayuden mutuamente a superar las malas características que cada uno posee y desea eliminar de su vida. Ten cuidado de no ser vago respecto a lo que se intenta corregir, ni lo menosprecies. Sugiero con vehemencia que escribas las cualidades de carácter que necesitas mejorar y que necesitas erradicar cuando se trata de tu ‘Adah. Si eres alguien propenso a los chismes, pon eso en tu lista de “erradicar”. Escribe al respecto y dile a tu familia que te detengan si te ven haciendo algo que has anotado como indeseable. Ya sea la ira, el resentimiento, la pereza, el dedicar mucho tiempo a Facebook, Youtube, películas o novelas, cualquier hábito que necesites cambiar, escríbelo para que puedas cambiarlo conscientemente.


Una buena forma para comenzar a corregir nuestro carácter es tomando consciencia de las obras que realizamos con nuestros sentidos. Debemos aprender a proteger nuestra lengua de hablar mal y de las conversaciones vanas, nuestros ojos de mirar lo que no deben, nuestras manos de acercarse a lo que no deben, nuestros oídos de escuchar lo que no deben, y sí, incluso nuestras narices, de meterlas en los asuntos que no tienen nada que ver con nosotros. No hay nada más inútil que estos vicios. Tener a un amigo o a los miembros de la familia ayudándote en este proyecto de autocorrección, sería una gran bendición.


Pero no se trata sólo de desechar lo malo, sino también se trata de inculcar lo bueno. Si el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo que fueras amable con los sirvientes, seguramente él quería que fuéramos amables también con nuestros propios hijos, esposas, parientes y hermanos. De modo que debemos intentar ser amables con todos a nuestro alrededor. Deja que tus ojos vean las cosas que les traen alegría sana y el recuerdo de Al-lah, Glorificado sea. Trata de mejorar las relaciones familiares de las que te has alejado por mucho tiempo, e intenta restablecer las relaciones con aquellos familiares con quienes hayas tenido conflictos y con quienes necesitas unirte de nuevo.


Al-lah, Exaltado sea, pasará por alto nuestros pecados si pasamos por alto los de los demás. Él tendrá misericordia de nosotros si tenemos compasión por los demás. De modo que los primeros diez días, enfócate en caracterizarte por tu compasión. Los siguientes diez días, concéntrate en perdonar y olvidar lo que ya pasó. Y en los últimos diez días, mira en tu interior, impidiéndote a ti mismo todo aquello que siendo malo te lleva hacia el fuego del Infierno. Protege tu vida real, la vida que más importa porque será eterna, la vida del el más allá.


Además, si es el amor de Al-lah, Glorificado sea, lo que decimos buscar en Ramadán, está claro entonces que es Su Mensajero, sallallahu ‘alaihi wa sallam, a quien más ardientemente debemos seguir. Comprométete a inculcar conscientemente treinta nuevas Sunnahs en tu vida. Cada día anota una nueva práctica Sunnah que puedas agregar a tu vida. Comienza con las Sunnahs grandes, es decir, las que son más básicas e importantes: tus Salahs, tu trato con la gente, etc. Luego, trabaja para refinar tus cualidades de carácter. Revive una Sunnah olvidada en tiempos de crisis, tiene el beneficio de morir como mártir.
Prepara cada evento espiritual de tu vida durante Ramadán antes de que comience el mes, sea que caiga en la categoría de Ibadah o en la de ‘Adah. Esto significa que debes comenzar ahora mismo.


Que la luna nueva llegue a nosotros con tranquilidad, fe, paz e Islam. ¡Oh, luna creciente! Tu Señor y el mío es Al-lah, Glorificado sea.

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Esperando Ramadán (parte 1 de 2)

 

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