“Porque un niٌo nos ha nacido...Padre Eterno, Prيncipe de Paz”

02/12/2012| IslamWeb

 Hay algunos versos importantes que la cristiandad usa para intentar demostrar el origen bíblico de la Trinidad. En el análisis de estos versos, uno puede ver claramente que no demuestran la Trinidad, sino el mensaje monoteísta de todos los libros revelados por Dios. Uno de los pasajes frecuentemente citados de la Biblia es Isaías 9:6-7 del que los cristianos concluyen que el Mesías debe ser Dios encarnado. El pasaje dice:

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Sus hombros; y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre Su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto” (LBLA).

El hecho que a Jesús nunca se lo llamó el “Padre Eterno” en el Nuevo Testamento, nos indica claramente que Isaías 9:6 ha sido mal interpretado. Dado que la doctrina Trinitaria enseña que “los cristianos no deben confundir a las personas ni deben dividir la Sustancia” (Credo de Atanasio), ¿cómo pueden aceptar los trinitarios que Jesús (el Hijo) es el “Eterno Padre” (también)? Permítasenos considerar los hechos de manera imparcial.

Primero. Todos los verbos utilizados en Isaías 9:6 están en tiempo pasado. Por ejemplo, las palabras hebreas que las Biblias cristianas traducen como “se llamará su nombre” son ‘vayikra shemo ‘, propiamente traducidas, deben leerse como “su nombre fue....” La palabra “vayikra” es la primera palabra que aparece en el libro de Levítico (1:1), y se tradujo allí correctamente, en tiempo pasado. ¡Además, hasta la Biblia inglesa versión King James, traduce los mismos verbos en otra parte en tiempo pasado, en Génesis 4:26 e Isaías 5:25. Sólo en Isaías 9:6-7 estos verbos aparecen traducidos en tiempo futuro.

En este contexto, observemos que dice “un niño nos ha nacido”; es decir que este evento acaba de ocurrir, y no es algo que ocurrirá en el futuro. Isaías no está haciendo una profecía, sino relatando una historia. Un evento futuro diría que un niño “nos nacerá”, pero esto no es lo que el verso dice. Las traducciones cristianas capitalizan la palabra ‘hijo’ o los adjetivos posesivos relacionados con dicha palabra, asumiendo que ésta sea una profecía mesiánica y nombre a un hijo divino.

Segundo. El verbo ‘ser’ (en el verso “es”), normalmente no se escribe en hebreo, sino que es sobreentendido (tácito) en las lenguas semitas en general. Por ejemplo las palabras “hakelev” (el perro) y “gadol” (grande), cuando se unen en una frase - hakelev gadol - significan “el perro ES grande”, aunque en la frase en hebreo el verbo “es” no esté escrito. Una traducción más exacta del nombre de este niño, entonces, sería “Y se llamará su nombre Admirable Consejero ES el Dios poderoso, el padre eterno... “. Este nombre describe a Dios, no a la persona que lleva el nombre. El mismo nombre Isaías significa “Dios es la salvación”, ¡pero nadie cree que el profeta Isaías es Dios en un cuerpo humano!

Tercero. La frase “Dios Poderoso” es una traducción inexacta según algunos estudiosos de la Biblia. A pesar que en idioma español existe una distinción clara entre “Dios” y “dios”; en el idioma hebreo esta diferencia no es tan evidente ya que todas sus letras son mayúsculas. La palabra hebrea “‘Il” (aquí traducida como ‘Dios’) tenía un rango muy amplio de aplicación, mucho mayor que en el idioma español. Entre sus varios significados tenemos ‘hombres poderosos’, ‘heroes poderosos’, ‘divino’, ‘Ángeles’, etc. Algunos eruditos sugieren que una mejor traducción sería “héroe poderoso” o “héroe divino”. Ambos, Martín Lutero y James Moffatt, tradujeron la frase como “héroe divino” en sus Biblias.

Cuarto. Según el Nuevo Testamento, Jesús nunca se hizo llamar por alguno de estos nombres durante su vida.

Quinto. Si Isaías 9:6 se entiende en referencia a Jesús, entonces Jesús es el Padre, y esto está en contra de la doctrina Trinitaria.

Sexto. El hecho de que el Nuevo Testamento no cite este pasaje, muestra que ni siquiera los autores del mismo lo consideraban referente a Jesús.

Séptimo. El pasaje está hablando sobre las maravillas realizadas por el Señor para Hezekiah, el rey de Judá. Los versos precedentes en Isaías hablan de un gran triunfo militar de Israel sobre sus enemigos. En el momento en que se dice que Isaías escribió ese pasaje, Dios había salvado al Rey Hezekiah y a Jerusalén de un ataque asirio, era la época del Rey asirio Sennaquerib. Se dice que esta liberación ocurrió de manera espectacular: un ángel entró en el campamento asirio y mató a 185.000 soldados mientras dormían. Cuando Sennaquerib despertó fue para encontrar su ejército diezmado, entonces él y los soldados restantes huyeron, y luego el Rey asirio fue asesinado por sus propios hijos (Isaías 37:36-38). En los Capítulos 36 y 37, Isaías hace una evocación de cómo Hezekiah resistió la presión ante el inmenso ejército de Sennaquerib y sus palabras blasfemas contra Dios. Cuando todos parecían perdidos, Hezekiah continuó confiando en el Señor, y por esto Él lo premió con una victoria milagrosa. Es interesante que dice: “…El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto”, palabras que encontramos al final de Isaías 9:7; esta frase se encuentra únicamente en otros dos lugares en la Biblia: Isaías 37:32, y en Reyes 19:31. Ambos pasajes discuten la liberación milagrosa de Hezekiah por Dios. Por consiguiente, a la luz de lo anterior, Isaías está contando la historia de la defensa de Dios a Jerusalén durante el sitio asirio. Además, el comentario de Soncino dice que el capítulo habla sobre la caída de Asiria y el anuncio del nacimiento de Hezekiah, el hijo de Ahaz.

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