El calendario islámico ─que es lunar─ toma como punto de partida la Hégira (Hiyrah), es decir, la emigración del Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) desde La Meca hasta Medina, acontecida en el año 622 d. C. Sin embargo, aunque la Hégira constituye uno de los acontecimientos más importantes de la historia islámica, la llegada del nuevo año no es una ocasión religiosa que deba celebrarse.
En el Islam, los actos de adoración y las festividades religiosas deben estar fundamentados en el Corán y en la Sunnah. No corresponde establecer celebraciones religiosas que no hayan sido prescritas por Al-lah ni practicadas por el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) y sus compañeros. El Islam reconoce solamente dos festividades anuales: Eid Al Fitr, que se celebra al finalizar el mes de Ramadán, y Eid Al Ad-ha, relacionada con la peregrinación (Hayy) y el sacrificio.
El Sheij Muhammad Ibn Al ‘Uzaimín (que Al-lah lo tenga en Su misericordia) dijo respecto a las felicitaciones por el año nuevo: “Si alguien te ofrece felicitaciones por esto, entonces respóndele amablemente, pero no inicies tales saludos. Este es el punto de vista correcto sobre este asunto. Entonces, si alguien te dice, por ejemplo: ‘Feliz nuevo año’, puedes decirle: ‘Que Al-lah haga un buen y bendito año para ti también’. Pero no debes iniciar tales felicitaciones, porque no conocemos ningún reporte de los sucesores del Profeta Muhammad que indique que se felicitaran unos a otros por esta ocasión. De hecho, nuestros predecesores no consideraban siquiera que el primer día del mes de Muhárram marcara el inicio del nuevo año, hasta que llegó el califato de ‘Umar Ibn Al Jattáb (que Al-lah esté complacido con él)”.
El Imam Áhmad (que Al-lah lo tenga en Su misericordia) dijo: “Yo no iniciaría tal saludo, pero si alguien me saluda así le devolvería el saludo, porque responder el saludo es algo obligatorio en términos generales. Pero con respecto a tomar la iniciativa de saludar a los musulmanes con este motivo en particular, no forma parte de la Tradición Profética”.
Por lo tanto, el año nuevo islámico puede ser una oportunidad para recordar la Hégira, reflexionar sobre sus enseñanzas y agradecer a Al-lah por el tiempo concedido, pero no debe convertirse en una festividad religiosa. Tampoco corresponde asignarle ceremonias, comidas, reuniones o actos especiales creyendo que poseen una virtud religiosa. El musulmán debe distinguir entre estudiar un acontecimiento histórico y establecer una celebración que no fue practicada por las primeras generaciones del Islam.
En la actualidad, son cada vez más los musulmanes que celebran el año nuevo al estilo occidental, dándole una gran importancia y ofreciendo banquetes, encendiendo fuegos artificiales, etc., tratando de imitar tanto como pueden las celebraciones de los cristianos o de otras religiones que tienen por costumbre festejar sus años nuevos. Pero no debemos olvidar el peligro que conlleva la imitación ciega de las costumbres de la gente que sigue otras religiones. Dijo el Profeta Muhammad: “Quien imita a un pueblo es uno de ellos” (Abu Dawud).