Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Este sentimiento tuyo es señal de una perfecta educación y misericordia. Debes saber que el objetivo de la caridad (Sadaqa) es entregar el donativo preservando al mismo tiempo la dignidad de la persona, pues el impacto psicológico es mucho mayor que el impacto material. Al-lah, el Altísimo, dijo en Su Libro: "Una palabra amable y perdonar es mejor que una limosna seguida de un agravio" [Corán 2:263].
Y prohibió el alarde y el agravio, diciendo: "¡Oh, creyentes! No anulen sus obras de caridad haciendo alarde de ellas o agraviando" [Corán 2:264].
En cuanto a las normas de etiqueta para tratar con el huérfano y el necesitado sin herir sus sentimientos, se encuentran las siguientes:
Elegir la manera adecuada de dar: Como poner el dinero en un sobre y dejarlo en un lugar que la persona conozca, sin hacérselo saber directamente; o enviarlo a través de alguien de confianza con quien no sienta vergüenza; o entregarlo en forma de regalo o aporte compartido. Algunos necesitados rechazan recibir ayuda para proteger su dignidad.
Si es absolutamente necesario entregarlo de forma directa, se debe tener en cuenta lo siguiente:
La discreción y no hacerlo público: La discreción salva su dignidad y aleja el sentimiento de vergüenza. Al-lah, el Altísimo, ha elogiado a quien oculta su caridad: "Si dan sus limosnas públicamente es algo bueno, pero si lo hacen en secreto y se las dan a los pobres es mejor para ustedes" [Corán 2:271].
Una expresión alegre en el rostro y palabras amables: Una buena palabra antes de dar la caridad llega mucho antes que el impacto del dinero, y reconforta el corazón del necesitado.
Respetar la dignidad y evitar la humillación: Esto implica dejar de lado cualquier cosa que pueda herir sus sentimientos o hacer que el necesitado se sienta incómodo, ya sea de palabra o de acción. Por ejemplo, evitar mostrar superioridad o actitud de estar haciendo un favor, preguntar demasiado sobre su pobreza, sobre la razón de su necesidad o sobre detalles dolorosos de su vida; porque esto podría abrir heridas y aumentar el dolor.
Dar de lo que uno ama: Que lo que se entregue sea de lo que uno valora, no de aquello que ya no necesita o sobra, y que haga sentir inferior a quien lo recibe. Esto le demuestra al necesitado la bondad y sinceridad del corazón de quien da la caridad.
Por lo tanto, si das algo, no acompañes la caridad con alardes ni agravios. El alarde anula la recompensa de la caridad y rompe el corazón de quien la recibe. Tampoco le recuerdes lo que le diste, ni le pidas que haga una súplica por ti o que te dé las gracias de una forma que lo haga sentir en deuda.
Y para concluir: la caridad (Sadaqa) es una forma de sanar o reparar lo que está roto, así que no seas motivo de una nueva ruptura ni de revivir en el otro un sentimiento de carencia. Al contrario, con ella el necesitado debe sentir que es honrado y no humillado, y que ha tomado lo que es su derecho, no un favor condescendiente de tu parte.
Y Al-lah sabe más.