Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Para empezar, la autenticidad de este Hadiz en particular es un tema de debate entre los eruditos especialistas. De hecho, uno de los académicos contemporáneos —el Sheij Muhammad 'Amr 'Abdul Latif, que Al-lah lo tenga en Su misericordia— dedicó un tomo entero a analizar exclusivamente este relato, concluyendo que es débil (Da'if). En su obra titulada Ahadiz wa Marwiyat fi Al-Mizan (Relatos y narraciones en la balanza), él responde y aclara muchísimas dudas alrededor de este tema, por lo que te recomiendo consultarlo si quieres profundizar.
Ahora bien, incluso si asumiéramos que el Hadiz está comprobado, lo que realmente hace es describir la naturaleza humana y esa debilidad intrínseca con la que fuimos creados. Como vemos, el ser humano se distrae, cae en tentaciones y luego se arrepiente. El emir As-San'ani lo explicó claramente en su libro At-Tanwir: "El Hadiz es simplemente una descripción del estado del siervo y de su debilidad. Por eso, Al-lah dice: 'el ser humano fue creado débil' [Corán 4:28]".
Por otro lado, el simple hecho de que no existan registros de los nobles Sahaba cometiendo faltas de forma habitual, no significa obligatoriamente que jamás hayan pecado o que estuvieran exentos de equivocarse. El problema es que solemos olvidar que una persona puede cometer un pecado sin que nadie lo vea, luego pedirle perdón a Al-lah y mantener su falta oculta, exactamente como lo exige la legislación islámica (Sharia).
En conclusión, claro que es posible dejar atrás las faltas. Quien recibe el favor y el bien de Al-lah puede llegar a erradicar los pecados de su vida tras un arrepentimiento sincero (Tawba), no volviendo a caer en ellos jamás. Justamente, este es el tipo de personas que Al-lah elogió en Su libro cuando dijo: "y no reinciden a sabiendas en sus errores" [Corán 3:135].
Y Al-lah es quien más sabe.