Las faltas de un erudito y de una persona que es modelo a seguir es mayor que la de los demás

21-7-2026 | IslamWeb

Pregunta:

Escuché que cuando un pecado menor es cometido por alguien que es un modelo a seguir, se convierte en un pecado mayor. ¿Significa esto que cualquier falta cometida por un padre, un profesor, un hermano mayor o una madre es automáticamente un pecado mayor, ya que todos ellos son figuras a imitar?

Respuesta:

Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.

No es exactamente es así. El problema es que, si lo vemos desde esa perspectiva absolutista, no quedaría nadie en el mundo con pecados menores, ya que prácticamente todos somos padres, madres o hermanos de alguien. Lo que realmente quiso decir la persona que formuló esa frase es que, cuando la desobediencia viene de alguien influyente y que la gente toma como referente —como un erudito de la religión o un líder—, existe un enorme riesgo de que su culpa y su castigo se multipliquen.

¿Por qué? Porque al ser una figura pública o de autoridad, está expuesto a que los demás imiten su mal comportamiento. Al hacerlo, termina instaurando una pésima costumbre (Suna mala) y cargará no solo con su propio pecado, sino también con el de todos aquellos que repitan esa acción inspirados en él.

El exégeta Al-Alusi —que Al-lah lo tenga en Su misericordia— explicó esto brillantemente al interpretar las palabras de Al-lah: "De haberlo hecho, te habría hecho padecer el doble [de castigo] en esta vida y el doble en la otra" [Corán 17:75]. Al-Alusi señaló: "Esto es una advertencia de que quienes están más cerca de Al-lah corren un peligro mucho mayor. Se le advirtió con el doble de castigo si cedía mínimamente, mientras que a nosotros se nos perdona esa inclinación interna si no la materializamos en acciones. Un ejemplo similar lo encontramos en el caso de las esposas del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando Al-lah dijo: '¡Oh, mujeres del Profeta! Si alguna de ustedes cometiera un acto de inmoralidad evidente, se le duplicará el castigo' [Corán 33:30]. La razón por la que se multiplica la sanción para alguien de alto rango, es porque su error puede convertirse en la causa y en la excusa para que otros cometan el mismo pecado. Es como si estuviera validando y legislando esa mala práctica. Ya lo dice el relato profético: 'Quien inicie una mala práctica, cargará con su pecado y con el pecado de quienes la practiquen hasta el Día de la Resurrección'. Por eso mismo, el castigo de una figura de autoridad que se equivoca se multiplica drásticamente".

Al profundizar sobre esa misma aleya de la Sura Al-Ahzab, Al-Alusi añadió: "El motivo por el cual se les duplica el castigo es porque el pecado proveniente de ellas es muchísimo más grave. La gravedad de una falta siempre es proporcional al estatus, las virtudes y las dádivas que la persona ha recibido, y estas características eran innegables en ellas. Por esta misma lógica jurídica,  aplica al erudito frente al ignorante, ya que quien sabe no es igual a quien no sabe".

Como vemos, este principio se refleja perfectamente en un hecho narrado sobre Zayn Al-'Abidin, que Al-lah esté complacido con él. Un hombre se le acercó un día y le dijo: "Ustedes son la familia del Profeta (Ahl Al-Bayt), ustedes ya tienen el perdón asegurado". Zayn Al-'Abidin se enojó muchísimo y le respondió de forma contundente: "Es mucho más probable que se nos aplique exactamente la misma regla que Al-lah estableció para las esposas del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, a que sea como tú dices. Nosotros consideramos que quien hace el bien entre nosotros recibe el doble de recompensa, pero quien comete un pecado recibe el doble de castigo", y enseguida recitó esta aleya y la que le sigue.

En conclusión, con todo esto queda claro el motivo por el que se multiplica la sanción y aumenta el peso de la culpa para el erudito y para cualquier persona que se posicione como un modelo a seguir. Ellos enfrentan riesgos espirituales y sociales que las personas del común no tienen. Por lo tanto, su nivel de precaución, filtro y autocontrol frente a los pcados —sean menores o mayores— debe ser muchísimo más estricto y riguroso que el del resto de la gente.

Y Al-lah es quien más sabe.

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