Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Es lícito que una persona done o regale sus bienes a sus hijos (tanto varones como mujeres) mientras está en vida. El erudito Al-Bahuti lo confirmó en su obra Kashshaf Al-Qina': "No es desaconsejado (Makruh) que una persona divida su riqueza entre sus herederos".
El problema es que, al hacerlo, tiene la obligación ineludible de ser justo y equitativo. El Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue tajante al respecto: "Tengan temor de Al-lah y sean justos entre sus hijos" (Relato de mutuo acuerdo entre Al-Bujari y Muslim).
Ahora bien, si existió una justificación válida según la legislación islámica (Sharia) para que su padre hiciera esta repartición desigual (como tu necesidad por estar estudiando y no tener trabajo), entonces la donación (Hiba) es válida. Esto aplica siempre y cuando él haya estado sano al momento de regalarlo y ustedes hayan tomado posesión real y legal de los terrenos mientras él seguía con vida.
Pero, ¿qué pasa si la donación fue injusta y el padre fallece antes de retractarse o igualar a sus hijos? Según la postura oficial de la mayoría de los juristas (Yumhur Al-Fuqaha), lo que cada hijo ya recibió en sus manos se confirma como suyo. Sin embargo, es muy recomendable (Mustahab) que los hijos que fueron favorecidos igualen sus partes con el resto de sus hermanos y hermanas.
El erudito Ibn Qudama Al-Maqdisi explicó esto a detalle en su libro Ash-Sharh Al-Kabir: "Si el padre hace diferencias entre sus hijos en los regalos, o favorece a algunos, y luego fallece antes de recuperar lo dado, ese regalo se confirma y es propiedad de quien lo recibió. El resto de los herederos no tienen derecho a reclamarlo. Esto es lo que se transmitió de Ahmad... y es la postura que adoptaron Malik, Ash-Shafi'i, los juristas de la razón (Ashab Ar-Ray) y la mayoría de los eruditos... porque es un regalo a su hijo que se hizo definitivo con la muerte, al igual que los derechos del padre sobre el dinero del hijo se cancelan al fallecer". En su otra obra, Al-Mugni, Ibn Qudama añadió: "No hay ninguna diferencia de opinión en que es recomendable para quien recibió un regalo, igualarlo con su hermano".
La solución: Como vemos, la solución más justa y recomendable para ustedes —basada en la opinión de la mayoría de los eruditos— es que primero corrijan la donación que hizo su padre en vida. Nivélenla para que cada varón y mujer reciba exactamente lo mismo (pueden buscar la ayuda de tasadores o péritos expertos). Luego, toman lo que quedó de la herencia (la parte que el padre no repartió) y la dividen aplicando las cuotas estrictas de la herencia islámica y es 100% lícito que lleguen a un acuerdo mutuo de conciliación (Sulh) con el que todos estén conformes y en paz.
Les recordamos las hermosas palabras de Al-lah, el Altísimo: "...pero que ustedes perdonen [y renuncien a su derecho] es más cercano a la piedad. No olviden ser generosos entre ustedes. Al-lah ve todo lo que hacen" [Corán 2:237].
Si no logran ponerse de acuerdo, nuestro consejo directo es que acudan a un tribunal islámico en su país, si lo hay, si no, entonces acudan a un centro islámico y soliciten ayuda. Los temas de herencia son extremadamente delicados y complejos. Es ilícito y muy p*ligroso repartir una herencia basándose únicamente en una Fatwa general de internet. Los tribunales tienen las herramientas para investigar si hay herederos ocultos, testamentos, deudas o derechos pendientes que ustedes desconozcan. Todo eso se debe pagar antes de que los herederos reciban un solo centavo, garantizando así los derechos de los vivos y de los muertos.
Para profundizar más en este tema, pueden revisar las Fatwas 27543 y 33348.
Y Al-lah es quien más sabe.