Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
No existe ningún texto sagrado específico sobre lo que debe hacer la congregación en este momento exacto, por lo que los eruditos tienen diferentes posturas al respecto:
Por un lado, algunos eruditos dictaminan que es permitido y recomendable levantar las manos, basándose en la regla general de cómo se debe suplicar. Se apoyan en el relato de Salman, que Al-lah esté complacido con él, quien narró que el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: "Al-lah es Pudoroso y Generoso, por eso cuando una persona levanta sus manos para suplicarle, no le gusta dejarlas vacías." (Relatado por Ahmad, Ibn Mayah y At-Tirmidi).
Por otro lado, existe un grupo de eruditos que dictamina que no es permitido que se levante las manos en ese momento. El erudito Al-Mawwaq citó a Ibn Habib en su libro At-Tay wal-Iklil: "No forma parte de la tradición (Sunnah) levantar las manos durante la súplica al final del sermón, a menos que haya un temor inminente por un enemigo, una sequía severa, o una gran calamidad. En esos casos extremos, es lícito que el Imam les ordene hacerlo".
La postura oficial: La opinión más fuerte, y la que nosotros adoptamos para emitir dictámenes, es que es no se debe levantar las manos.
La razón jurídica es pura lógica histórica: el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dirigió una inmensa cantidad de sermones de viernes frente a sus compañeros. Si ellos hubieran tenido la costumbre de levantar las manos durante su súplica, sin duda nos habría llegado algún relato auténtico confirmándolo, y no existe ninguno. El hecho de que la gente lo haga masivamente hoy en día no lo convierte en una práctica respaldada por la Sunnah.
Para profundizar más en este tema, puedes revisar la Fatwa 130129.
Y Al-lah es quien más sabe.