Ramadán: un entrenamiento tridimensional I

Ramadán: un entrenamiento tridimensional I
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Antes que un corredor de maratón pueda competir en las Olimpiadas, debe pasar años de intenso entrenamiento, tanto físico como mental (2D- de dos dimensiones). Debe mantener una rigurosa y saludable dieta, y ejercitar para mantener su cuerpo en condiciones óptimas. También debe prepararse mentalmente para bloquear cualquier sensación de fatiga o desmayo durante la carrera. Después de cada entrenamiento, la práctica de este deporte se le hace más fácil; hasta que, finalmente, está listo para competir. Y después que compite, entrena nuevamente por años para la siguiente Olimpiada.

De manera similar, nuestro Señor, Exaltado sea, nos Ha Dado el Sagrado mes de Ramadán como un mes de entrenamiento. A diferencia del corredor, nuestro entrenamiento es físico, mental y espiritual (3D- tridimensional). Ramadán nos entrena para la vida, la cual es nuestro medio para llegar al Paraíso. En árabe, la palabra "Ramadán" significa "abrasar y quemar". Este nombre enfatiza la intensidad del entrenamiento ya que, según los eruditos, quemamos física y mentalmente nuestros pecados y faltas. Al llegar el final del mes, y si nuestras intenciones fueron sinceras y puras, nos habremos bañado en una alberca de espiritualidad.
 
La mayoría de las personas piensa primero en el aspecto físico del ayuno, el cual representa, para los musulmanes, la base para alcanzar los beneficios mentales y espirituales. El hambre y la sed nos recuerdan físicamente de las bendiciones de Al-lah, a las cuales, antes del ayuno, teníamos la tendencia de no darles mayor importancia. Ayunar también nos aporta numerosos beneficios en la salud. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "El ser humano nunca llena un recipiente peor que su estómago". [Ahmad y otros]
 
Cuando nos abstenemos de comer y beber desde el amanecer hasta el ocaso, mejoramos nuestra digestión y presión sanguínea, tan sólo para mencionar algunos de los muchos beneficios. El autocontrol que practicamos en Ramadán aumenta nuestro autodominio para el resto del año. Después de Ramadán, no debemos reincidir en la glotonería y el derroche. Debemos mantener conciencia física para apreciar los favores de Al-lah y facilitarnos la práctica de los actos de adoración.
 
El aspecto mental de Ramadán es más difícil, pero una buena base física también ayuda ha concentrarnos en nuestro objetivo y reforzar nuestra voluntad. Este entrenamiento es un ejemplo de lucha contra nuestros deseos; expone nuestras debilidades y puede ayudar a eliminarlas o, por lo menos, reducirlas.
El autocontrol de la mente es especialmente importante en estas épocas en que el Islam está siendo difamado, ya que debemos tratar de responder de la mejor manera. La paciencia y la misericordia son algunas de las virtudes que reforzamos durante Ramadán. Con el entrenamiento combinado, físico y mental, que recibimos en Ramadán, podemos mejorar nuestras relaciones tanto con los musulmanes como con los no musulmanes, mientras que nos esforzamos por alcanzar la perfección.
 
Es un estado de conciencia tridimensional (físico, mental y espiritual) que los musulmanes, a través de la historia, confirman capaz de realzar la relación de la persona con Al-lah, ya que borra completamente nuestra carga de pecados y nos permite alcanzar una gran recompensa. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, afirmó que Al-lah Dijo: "Todas las acciones que el ser humano realiza son para él, excepto el ayuno, pues es para Mí, y Yo lo Recompensaré por él".[Muslim]

 

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