Para la mujer

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El rencor – I

El rencor – I
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El rencor es una carga muy pesada que la persona acarrea, el cual resulta en su propia miseria, ocupando sus pensamientos, arruinando su mente y agregando amargura y ansiedad. Lo extraño es que la gente ignorante insiste en llevar esta pesada carga de maldad, hasta que satisfagan sus egos y se venguen de aquel a quien odian y envidian.

El rencor devora gran parte de la virtud que una persona pueda tener en su corazón, y se incrementa a costa de esa virtud, causando eventualmente su desaparición.
 
El significado del rencor:
 
Observando al rencor, podemos ver que consiste en un odio severo y el deseo de tomar venganza que se interna en el corazón de una persona maliciosa, hasta que llegue el momento en que pueda atacar a la persona a quien le guarda rencor. Por lo tanto, el rencor es esconder la enemistad en el corazón y esperar la oportunidad de vengarse de la persona hacia la cual se siente malicia.
 
Al-lah Exaltó a aquellos creyentes cuyos corazones son puros y libres de sentir odio por otros creyentes, cuando Dice (lo que se interpreta en español): {Y también les corresponde una parte de dicho botín a los emigrados necesitados que fueron expulsados de sus hogares y despojados de sus bienes cuando buscaban la gracia de Al-lah y Su complacencia, y lucharon por la causa de Al-lah y Su Mensajero. Ellos son los veraces. Quienes estaban establecidos en Medina y aceptaron la fe antes de su llegada, aman a los que emigraron a ellos, no sienten envidia alguna en sus corazones por lo que se les ha dado [del botín] y les prefieren a sí mismos aunque estén en extrema necesidad. Quienes hayan sido preservados de la avaricia serán los triunfadores. Quienes les sucedieron dijeron: ¡Oh Señor nuestro! Perdónanos, a nosotros y a nuestros hermanos que nos han precedido en la fe. No infundas en nuestros corazones rencor hacia los creyentes ¡Señor nuestro!, Tú Eres Compasivo, Misericordioso} [Corán 59:8-10].
 
Nuestro corazón puede estar débil y por eso puede ser que otra persona nos caiga mal o incluso a veces podamos odiar a alguien. Sin embargo, este sentimiento no se queda permanentemente en el corazón del creyente hasta llegar a convertirse en rencor. Más bien, tales sentimientos pasan de largo, como un caminante que pasa a través de un pueblo durante su viaje, estos sentimientos desaparecen y se evaporan, porque un creyente está unido a los otros creyentes mediante el fuerte lazo de la “Hermandad en la Fe”. Los sentimientos de hermandad del creyente salen a borbotones, con amor y misericordia hacia sus hermanos en la fe…por tanto, ¿podría imaginarse que estos sentimientos tan bellos puedan coexistir juntamente con el rencor en el corazón de una persona?
 
El veredicto sobre el rencor:
 
Algunos estudiosos consideran que el rencor es uno de los pecados interiores más grandes, del cual debemos alejarnos para evitar cometerlo, y debemos arrepentirnos ante Al-lah si caemos en él.
 
La cura del rencor:
 
La cura del rencor se encuentra en deshacerse de la principal razón que lo causa, la cual es el enojo. Cuando tú te enojas y no puedes controlar tu enojo siendo tolerante o practicando la virtud de reprimir el enojo, entonces estás abrigando sentimientos de rencor, y esto requiere una lucha contra ti mismo.
 
Una persona debe prevenirse a sí misma de las consecuencias de tomar venganza, y debe recordar que el Poder y la Capacidad de Al-lah son, por mucho, más grandes que las suyas. Uno debe recordarse a sí mismo que el dominio está en Las Manos de Al-lah y que nadie puede escapar de Su dominio o decreto.
 
Si ocurre que la persona no puede suprimir sus sentimientos y estos alcanzan el estado de rencor, entonces debe forzarse a sí mismo a actuar de manera contraria a las implicaciones de esos sentimientos. Así, él podría exaltar a la persona a quien odia en lugar de despreciarla, y ser humilde con ella en lugar de ser arrogante. Además de esto, uno puede ponerse a sí mismo en el lugar de la otra persona y recordar que le gustaría que la gente tratara con él de manera gentil, y así podemos esforzarnos por tratar a esa persona en la forma en que nos gustaría ser tratados.
 
Un método útil mediante el cual esta enfermedad puede curarse, es que la persona odiada se refrene a sí misma de su maldad y se reforme a sí misma.
 
Debe recordar que nunca tendrá la capacidad de erradicar este sentimiento dañino (el rencor) del corazón de otras personas, hasta que logre que los demás se sientan seguros y relajados con respecto a él. Además, debe tratar de reconciliar y aliviar el corazón de la persona que siente rencor hacia él.
 
Por otro lado, la persona que cometió el error de albergar rencor, debe, a cambio, aceptar las disculpas y las excusas de quien lo haya ofendido…así es como el rencor y los sentimientos dañinos mueren y desaparecen, y el amor pasa a ocupar su lugar.

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