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La segunda emigración a Abisinia (Parte 1)

La segunda emigraciَn a Abisinia (Parte 1)

Ibn Sa‘d, que Al-lah le dé Su perdón, dijo: ''Dijeron: Cuando los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, volvieron a la Meca de la primera Hiyrah, y sufrieron una fuerte persecusión por parte de su gente, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, les permitió emigrar a Abisinia por segunda vez. Esta vez Al Hiyrah era más difícil, pues los musulmanes sufrieron un gran daño a manos de los Quraish, y éstos se entristecieron cuando se enteraron del buen trato de An-Nayashi con los musulmanes. ‘Uzman ibn ‘Affan, que Al-lah esté complacido con él, dijo: ‘‘¡Mensajero de Al-lah! No estabas con nosotros en la primera Hiyrah, y ésta es la segunda y tampoco estarás con nosotros''. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Emigráis por la causa de Al-lah, Glorificado Sea, y por mí. Lograréis la recompensa de las dos Hiyrah" ‘Uzman, que Al-lah esté complacido con él, dijo: "Nos Basta eso, Mensajero de Al-lah".

Eran muchos quienes emigraron esta vez y no lo habían hecho la primera. Ibn Is-haq, que Al-lah le dé Su perdón, y otros dijeron: ''Eran 83 hombres, si se cuenta entre ellos a ‘Ammar ibn Yasir, que Al-lah esté complacido con él, o 82 hombres, si no se lo cuenta entre ellos''. La opinión más correcta según los ulemas de As-Sirah, como Al Waqidi, Ibn ‘Uqbah y otros, es la de As-Suhaili, que Al-lah le dé Su perdón, quien dijo: '' y fueron dieciocho mujeres; once de Quraish y las otras siete no eran de Quraish. Este número no incluye a sus hijos menores que salieron con ellos, ni a los que nacieron durante esta Hiyrah''.
1)- El intento de Quraish de ir con An-Nayashi para hacer a los Muhayirun regresar a la Meca:
Cuando los Quraish vieron que los Compañeros del Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ya estaban seguros en Abisinia donde construyeron casas para establecerse, donde lograron la protección de An-Nayashi y adoraban a Al-lah sin que nadie les perjudicara, conspiraron para enviar un grupo de delegados a An-Nayashi para traer de vuelta a los musulmanes a la Meca después de sembrar la discordia entre los musulmanes y An-Nayashi. Esta delegación benefició al Islam y a los musulmanes sin darse cuenta, pues su intriga condujo a un diálogo fructífero entre uno de Al Muhayirun, que era Ya‘far ibn Abi Talib, que Al-lah esté complacido con él, y el rey de Abisinia. Este diálogo llevó a An-Nayashi a abrazar el Islam y proteger a los musulmanes.
Fue narrado bajo la autoridad de Um Salamah bint Abi Umaiiah ibn Al Mugirah, esposa del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, que dijo: ''Cuando llegamos a Abisinia, tuvimos el mejor vecino (An-Nayashi), pues protegió nuestra religión y adoramos a Al-lah, Glorificado Sea, sin ser perjudicados ni oír algo que nos disgustara. Cuando los Quraish se enteraron de eso, conspiraron para enviar a dos hombres notables a An-Nayashi y presentarle regalos lujosos y raros de la Meca de entre los cuales lo más maravilloso era el cuero curtido. Le dieron muchos cueros curtidos. Además, dieron regalos a todos sus obispos. Luego, enviaron a ‘Abdul-lah ibn Abi Rabi‘ah ibn Al Mugirah Al Majzumi y ‘Amr ibn Al ‘As ibn Wa’il As-Sahmi, y les ordenaron diciéndoles: ''Dad a cada obispo un regalo antes de hablar con An-Nayashi acerca de los musulmanes; y luego, presentad a An-Nayashi sus regalos, y después de eso, pedidle que os entregue los musulmanes antes de que hable con ellos''. Ellos fueron a An-Nayashi, mientras nos protegía y nos trataba muy bien. Dieron a todos los obispos sus regalos antes de hablar con An-Nayashi, diciéndole a cada obispo: ''Han llegado a tu país jóvenes insolentes; dejaron la religión de su gente, y no abrazaron la tuya, sino que han inventado una religión que ni vosotros ni nosotros conocemos. Por eso, los nobles de su pueblo nos han enviado para que los devolvamos a ellos. Cuando hablamos con el rey para entregarlos a nosotros, aconséjadle que nos los entregue sin hablar con ellos, porque su gente los conoce mejor, y sabe bien la culpa que cometieron''. Los obispos lo aceptaron.
Luego, presentaron a An-Nayashi los regalos y él los aceptó. Después, le dijeron: ‘‘¡Oh rey! Han llegado a tu país jóvenes insolentes; dejaron la religión de su gente, y no abrazaron la tuya. Han inventado una religión que ni tú ni nosotros conocemos. Por eso, los nobles de su pueblo, incluyendo sus familias (padres y tíos), nos han enviado para que nos los devuelvas, pues su gente los conoce mejor, y sabe bien la culpa que cometieron y por la cual los reprocha''. Lo que más temía Abdul-lah ibn Abi Rabi‘ah y ‘Umar ibn Al ‘As era que An-Nayashi escuchara las palabras de los musulmanes. Los obispos le dijeron: ‘‘¡Oh Rey! Son sinceros, pues su gente los conoce mejor y sabe bien su culpa por la que les reprocha, por eso, entrégalos a ellos para que los devuelvan a su país y a su gente''. An-Nayashi se enfadó, y dijo: "Por Al-lah no les entregaré a personas que pidieron mi auxilio, se refugiaron en mi tierra y me eligieron hasta que les pregunte acerca de las palabras de estas dos personas. Si la situación es así, entonces se los entregaré para devolverlos a su gente, pero si no es así, los protegeré siempre que pidan mi ayuda''. [Ahmad]

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