Formas alcanzar al haia’ de Al-lah
Para lograr al haia’ de Al-lah, la persona debe estar atenta a las causas que le ayudan a incrementarla, a tener presente siempre a Al-lah para que así se aleje de lo que le disgusta y desagrada. Dentro de estas causas podemos mencionar:
Reconocer las bendiciones y los favores:
Toda bendición que la persona tiene proviene del favor de Al-lah y Su bondad. Dijo Al-lah: {Todas las gracias que tienen provienen de Dios} [Corán 16:53]. Si la persona reconoce todas las bendiciones continuas con las que Al-lah la ha favorecido, tendrá vergüenza de desobedecerlo, pues solo una persona infame responde el bien con el mal. Dijo Al-lah: {¿Acaso la recompensa del bien no es el bien mismo?} [Corán 55:60].
Al Yunaid dijo: “Al haia’ es ver los signos y reconocer las faltas, estos dos aspectos hacen que se produzca lo que llamamos el pudor”. Ésto es lo que se menciona el hadiz de la súplica del perdón: “[…] reconozco la misericordia que has tenido para conmigo y reconozco mi pecado, ¡perdóname!” (Bujari).
Maximizar el pecado:
La persona debe reflexionar sobre la grandeza de Al-lah, Su poder absoluto y la posibilidad que tiene de juzgarlo en cualquier momento, de que lo puede castigar por sus faltas y que no hay nada ni nadie que pueda impedirlo. Luego, debe reflexionar sobre su conducta y examinar sus acciones para que reconozca sus faltas y sus errores en el cumplimiento de las órdenes de su Señor. Sin lugar a duda, este acto hará que al haya’ se fortaleza. Antiguamente se decía: “No veas lo pequeño de una falta que hayas cometido, sino que mira la grandeza de Quien has desobedecido”.
És por esta razón que se menciona que todos los Profetas se excusarán cuando su gente les pida que intercedan por ellos ante Al-lah el Día de la Resurrección. Al haia’ es lo que les hace no atreverse a cumplir con esa petición en ese grandioso día.
Se vio a Al Fudail en ‘Arafa suplicando y que su barba se había humedecido por las lágrimas que brotaban de sus ojos mientras decía: “He cometido lo peor, ojalá (Al-lah) me perdone”. Además, solía decir: “Si me dieran a escoger si resucitar para entrar al Paraíso (pasando antes por todas las penalidades del Día de la Resurrección) y no ser resucitado nunca, escogería lo último, no ser resucitado nunca (desaparecer para no tener que pasar por lo que se vivirá ese día aterrador)”.
Én el lecho de muerte se vio a Al Asuad Bin Yazid llorando, entonces le dijeron: “¿Por qué tienes miedo?”; respondió: “¿Por qué no debería tenerlo?” ¿Hay alguien que merezca estar más temeroso que yo (en este momento)? Les juro por Al-lah que si tuviera seguro el perdón de Al-lah, al haia’ de Al-lah por todo lo que he cometido me llenaría de preocupación. Vemos que cuando alguien comete una falta contra una persona y esta lo perdona por ese comportamiento, él sigue con vergüenza de ella por su mal proceder”.
Tener temor del momento de la rendición de cuentas ante Al-lah:
És el momento al que se refirió Al-lah cuando dijo: {Én cambio, quien haya tenido conciencia de que comparecerá ante su Señor y haya preservado su alma de seguir sus pasiones, su morada será el Paraíso} [Corán 79:40-41] y: {Para quien haya tenido temor de comparecer ante su Señor habrá dos jardines} [Corán 55:46]. Dijo Muyahid: “Se refiere a la persona que, al reflexionar sobre sus faltas, recuerda que rendirá cuentas antes Al-lah y se conmueve”.
Él Énviado de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah hablará con cada uno de ustedes directamente y sin intermediarios. Mirarán a su derecha y a la izquierda no encontrarán más que las obras que realizaron en vida, mirarán al frente y solo encontrarán el fuego, así que prevéngase de caer en el fuego, aunque sea con un pedazo de dátil (que dan en caridad)” (Bujari y Muslim). Dijo Al Hasan: “Si la vergüenza (por lo que hemos hecho) en esta situación no nos hace llorar, deberíamos romper en llanto (al reconocer que hemos cometidos muchas faltas)”.
Ser conscientes de que Al-lah nos ve:
Al-lah es el Omnisciente, el que está al tanto de todo, el que escucha y ve, el que vigila y es testigo (de lo que hacemos), el que lo abarca todo, el que contabiliza todo y el que juzgará. Dijo Al-lah: {No hay nada en la Tierra ni en el cielo que pueda esconderse de Al-lah} [Corán 3:5]; {&Éacute;l es el Conocedor de lo oculto, no se Le escapa el conocimiento de la existencia de una pequeña partícula en los cielos o en la Tierra} [Corán 34:3]; {Éstá con ustedes dondequiera que estén} [Corán 57:4]; {[Al-lah] conoce las miradas pérfidas y lo que esconden los corazones} [Corán 40:19]; {[Ante Al-lah] es igual que digan algo en secreto o en público, que se oculten de noche o se muestren de día} [Corán 13:10]; y: {¿Acaso piensan que no escucho sus secretos y murmuraciones? Claro que sí, y Mis [ángeles] enviados registraban sus acciones} [Corán 43:80].
Por lo tanto, quien es consciente de que Al-lah lo está viendo siempre, en todo momento y en toda situación, embellecerá los actos que hace públicos con el temor reverencial y la sumisión a Al-lah, mientras que los que están en su interior y son secretos se adornarán con la consciencia y la sinceridad, ya que sabe que Al-lah conoce las miradas pérfidas y lo que esconden los corazones. Bilal Bin Sa’d dijo: “No se puede pretender ser seguidor de Al-lah en público y su enemigo en secreto”.
Las personas que tienen una verdadera haia’ son conscientes de que Al-lah los observa cuando están a solas y en público, por lo que actúan siempre con base en el ihsan (ser conscientes de que Al-lah está vigilante siempre). Dijo Ibn Mubarak: “Debes estar pendiente siempre de Al-lah”, le preguntaron a qué se refería y respondió: “Actúa siempre como si estuvieras viendo a Al-lah frente a ti”. Ibn Omar dijo: “Üna persona no encontrará la verdadera fe hasta que no sea consciente de que Al-lah lo está viendo, por lo que no debe cometer faltas en secreto, las cuales serán expuestas ante toda la creación el Día del Juicio”. Se le preguntó a Al Yunaid: “¿Qué debo hacer para que mi mirada sea recatada?”; respondió: “Debes ser consciente de que Al-lah te está viendo antes de que tu mires lo que no debes”.