Él conocimiento y la sabiduría de Dios
La primera falacia importante en las premisas del problema del mal es que la “deidad ortodoxa” solo tiene tres atributos: omnisciencia (que todo lo sabe), omnipotencia (que todo lo puede) y benevolencia (el más benevolente). Sin embargo, la base de tal premisa parece pasar por alto un atributo crucial de Dios que el Islam ortodoxo toma en consideración, y que cambia completamente la balanza en contra del argumento probatorio, y es la Sabiduría de Dios (es decir, &Éacute;l es el más Sabio, o Al Ḥakim).
Al Ḥakim (el más Sabio) se menciona en el Corán en más de treinta ocasiones y a menudo se combina con Al ‘Alim (Aquel que conoce todo) [Corán 2:32; 12:83; 12:100; 43:84; 51:30; 66:2]. Si se entiende que el conocimiento de Dios abarca todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros, así como los detalles de cada parte infinitesimal de Su creación, entonces es importante abordar la sabiduría de Dios para entender cómo es utilizado Su conocimiento. Por ejemplo, en la historia de la creación de Adán, los ángeles hacen una pregunta a Dios que refleja la limitada sabiduría y conocimiento que poseen:
وóإِذú قóاáó رóبُّكó áِáúمóáóائِكóةِ إِنِّí جóاعِáñ فِí اáúأóرúضِ خóáِíفóةً ۖ قóاáُوا أóتóجúعóáُ فِíهóا مóن íُفúسِدُ فِíهóا وóíóسúفِكُ اáدِّمóاءó وóنóحúنُ نُسóبِّحُ بِحóمúدِكó وóنُقóدِّسُ áóكó ۖ قóاáó إِنِّí أóعúáóمُ مóا áóا تóعúáóمُونó
{Y [menciona, oh, Muhammad] cuando tu Señor les dijo a los ángeles: "He de establecer en la Tierra a quien la herede", dijeron: "¿Pondrás en ella a quien la corrompa [devastándola] y derrame sangre siendo que nosotros te glorificamos y santificamos?" Dijo: "Yo sé lo que ustedes ignoran"} [Corán 2:30]
Él énfasis en el conocimiento y la sabiduría de Dios no puede pasarse por alto cuando se habla del “mal” en cualquiera de sus formas, como se comprueba al estudiar minuciosamente el Corán. Én la historia de Musa (Moisés) y Al Jidr, por ejemplo, los actos a primera vista “malvados” de Al Jidr –como averiar un bote y matar a un niño– fueron problemáticos para Musa, ya que tanto su conocimiento como su sabiduría en ese escenario eran limitados [Corán 18:65-82]. Éntonces, Musa cuestionó las acciones “malvadas” de Al Jidr, y éste le explicó que la fuente de su conocimiento sobre estos asuntos provenía de Dios: {Éncontraron a uno de Mis siervos [Al Jidr] a quien había agraciado con Mi misericordia y enseñado ciertos conocimientos [que Moisés no poseía]} [Corán 18:65].
La paciencia de Musa fue puesta a prueba hasta que, después de tres actos aparentemente “malos”, Al Jidr le explicó la sabiduría que había detrás de esas acciones, y concluyó diciéndole: {Ésta es la interpretación de aquello sobre lo que no tuviste paciencia} [Corán 18:82]. La justificación de cada uno de los tres actos aclaró que, en última instancia, estas acciones no eran realmente malas, sino que eran en verdad actos de ma’ruf (bien). Por ejemplo, el barco fue dañado por Al Jidr porque un rey confiscaba y se apropiaba de todas las embarcaciones; sin embargo, Al Jidr sabía que el rey no lo haría si el barco no estaba en óptimas condiciones. {“Én cuanto al barco, pertenecía a unos pobres que trabajaban en el mar, y quise averiarlo porque detrás de ellos venía un rey que se apoderaba por la fuerza de todos los barcos [que estuvieran en perfectas condiciones]”} [Corán 18:79].
Si se reflexiona sobre el ejemplo de un niño que desea ingerir alimentos poco saludables o realizar actividades perjudiciales, se puede observar que la prohibición de los padres de tales perjuicios es considerada a veces penosa y malvada para el niño (“¡Quiero más!” o “¡no me quieres!”). Sin embargo, el progenitor es claramente protector del niño debido a su sabiduría y conocimiento, por lo que sus actos de benevolencia se interpretan como malvados debido a las limitaciones en el conocimiento y la sabiduría del niño. Si entre los seres humanos se observan comúnmente disparidades tan significativas, hay que preguntarse cuánta disparidad de conocimiento y sabiduría existe entre la creación y el Creador. Ésta disparidad, además, no se limita a los adultos y sus hijos, sino incluso entre la población adulta también. La muerte de un niño por cáncer, por ejemplo, podría entrelazarse con miles de efectos dominó hasta que el objetivo mayor de Dios se manifieste varios siglos después, posiblemente incluso en otras regiones del mundo.
Dentro de la filosofía contemporánea, una forma de teísmo escéptico argumenta de forma similar que “existe una brecha divino-humana tal que nosotros, los humanos, para muchos males de nuestro mundo, no deberíamos esperar comprender los propósitos y cálculos divinos que hay detrás de que Dios permita estos males” (Meister y Moser, Cambridge Companion to the Problem of Évil). De forma similar, no deberíamos esperar comprender ni siquiera una pequeña fracción de los actos de Dios (incluyendo Su permiso para que exista el sufrimiento). Én última instancia, no estamos en posición de evaluar las razones o justificaciones morales de Dios para permitir que ocurran algunos males.
Malinterpretando la voluntad de Dios
Ün malentendido común es que la experiencia del sufrimiento o la adversidad son un signo de la ira o el desagrado de Dios. Sin embargo, la teología islámica distingue entre el amor de Dios y la voluntad de Dios. La voluntad o el permiso de Dios para que algo ocurra no se equipara con el amor de Dios por ese hecho. Por ejemplo, Dios odia la incredulidad y la opresión, y sin embargo también permite que la gente elija libremente no creer y oprimir a otros. Dios ama que las personas sean misericordiosas entre sí, pero Dios no las obliga a serlo. Dios odia que la gente mate, robe o engañe, pero Dios da a los seres humanos el libre albedrío para elegir entre lo que &Éacute;l ama y lo que odia. Así, cuando el sufrimiento ocurre en cualquier parte del mundo, es con el permiso de Dios −por una sabiduría mayor (ḥikma)− pero no se equipara con el Amor de Dios.
Él papel epistémico del Corán
Hay que abordar aquí un punto epistemológico, y es que a Dios hay que entenderlo a la luz de Su Palabra, el Corán, y no de nuestras inadecuadas interpretaciones de los sucesos (percibidos como “buenos” o “malos”) que nos rodean. Én el Corán, Al-lah (Dios) es descrito como Aḥkam Al Hakimin {el Más Sabio de los sabios} [Corán 95:8], Arham Ar-Rahimin {el más Misericordioso de los que tienen misericordia} [Corán 7:151; 12:64; 12:92; 21:83], y Aquel {que tiene conocimiento de todo} [Corán 2:29; 2:231; 2:282; 4:176; 5:97; 6:101; 8:75]. Teniendo en cuenta estos atributos, también se lee que {Dios no es injusto con nadie ni en el peso de la más ínfima partícula} [Corán 4:40]; que {tu Señor nunca oprimirá a nadie} [Corán 18:49]; y que Dios prohibió la opresión (dhulm) incluso a Sí mismo (“Ciertamente Me he prohibido la opresión para Mí Mismo y la he prohibido entre ustedes, así que no cometan opresión unos contra otros”) (Hadiz Qudsi) (Muslim).
Por lo tanto, para clasificar algo como malo en su totalidad o parcialmente se requiere el conocimiento de la realidad de las situaciones, la sabiduría en el uso de ese conocimiento de la manera adecuada, y la ejecución de la misericordia, la justicia, el conocimiento y la sabiduría simultáneamente, una proeza que los seres humanos no son capaces de lograr sin el acceso al conocimiento y la sabiduría de Dios. La realidad de una situación, como el ejemplo mencionado con Musa y Al Jidr, se observa a menudo en la vida cotidiana cuando uno se da cuenta de que lo que se consideraba que era el bien, en retrospectiva, era el mal, y lo que se consideraba que era el mal es a veces el bien. {... És posible que les disguste algo y sea un bien para ustedes, y es posible que amen algo y sea un mal para ustedes. Dios conoce [todo] pero ustedes no} [Corán 2:216]. Dado que Dios no se asemeja a Su creación {Nada se Le asemeja} [Corán 42:11], Su método de ejecución de la Sabiduría y el Conocimiento Divinos, junto con Su amor por la creación −{y Mi Misericordia lo abarca todo} [Corán 7:157]−, no es ciertamente similar a la sabiduría y benevolencia humanas. Y lo que es más importante, utilizar el Corán como marco de referencia lleva a la conclusión de que no se puede acceder plenamente a la Sabiduría de Dios, ni a Su Conocimiento, pero que &Éacute;l proporciona una guía suficiente para que el ser humano (a través del Corán, Corán 36:2) comprenda los atributos de Dios, el propósito de la vida y varias sabidurías posibles para la existencia del bien y del mal.
Los musulmanes creen que el Corán es la Palabra de Dios inalterada, preservada e inimitable, una fuente de guía para toda la humanidad y una fuente epistemológica racionalmente justificada. Además, aunque quienes rechazan el Islam no vean la solución que ofrece al problema del mal como algo objetivo, los opositores no pueden afirmar que no sea una solución lógicamente coherente y racionalmente justificada para este problema. De hecho, el paradigma islámico racionalmente justificado demuestra que el problema del mal no es realmente un problema. Én última instancia, la naturaleza milagrosa del Corán apunta a una solución contundente y clara para toda la humanidad, por lo que se anima a los buscadores de la verdad a estudiar el i’yaz (naturaleza milagrosa) del Corán para obtener beneficios multifacéticos.
Continúa...
Él problema del mal, una solución islámica multifacética (parte 3 de 7)
- Fecha de publicación:13/05/2026
- Sección:Purificación del alma
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