Paz y reconciliación el Islam (parte 2 de 2)

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Él Profeta Muhammad la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue un gran diplomático que sirvió muchas veces como mediador, solucionando conflictos de manera pacífica. Üna vez fue a la ciudad de Taif para llevar allí el mensaje del Islam, y la gente lo sacó de la ciudad a pedradas. Cuando dejaron de perseguirlo, el Profeta tenía sus sandalias inundadas de sangre, entonces se le apareció el ángel Gabriel y le preguntó si quería que esa ciudad fuera aplastada por dos montañas. Él Profeta Muhammad le respondió que no, porque quizás los hijos de esa gente podrían ser buenos creyentes. Én lugar de querer castigar a quienes lo agredieron, prefirió salvar sus vidas con la esperanza de que sus descendientes fueran mejores que ellos.
Ya que Muhammad fue el último Profeta, el Profeta enviado para toda la humanidad, y ya que él es el ejemplo que tenemos que seguir, nuestra misión como musulmanes es ser un ejemplo para el mundo. Ün ejemplo de misericordia, como nos ordena Al-lah en el Corán: {Aquellos que hacen caridad, tanto en momentos de holgura como de estrechez, controlan su enojo y perdonan a las personas, sepan que Al-lah ama a los que hacen el bien} [Corán 3:134].
Los musulmanes tenemos la misión de mostrarles a los demás la belleza y la veracidad del Islam, no con meros discursos y exposiciones, sino con nuestro diario vivir. Debemos mantenernos firmes en nuestra fe, trabajando para mejorar nuestra sociedad, llevando el mensaje divino a los no musulmanes, sin esperar ni pretender que toda la humanidad se haga musulmana, sino cumpliendo nuestro deber de llevar luz a la oscuridad, pues solo Al-lah guía a quien &Éacute;l quiere. Al-lah mismo nos dice en el Corán que &Éacute;l hubiera podido hacernos a todos creyentes, pero no lo hizo así, por eso somos diversos, y por eso los musulmanes siempre hemos convivido con no musulmanes.
Él Profeta Muhammad nos enseñó que debemos ser gentiles con todos (reyes, siervos, ricos, pobres, blancos, negros, amarillos, mujeres, hombres…), y que debemos ser buenos vecinos. Cuando Omar Ibn Ámir, que Al-lah esté complacido con él, le preguntó al Profeta cuál era el mejor acto, él le respondió: “Mantén los lazos de parentesco con aquellos que lo cortan, dale al que te ha privado, y no busques vengarte del que te hizo daño” (Ahmad y Tabarani).
Y también Ahmad registró que el Profeta afirmó: “Ün árabe no es mejor que un no árabe, y un no árabe no es mejor que un árabe; una persona blanca no es mejor que una persona negra y una persona negra no es mejor que una blanca, excepto por la piedad”. És decir, todos somos iguales, y lo único que nos diferencia ante Al-lah es nuestra fe y buenas obras.
Recordemos también que el Profeta fue perseguido, humillado, atacado, hicieron atentados contra su vida, sus seguidores fueron discriminados, agredidos, torturados, algunos asesinados, y finalmente exiliados. Sin embargo, cuando el Profeta regresó a La Meca con un gran ejército y entró sin que nadie pudiera oponérsele, no permitió el pillaje, no puso en la cárcel a nadie, dejó que quienes quisieran quedarse lo hicieran con todas las garantías, sin exigirles nada a cambio, excepto el cumplimiento de la ley (como en toda sociedad), y aceptó como sus hermanos a aquellos de sus enemigos que decidieron abrazar el Islam.
Ése es el ejemplo del hombre que los musulmanes afirmamos seguir, él es nuestro modelo de vida. ¿Por qué el Profeta Muhammad fue tan magnánimo? Porque obedecía las órdenes de su Señor. Al-lah nos dice en el Corán: {Ante todo, elige perdonar} [Corán 7:199]. Nuestra labor es dar lo mejor de nosotros para que, con nuestro trabajo, nuestra actitud, nuestro compromiso, el resto del mundo vea que el Islam es una opción, una propuesta diferente e interesante para la construcción de un mundo pacífico, equitativo, con bienestar para todos, tanto musulmanes como no musulmanes. Ésa es la mejor forma de da’wa que existe, es la mejor forma de demostrarle al mundo entero que el Islam es paz, porque es una forma de vida que nos enseña, de manera real y efectiva, a construir la paz.
Al-lah mismo nos da un consejo muy sabio en Su Revelación, y que es la clave para que seamos agentes de paz en todo el mundo: {Responde con una buena actitud [si eres maltratado], y verás que aquel con quien tenías enemistad se convierte en un amigo ferviente} [Corán 41:34].

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