Explicación de Surah Al Fatiha – II

Explicación de Surah Al Fatiha – II
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 {Sólo a ti adoramos y sólo de ti imploramos ayuda}

Sólo Al-lah merece nuestra ‘Ibada (adoración), y no importa qué tan poderosa o buena sea una persona, no podemos adorarla por encima de Al-lah. No adoramos a ninguna criatura, sino que adoramos al Creador de las criaturas. No adoramos a los ángeles, ni a los profetas, ni a los santos, ni a los muertos, ni estatuas, etc. Estos versículos son prueba clara que en el Islam no hay intermediarios entre Al-lah y el hombre, pues Al-lah escucha directamente a sus criaturas cuando elevan sus plegarias y oraciones. El realizar cualquier acto de adoración o culto con la intención de agradar a algo o alguien que no es Al-lah, es una forma de idolatría.
 
{Soberano absoluto del Día del Juicio}
Al-lah es el Malik (soberano, rey) del Día del Juicio. En ese día, todas las personas poderosas de la tierra se humillarán ante el Único Soberano: Al-lah. Todos los tiranos reconocerán que estaban equivocados cuando creyeron que tenían poder real sobre las criaturas de Al-lah. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nos informó que en el Día del Juicio Al-lah exclamará: “¿A quién pertenece la soberanía y el poder hoy?, ¿Dónde están los que se creían señores, iguales o mejores que Al-lah? ¿Donde están los arrogantes?”; y nadie se atreverá a contestar. Al-lah es el único verdadero dueño de las cosas, porque Él las creó de la nada; en cambio, los reyes y tiranos de este mundo, han conseguido lo que tienen de otras personas.
{Día del Juicio}
El Iaum Ad-Din (Día del Juicio), hace referencia al Día de la Resurrección; el Día en que todos los seres humanos que han existido en este planeta serán llamados a rendir cuentas ante Al-lah. Todas las acciones que hicimos en nuestra vida terrenal, buenas y malas, serán leídas en nuestra presencia, y podremos verlas tal y como ocurrieron. El Iaum Ad-Din tiene muchos otros nombres, entre ellos: “El Día del Levantamiento”, “El Día Final”, “La Hora”, “Día de la Resurrección”, “La Gran Catástrofe”, “Día de la Lamentación”, “Día de la Vida Eterna”, “El Día Prometido”, etc. 
{Sólo de ti imploramos ayuda}
La verdadera ayuda sólo la puede proporcionar Al-lah; por lo tanto, no debemos pedírsela o implorarla de otro que no sea Él. Esto no significa que debemos rechazar la ayuda de la gente; sino que debemos creer que solamente Al-lah es la verdadera fuente de la ayuda, y que las personas que nos ayudan no son más que medios que Al-lah utiliza para que se cumpla Su voluntad. Entonces, cuando nos ocurre un problema o desgracia, al primero que debemos recurrir es a Al-lah mediante nuestras súplicas (Du’a); y una vez hecho esto, recurrimos a la gente. Por eso está prohibido en el Islam decirle a alguien que te ayudó, por ejemplo, “Gracias a ti me salvé”, o “¡Me salvaste fulano!”; sino que se debe decir: “Gracias a Al-lah, primeramente, y después gracias a fulano” (Al Hamdulillahi Awwalan, zumma laka).
{Guíanos por el sendero recto}
El sendero recto es el Islam (el sometimiento a la voluntad de Al-lah), el Corán (la Palabra de Al-lah) y la Sunnah (las enseñanzas del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam). Este sendero o camino, conduce al Paraíso y a la felicidad en esta vida y en la otra. El sendero recto es claro y uno solo, todos los demás caminos llevan a la desviación.
{Guíanos}
La guía (Al Huda) sólo proviene de Al-lah; no está en manos de las personas guiar a quienes quieren o aman, si Al-lah no lo desea así. Dice Al-lah en el Corán (lo que se interpreta en español): {Por cierto que tú no puedes guiar a quien amas, sino que Al-lah guía a quien Él quiere. Él sabe quiénes seguirán la guía y quiénes no} [Corán 28:56]. Esto no quiere decir que el creyente debe quedarse callado esperando que Al-lah guíe a la gente; sino que debe enseñar e invitar a los demás hacia la verdad y la religión, haciendo su mejor esfuerzo por compartir el bien.
El buen creyente no se conforma con haber sido guiado y ya; sino que todos los días le pide a Al-lah, humildemente, que aumente su fe y que lo mantenga firme en el buen camino.
{El sendero de quienes agraciaste}
Se refiere a aquellos que creyeron en Al-lah y obedecieron a Su Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, con fe verdadera y no sólo de palabras, hipócritamente. Entre estas personas sinceras tenemos a los profetas, aquellos que dieron su vida por la causa de Al-lah (Shuhada’), las personas confiables y veraces, y los virtuosos y rectos siervos de Al-lah.
{No el de aquellos que son motivo de tu enojo, ni el de los extraviados}
Aquellos con los que Al-lah está molesto, son las personas que conocen la religión, conocen la Palabra de Al-lah y las enseñanzas de Sus profetas, pero no actúan de acuerdo con lo que saben. Sino que, hipócritamente, andan aconsejando a los demás hacer lo que ellos mismos no hacen; o simplemente si ven algo malo no lo corrigen, escondiendo su conocimiento de los otros para que así no los critiquen por hipócritas.
Los desviados son aquellos que adoran a Al-lah con buena intención, pero no de la forma que Él quiere y ordena; sino de acuerdo a sus propias ideas y gustos, debido a su ignorancia. Este versículo es bien claro sobre dos puntos:
a)  El creyente debe tratar de aprender lo más que pueda de su religión, para así no adorar a Al-lah incorrectamente.
b)  El creyente debe tratar de practicar todo lo que conoce y cree en su corazón, aunque esto signifique que los demás hablen mal de él y lo critiquen.
 
[Amén]
Esta palabra no es parte del Fatiha, sino que es una plegaria que significa: “Oh Al-lah, responde a nuestras plegarias”.
 
 
Continúa…
 
 
 

 

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