Al Haram, lo ilícito - II

Al Haram, lo ilícito - II
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Debemos ser justos con Al-lah
 
Así, hermanos, deben atender y ser cuidadosos con lo que dicen y piensan; pues es triste ver que hay musulmanes que acusan a Al-lah de algo que no ha hecho, al decir que Él nos ha prohibido todo. Por tanto, debemos seguir el consejo del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en el cual nos ordena alejarnos y dejar de lado lo que Al-lah nos ha prohibido; que, como dijimos, es poco en comparación con lo que nos permite. Así mismo, debemos cerrar todas las grietas por donde Shaitan pueda disuadirnos de caer en estos hechos detestables, haciéndonos ver o creer que el Haram es Halal, al disfrazarnos la verdad; porque, como sabemos, Al-lah es el Único que puede señalarnos qué es Halal y qué es Haram, como nos lo menciona en tantas ocasiones en el Corán. Nos Dice, por ejemplo, refiriéndose a lo que hicieron quienes que nos precedieron (lo que se interpreta en español): {¿Acaso [los idólatras] tienen cómplices [en la incredulidad] que les han establecido preceptos religiosos que Al-lah no ha permitido?...} [Corán 42:21] En otro versículo nos dice (lo que se interpreta en español): {Diles [¡Oh, idólatras!]: Al-lah os ha provisto de sustento, pero vosotros considerasteis lícito una parte y prohibisteis otra. Decidme: ¿Acaso Al-lah os concedió autoridad para ello, o inventáis mentiras acerca de Al-lah? } [Corán 10:59] Esto es parecido a lo que hacen aquellos que difaman su religión, aseverando que todo es pecado. Qué contraria a la realidad es esta afirmación, en especial cuando vemos que los sabios de la Jurisprudencia nos dan una regla con la que ellos analizan todo asunto; nos dicen: “En su origen todo es Halal; exceptuando, por su puesto, lo que es señalado como contrario por Al-lah”.
 
El ser humano es rebelde por naturaleza
 
No podemos dejar de mencionar que, efectivamente, el ser humano es rebelde, pues todo lo que le es prohibido es deseado por él. Es difícil de creer que es capaz de dejar de lado todo lo que Al-lah, Altísimo, le ha permitido, ya sea en los alimentos, el comportamiento y la conducta, y se aferra a unas cuantas cosas que le han sido vedadas. Cambia toda clase de bebidas deliciosas de las más diversas variedades, por unas cuantas que, además de tener un sabor desagradable, tienen un aroma de podredumbre. ¿Con qué juicio hace esto? Ese es el juego de Shaitan, con el que enreda al hombre, como Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {…Satanás les hizo ver como buenas sus malas obras apartándolos del sendero recto, a pesar de su inteligencia.} [Corán 29:38] Entonces, bebe este tipo de bebidas desagradables, muchas de las cuales no puede beber sin la compañía de algo que le cambie el sabor y el hedor, todo por terquedad. Deja de lado a su esposa, la mujer que Al-lah le ha concedido, y no tiene ojos más que para la que le está vedada. Y Al-lah siempre aclara la realidad de las cosas, como vemos en el siguiente versículo (lo que se interpreta en español): {…Lo malo y lo bueno jamás podrán equipararse, aunque te guste la abundancia de lo malo.} [Corán 5:100] Así que, no debes dejar ningún espacio en tu corazón para que Shaitan juegue contigo, para que pienses que Al-lah te ha prohibido todo, porque no es así.

En este mismo sentido, analicemos una conducta que vemos en algunos de los hermanos musulmanes y que no está permitida; nos referimos al hecho de saludar con un beso a una mujer que no es de las mujeres permitidas. Por más que sea una prima o la esposa de nuestro hermano, o una amiga, esta conducta no está permitida (lo mismo con las mujeres que saludan de esta manera a hombres que no son permitidos); debemos siempre colocar las ordenes de Al-lah por encima de las costumbres, en especial cuando éstas no llevan más que a la degradación.

 
La obediencia es vida, la desobediencia es muerte
 
Al-lah nos señala, de una forma particular, la sujeción a sus mandatos y leyes, al compararla con la vida, y el alejarnos de esos preceptos lo asemeja a la muerte. Nos Dice (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Obedeced a Al-lah y al Mensajero cuando os exhortan a practicar aquello que os vivifica [el Islam]…} [Corán 8:24] Queda más que claro, por todo tipo de caminos razonables y científicos, que al perseguir y responder la invitación de Shaitan y de los que insinúan que en el Islam todo es prohibido, nos llevará, sin ninguna duda, a la muerte en todo aspecto; y no precisamente significa el hecho de no existir, es más que eso, es la dificultad que se pasará en esta vida y sobre todo en la otra. Por eso, Al-lah, el Altísimo, nos ratifica una y otra vez que la vía recta es la que enseña en Su Corán, y que lo de más es perdición. Y todos los días, en cada oración, le pedimos a Al-lah, una y otra vez, que nos guíe por esa senda recta. Sigue el concejo de tu Profeta para que seas el mejor de todos lo que adoran a Al-lah, aléjate del muharram, mira que tan sólo en unos minutos podríamos mencionar absolutamente todo lo que Al-lah ha prohibido, pero tomaría años, y no bastaría enciclopedia alguna, para mencionar todo lo que ha permitido.

La razón de la Shari’ah

 La Shari’a, o Ley islámica, tiene como objetivo ordenar lo que es beneficioso para el ser humano y prohibir lo que es perjudicial para él. La Shari’a persigue este noble objetivo al tener presente todo asunto en la vida del ser humano, tanto espiritual como material. Es así que nos encontramos frente a la orden del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en la que nos pide que nos alejemos del muharramat (lo prohibido o pecaminosos) para ser de los que más adoran a Al-lah. Si analizamos este primer mandato y su razón misma, nos daremos cuenta que hizo este mandato precisamente porque el ser humano busca lo vedado, pues eso es deseado. Prueba de esto es la historia de Adam (Adán), la paz sea con él, que encontramos en el Corán. Al-lah, el Altísimo, le concedió todo lo que en el Paraíso existe, y le prohibió tan sólo comer de un árbol; así que Shaitan, con su juego de engaños, logró que Adam dejase de lado absolutamente todo lo que Al-lah le había permitido y otorgado, y lo cambió por un solo árbol que le había sido vedado. Esto nos demuestra que desde siempre el ser humano ha tenido la tendencia de apartarse de lo que su Señor le ordena, para seguir lo que le prohíbe.
 
El por qué de las cosas prohibidas (muharramat)
 
Muchas veces el ser humano no entiende la razón por la cual Al-lah, el Altísimo, ha prohibido unas pocas cosas. Cuando analiza, por ejemplo, la razón de la prohibición del alcohol, su vista llega tan sólo al hecho de los efectos embriagantes que causa. Efectivamente esta es una de las razones; sin embargo, los musulmanes no nos abstenemos de consumir bebidas o materias que embriaguen únicamente por su efecto. Antes que todo, dejamos su consumo porque Al-lah, el Altísimo, ha tenido a bien prohibírnoslo; y lo mismo sucede con todo lo demás que se considera muharramat. De esta manera, nosotros dejamos el Haram por sometimiento a la Voluntad de Al-lah y porque le amamos y nos gusta cumplir sus órdenes; por esta misma razón es que hacemos lo que nos ordena. Adam no conocía la razón por la cual se le prohibió que comiese de aquel árbol (que, por cierto, es importante mencionar que no era la manzana, simplemente decimos que era un árbol, no sabemos cuál), así que Shaitan jugó con él haciéndole creer que ese era el árbol de la eternidad, y que la riqueza que contenía no se desvanecería. Y, por supuesto, esa treta que utilizó Shaitan demostraba su astucia, ya que el ser humano busca la eternidad, vivir por siempre, y la riqueza.

 

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