Umm Salamah II

Umm Salamah II
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Su viudez y su matrimonio con el Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam
 
En el tercer año de la hégira (la emigración del Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, de Meca hacia Medinah), Abu Salamah, que Al-lah Esté complacido con él, luchó en la batalla de Uhud. En esta histórica y crucial batalla, su brazo fue herido por una flecha envenenada lanzada por el enemigo. Él se recuperó después de un tratamiento, pero solo pudo sobrevivir por unos cuantos meses, su herida empeoró y finalmente murió.
Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, estaba sumamente acongojada por el deceso de su amado esposo. Cuando el Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, supo de esto, fue a ofrecerle sus condolencias y le dijo que debía tener paciencia y soportar esa calamidad con fortaleza.
De acuerdo con una narración, cuando el Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, cuando el Profeta ofreció sus condolencias a Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, luego de la muerte de su esposo, le dijo que pidiera a Al-lah que otorgara a Abu Salamah un elevado rango y que a ella le otorgara un esposo mejor.
Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, se preguntaba quién podría ser un mejor esposo que Abu Salamah, que Al-lah Esté complacido con él. Al ver el estado de abandono en el que estaba Umm Salamah luego de haber quedado viuda, Abu Baker, que Al-lah Esté complacido con él, le envió una propuesta de matrimonio, la cual ella rechazó. El Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, estaba muy impresionado con la valentía con la cual Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, mostraba al enfrentar las desgracias y adversidades de la vida. Él, sallalahu ‘alayhi wa sallam, estaba también muy conmovido por su trágica situación y le envió su propuesta de matrimonio por medio de ‘Umar Ibn Al Jattab, que Al-lah Esté complacido con él. Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, aceptó y en el mes de Shawwal, durante el cuarto año de la Hégira, tuvo lugar su matrimonio con el noble Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam.
 
Un ejemplo histórico de su sabiduría
 
El sexto año de la Hégira, el Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, junto con sus 1400 compañeros, que Al-lah Esté complacido con todos ellos, decidió realizar la ‘Umrah (la peregrinación menor). Cuando los de Quraish se enteraron de esto, quisieron detener a los musulmanes, pero cuando los musulmanes decidieron combatir con ellos, estos tuvieron temor y firmaron un pacto con los musulmanes, el cual consistía en muchos términos y condiciones injustas para los musulmanes y que impedía que realizaran la ‘Umrah ese año.
El Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, aceptó esas condiciones en obediencia al mandato divino con el que había sido instruido. Luego el Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, ordenó a los musulmanes que sacrificaran animales (señalando el final de los ritos de la ‘Umrah). Pero los musulmanes dudaron en ofrecer el sacrificio, lo cual afligió al Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam.
Umm Salama, que Al-lah Esté complacido con ella, que estaba con el Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, en este viaje, escuchó esto y sugirió al Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, realizar el sacrificio, afeitar su cabeza y quitarse en Ihram. El Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, lo hizo actuando según su consejo. Cuando los Compañeros vieron que la orden del Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, era irrevocable, inmediatamente sacrificaron sus animales y afeitaron sus cabezas.
 
Su carácter
 
Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, llevaba una vida muy simple y austera, y era una devota adoradora. Cada mes ayunaba tres días (además del ayuno de Ramadán). Cierta vez, ella llevaba puesto un collar que tenía una pequeña cantidad de oro; al Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam, no le gustaba que ella usara ni siquiera esta pequeña cantidad de oro, por tanto Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, inmediatamente se lo quitó.
Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, era muy generosa y también pedía a otros que dieran en la causa de Al-lah; cuando tenía algo, rápidamente lo daba a algún mendigo o a una persona necesitada. En cierta ocasión, unas personas desamparadas vinieron a ella pidiendo caridad con insistencia. Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, le ordenó a su criada no despedirlos con las manos vacías, y si no había nada en su casa, ella debía darles aunque sea unos cuantos dátiles.

Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, ha narrado 378 Hadices del Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam. Su rango, en cuando a su excelente moral y noble conducta, está junto al de ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella. Era una excelente recitadora del Corán y su estilo era muy similar al del Profeta, sallalahu ‘alayhi wa sallam. Fue agraciada con un semblante excepcionalmente bello, un conocimiento profundo, inteligencia y buen juicio.
 
Su muerte

Después de una vida llena de fe y buenas obras, la Madre de los creyentes, Umm Salamah, que Al-lah Esté complacido con ella, murió en el año 61 de la hégira, a la edad de 84 años, y el venerable Compañero Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con le, dirigió a las personas en su oración fúnebre, luego de la cual fue enterrada en Al Baqi’, un cementerio en Medinah.

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