El recato del Profeta

El recato del Profeta
  • Fecha de publicación:31/03/2009
  • Sección:Sus virtudes
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El recato es una muy sublime virtud moral en el Islam. Una persona con tal virtud usualmente evita cometer faltas o caer en vicios, y hace buenas y virtuosas obras. El siguiente hadiz muestra el alto rango de esta virtud en el Islam. El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “La fe tiene sesenta y tantas partes, la primera de las cuales es el testimonio de que nadie merece ser adorado sino Al-lah, y la última de las cuales es retirar una molestia del camino. El pudor también es de la fe”. [Bujari y Muslim]. Como se indica, el pudor es una parte de la fe y una de las vías que llevan a ella. 

Como el rango del pudor es tan alto y sublime en el Islam, no es de extrañar que el Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, sea la persona que más practique tal virtud. El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era la persona más pudorosa y comprometida con esta virtud.
 
Los nobles Sahabah, que Al-lah Esté complacido con ellos, describían al Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, como más pudoroso que una virgen detrás de su velo. Refiriéndose a esto, Abu Sa’id Al Judri, que Al-lah Esté complacido con él, dijo: “El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era más pudoroso que una virgen en su velo”. [Bujari y Muslim]
 
La forma en que el Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se comportaba respecto a su Creador era el primer aspecto de su pudor. Durante la noche de Al Isra’ wal Mi’ray (el viaje nocturno y la ascensión al cielo) Moisés, la Paz sea con él, le pidió al Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, que volviera ante Al-lah y Le pidiera que disminuya el número de rezos obligatorios diarios. Sin embargo, el Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le dijo: “Me da vergüenza volver nuevamente donde mi Señor”. [Bujari] El pudor del Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le impidió de pedirle a Al-lah una vez más que Reduzca el número de rezos obligatorios diarios, después que le pidiera más de una vez que lo Hiciera hasta que fueron cinco en vez de cincuenta originales.
 
Hay también varios ejemplos de qué tan pudoroso era el Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, con la gente. Se relata que una mujer le preguntó al Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, cómo debía limpiarse la sangre del final de la menstruación. El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le ordenó que la limpie con un paño de tela siguiendo los rastros de sangre. Sin embargo, la mujer no entendió las palabras del Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y entonces repitió la pregunta. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le dio la misma respuesta, y la mujer nuevamente no entendió y repitió la pregunta. Sabiendo lo pudoroso que era el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, que estaba presente en ese momento, llamó a la mujer y le explicó la respuesta de una forma apropiada.
 
Otra evidencia del pudor del Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, es lo que relató Anas, que Al-lah Esté complacido con él, cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se casó con Zainab Bint Yahsh. Habiendo asistido al banquete en la casa del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, todos los Sahabah, que Al-lah Esté complacido con ellos, se retiraron, excepto tres que se quedaron conversando. El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, deseaba que ellos se retirasen, pero su pudor le impedía decírselos así, que se retiró y los dejó conversando. Sin embargo, Al-lah Aclaró este tema y Reveló esta aleya (que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! No entréis en la casa del Profeta a menos que os invite a comer, y no estéis esperando la ocasión [de que se os invite]; pero cuando fuereis invitados, entonces entrad, y luego que hayáis comido retiraos y no os pongáis a hablar antes de la comida ni después; en verdad, esto incomoda al Profeta y se avergüenza [y no os pide que os retiréis]; pero Al-lah no Se avergüenza de la verdad.} [Corán 33:53] [Bujari y Muslim]
 
Otro aspecto del pudor del Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aparecía cuando él se enteraba de algo malo sobre alguien o lo veía hacer algo impropio. El pudor del Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le impedía dirigirse pública y directamente para no herir sus sentimientos o hacer un escándalo frente a los demás. Su ejemplo y modales en tales ocasiones era dirigirse a la gente en general y no referirse a una persona específica. El solía decir más bien: “¿Por qué algunas personas dicen tal y tal cosa?” [Abu Dawud]
 
A pesar de no haber baños dentro de las casas, no era posible que nadie viera al Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, bañarse, pues él se bañaba retirado de la gente, por su gran pudor. Ibn ‘Abbas, que Al-lah Esté complacido con él, dijo: “El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era muy pudoroso, solía tomar su baño (ghusl) dentro de sus habitaciones y su ‘awrah (intimidad) nunca fue vista por nadie”. [At-Tabarani]
 
También se relata que: “El Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era tan pudoroso que cuando se le pedía algo siempre lo concedía”. [Ad-Darimi] Una de las características de la gente con pudor es que siempre responden positivamente a los pedidos de los demás para no decepcionarlos.
 
El pudor del Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no era una característica incidental, sino que era una virtud inherente en él en todo tiempo y toda circunstancia –de día, de noche, en su casa, en público, de viaje, con su familia o los ajenos, con sus amigos o enemigos y con el sabio o con el ignorante.
 
Sin embargo, el pudor no debe evitar que los musulmanes aprendan los asuntos de su religión o de su vida. En este sentido, es importante mencionar que los Sahabah, que Al-lah Esté complacido con ellos, solían preguntarle al Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, sobre todo lo que les concernía de la religión y la vida secular. Se relata que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, les enseñaba todo a sus Sahabah, hasta los modales al hacer sus necesidades. Él les enseñó a entrar al baño con el pie izquierdo, a salir con el derecho y a no encarar la dirección de la qiblah al hacer sus necesidades, a no usar la derecha al purificarse de las evacuaciones y otros asuntos relevantes que los Sahabah no tenían vergüenza alguna de preguntar y tenían relación con la higiene corporal y la adoración. 

Así también, las discípulas del Profeta, que Al-lah Esté complacido con ellas, (Sahabiat) solían preguntarle cosas de la religión. Se relata que Umm Sulaim, que Al-lah Esté complacido con ella, vino ante el Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y dijo: “Mensajero de Al-lah Ciertamente que Al-lah no Tiene vergüenza de la verdad… Cuando una mujer tiene un sueño húmedo, ¿debe hacer el ghusl?”; y el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le respondió: “Sí, cuando encuentra rastros de la eyaculación”. [Bujari y Muslim] Sin duda alguna que ella sintió que su religión le exigía saber estos asuntos y por ello no se sintió avergonzada de preguntarle al Profeta de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, por tales cosas. Además, sus palabras: “Ciertamente que Al-lah no Tiene vergüenza de la verdad…”, eran una introducción necesaria para que otros no piensen que su pregunta era inapropiada ante los modales del pudor y del recato.

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