El encuentro de Heraclio con el Islam (Parte 3)

El encuentro de Heraclio con el Islam (Parte 3)
  • Fecha de publicación:02/04/2009
  • Sección:En su época
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La historia tiene más detalles que son reportados por el Imam Al Hakim, que Al-lah le Dé Su perdón, como fue mencionado por el Imam Ibn Kazir, que Al-lah le Dé Su perdón, en la interpretación de las palabras de Al-lah: {Aquellos que siguen al Mensajero y Profeta iletrado [Muhammad], quien se encontraba mencionado en la Tora y el Evangelio, que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y les prohíbe lo perjudicial…} [Corán 7:157]

Él dijo que Hisham Al Amawi, que Al-lah Esté complacido con él, narró: “Fui enviado con otro hombre a Heraclio para llamarlo al Islam. Fuimos dirigidos hasta que llegamos a un área llamada Al Ghutuh, donde vivía Yabalah, que era una de las secciones de la tribu cristiana de Ghassan, que eran aliados de los romanos. Su líder envió a su mensajero para hablar con nosotros y preguntarnos acerca de lo que queríamos, pero nos negamos a hablar con él diciendo: ‘¡Juramos por Al-lah! Nunca hablaremos con un mensajero, hemos sido enviados para hablar con el mismo rey de Ghassan, y si el rey se niega a hablar con nosotros, entonces regresaremos a nuestra tierra’. El mensajero del líder regresó a él y le informó lo que queríamos, así que él accedió a nuestro deseo. Cuando entramos a la presencia del líder, él dijo: ‘Hablen’, así que Hisham habló y lo invitó al Islam. Hisham llevaba una vestimenta negra, el líder le preguntó acerca de su vestimenta (que se veía vieja) a lo que Hisham respondió: ‘He jurado nunca quitarme esta ropa hasta que nosotros (los musulmanes) te expulsemos de Sham (la antigua Siria). ¡Juro por Al-lah! Te sacaremos de tu posición (con el permiso de Al-lah) y de tu tierra, y dominaremos en reino de Ghassan; hemos sido informados por nuestro Mensajero, Muhammad, que haremos esto’. Luego agregó: ‘No podrás enfrentarlos (a los musulmanes) porque ellos ayunan durante el día y rezan durante la noche’. El líder entonces preguntó acerca de la forma en que ellos ayunaban y él le informó.

Después de escuchar la respuesta, su cara se hizo negra y estaba enfurecido, luego nos dijo que nos marcháramos y envió a un hombre para que nos llevara al rey de la tribu de Ghassan. Cuando nos acercamos a la ciudad, el mensajero que había sido enviado con nosotros nos dijo que no teníamos permiso para entrar montando nuestros propios animales y que teníamos que montar con ellos, pero nos negamos y le dijimos que nunca entraríamos sino montando nuestros propios animales. El mensajero envió un mensaje al rey pidiendo permiso para nosotros, y él lo aprobó. Entramos cargando nuestras espadas hasta que llegamos al salón donde estaba el rey, luego amarramos nuestros animales en el patio mientras él nos estaba observando, y luego gritamos: ‘La ilaha illa Al-lah, Al-lahu Akbar (nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, Al-lah es Supremo)’.

Juro por Al-lah que todo el salón se sacudió como la rama de un árbol en día de viento’. Entonces el rey envió a un hombre a decirnos que no teníamos derecho a proclamar nuestra religión en su tierra. Después de eso, él nos permitió entrar, y cuando entramos vimos que estaba vistiendo un ropaje de color rojo y que estaba rodeado por sacerdotes romanos, y todo en el salón era de color rojo. Cuando nos acercamos a él, se rió y dijo: ‘¿Por qué no me saludan de la forma en que se saludan unos a otros?’ Así que dijimos: ‘Está prohibido para nosotros saludarte con el saludo que usamos entre nosotros, y también está prohibido para nosotros contestarte usando el saludo que ustedes usan’. Entonces él nos preguntó acerca del saludo que usamos entre nosotros y le informamos que era As-Salamu ‘Alaikum. Luego nos preguntó: ‘¿Cómo saludan a su rey? (refiriéndose al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam)’. Le dijimos que le decíamos lo mismo a él, y luego nos preguntó: ‘¿Cómo él les responde?’ Le dijimos que usamos el mismo saludo para responderle como él hace con nosotros. Él exclamó: ‘¡Qué hermosas son sus palabras!’ Después de escuchar esto, nuevamente proclamamos: ‘La ilaha illa Al-lah, Al-lahu Akbar (nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, Al-lah es Supremo)’. Juro por Al-lah que el salón entero se sacudió nuevamente. Él levantó su cabeza y luego se dirigió a nosotros diciendo: ‘Estas palabras que acaban de pronunciar, las cuales sacudieron el salón entero… ¿también sacude vuestras habitaciones cuando las pronuncian en vuestra tierra?’ Respondimos: ‘No. La primera vez que hemos vito que esto sucede es en tu palacio’. Él hizo esta pregunta porque esta era una clara indicación de la profecía de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam.

 
Las siguientes son algunas de las muchas enseñanzas que se pueden extraer de la historia antes mencionada:
 
1.      La necesidad de asegurarse sobre la autenticidad de lo que escuchamos mediante la investigación, tal como Heraclio indagó acerca del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
2.      La veracidad era una cualidad loable incluso durante la era pre islámica.
3.      Los débiles y los pobres son usualmente los seguidores de la verdad.
4.      El resultado de las guerras y conflictos entre la verdad y la falsedad alterna entre la derrota y la victoria para los creyentes.
5.      El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era conocido por su veracidad, e incluso sus más acérrimos enemigos daban testimonio de esto.
6.      La gente del Libro reconoce al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, por sus características, las cuales encuentran en sus escrituras, y ellos saben que él es el Mensajero esperado de Al-lah.
7.      La arrogancia y el interés por mantener sus posiciones mundanales evitan que la gente del Libro se adhiera a la verdad y acepten el mensaje del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
8.      Al-lah Doncede la guía a quien Él Desea.
9.      Como una señal de la profecía, Al-lah Hizo que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, tuviera conocimiento de algunos temas de lo desconocido y lo oculto.
10. Ser hospitalarios es parte de las enseñanzas del la Sunnah.
11. Un musulmán debe mostrar fuerza y orgullo respecto a su religión, especialmente cuando invita a los incrédulos al Islam.
12. No está permitido saludar a los incrédulos con el Salam.
 

Al-lah Apoya a los virtuosos con Karamat (habilidades sobrenaturales o acontencimientos), tales como lo ocurrido en el salón que se sacudió cuando los Compañeros, que Al-lah Esté complacido con ellos, proclamaron: “La ilaha illa Al-lah, Al-lahu Akbar (nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, Al-lah es Supremo)”.

El encuentro de Heraclio con el Islam (Parte 1)

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