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Cuidado con los falsos sentimientos… estos pueden ser tu perdición

Cuidado con los falsos sentimientos… estos pueden ser tu perdición

Se equivoca aquel que busca la felicidad lejos del calor del hogar, la familia y los hijos solo porque le sobrevino algún tipo de inconveniente en la relación que mantenía con su pareja o por que otra mujer (u hombre) le trató con más cariño en el momento en que más necesitaba sentir afecto y ternura por parte de la persona más cercana a él, su esposa/o.
No importa que el esposo o la esposa sientan un tipo de inclinación emocional hacia esa persona que apareció de repente en su vida. ¿Será que esta “inclinación” que sienten es amor? ¿Vale la pena sacrificar el matrimonio por esa inclinación hacia ese/a aparecido/a?, ¿no será solo una confusión sentimental que a la larga pasará? Si hay hijos, ¿de qué forma los afectará en su formación y estabilidad emocional? Y, ¿cómo hacer para que desaparezca este sentimiento e impedir que su hogar se derrumbe? La respuesta a estas preguntas nos las da el doctor ‘Amru Raf’at, profesor de salud psicológica en la facultad de educación de la universidad Bur Sa’id. Él nos dice:
Es posible que uno de los esposos sienta alguna emoción hacia otra persona; pero, ¿por qué sucede esto? ¿Hay alguna relación entre ese sentimiento y la falta de entendimiento en la pareja?...
Desde el inicio mismo de la relación de pareja, es decir, del matrimonio, este debe ser fundamentado en una aceptación y complacencia general de las partes involucradas, no solo los contrayentes, sino también sus familias y personas que les rodean. Si esto no se logra, entonces ya se habrá roto una de las barreras protectoras que previenen la desintegración del matrimonio. No debemos olvidar el entendimiento de pareja, sin el cual la relación se debilita y solo los mantendrá unidos la obligación de cumplir con sus hijos, si los hay, para que estos crezcan en un hogar unido, así sea solo de apariencia. Pero, en el momento en que aparece una nueva persona en la vida del hombre o la mujer, las cosas cambian, a menos que la pareja tenga una fe fundamentada, de lo contrario no tendrán inconveniente en pensar en otra u otro diferente a su esposa o esposo, y tratar de buscar la felicidad con ese/a aparecido/a o con alguien más.
Al no haberse establecido las bases fundamentales del matrimonio, el cónyuge inconforme puede malinterpretar lo que siente por esa nueva persona en su vida y confundirse pensando que es amor, pero en realidad no es más que un falso sentimiento sin fundamento alguno, en especial si este cambio que ha sufrido uno de los cónyuges se da inmediatamente después de la boda o mucho tiempo después. Un ejemplo de lo que decimos lo tenemos en los hombres que llegan a los 40 años, una edad a la que podemos llamar “adolescencia tardía”, etapa en la que no sienten que tienen función social alguna.
Como mencionamos con anterioridad, si el esposo y la esposa tienen una fe sólida, esta les protegerá de estar pensando en ese tipo de sentimientos falsos y de tratar de buscarlos fuera de su casa, les guiará a pensar en lo que desean que sea su hogar, a arreglar los problemas y a ser francos con su pareja con el fin de lograr una mejor convivencia y alcanzar la felicidad, a buscar en pareja lo que les acerque más y a hacer todo lo que esté a su alcance para no dejar brechas en sus vidas por las cuales se cuelen ese tipo de pensamientos y sentimientos que en realidad son indebidos.
¿Qué pasa si uno de los esposos se deja llevar por ese sentimiento?
Si la persona insiste en mantener ese sentimiento, alimentarlo e ignorar el peligro que representa para su hogar, se separa de su cónyuge y se casa con la persona que piensa que ama, no será feliz. El sentimiento de culpa le acompañará a cada momento, estará pensando constantemente que no hizo lo suficiente por salvar su matrimonio, y esto a la larga afectará la nueva vida que escogió.
Así que lo que se debe hacer antes de llegar a esa situación, el divorcio y el matrimonio con otra persona, los esposos deben actuar en base a la razón y las buenas maneras para no dejar que la parte que está en peligro se aleje de su hogar, su pareja y sus hijos.
¿Las personas que pasan por este problema, necesitan de tratamiento psicológico?
Esta clase de sentimientos, por falsos que sean, no se pueden considerar como el resultado de un problema psicológico, por ende, esta persona no necesita tratamiento; lo que sí es aconsejable que haga es que visite a un consejero familiar, quien podrá ayudarle a aclarar sus ideas.
¿Cómo afecta a los hijos este problema?
Es posible que en los hijos entre los 12 y los 15 años no se evidencie con claridad algún tipo de problema en su estabilidad emocional, principalmente porque a esta edad están pasando por la etapa en la que nada les importa y les es suficiente con tener lo que necesitan para sus gastos. Sin embargo, la repercusión emocional se verá cuando sean un poco mayores, especialmente si los padres se han separado, pues estarán confundidos en cuanto a cuál de los dos, sus padres, deben apoyar. En la mujer este problema se evidencia más, máxime si ella vivió la indiferencia de su padre hacia su madre, factor que repercutirá en su decisión frente a un posible matrimonio, pues es muy probable que ella rechace la idea de casarse para no pasar por lo que su madre sufrió.

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