Más allá de los rituales (Parte 3)

Más allá de los rituales (Parte 3)
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Las principales metas y propósitos del Hayy

El sometimiento a Al-lah: Total y sin reservas
Un musulmán es, por definición, quien honra la Religión de Al-lah y la coloca ente todo lo demás. Él o ella nunca permite que los puntos de vista humanos se antepongan a los mandatos de Al-lah. Un musulmán ve a la Shari’ah (Ley Islámica) como infalible, acepta y se somete a todos sus dictámenes, incluso cuando es difícil de comprender la Sabiduría Divina detrás de ellos. Aunque la mayor parte de la Shari’ah es comprendida y su racionalidad es apreciada, existen ciertos aspectos de ella (asuntos de rituales estrictos) que están destinados a ser menos claros, siendo al menos uno de sus objetivos el diferenciar a quienes creen de quienes no. Si algo está fácticamente establecido como parte de la Shari’ah, debe ser loado y aplicado. Esta posición está muy claramente reflejada a través de los rituales del Hayy, pero más explícitamente en el acto de besar Al Hayar Al Aswad (la Piedra Negra). Como sabemos, la Piedra Negra es solo una piedra y es incapaz de beneficiar o dañar a nadie; pero debido a que el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, solía besarla cuando circunvalaba la Ka’bah, los musulmanes siguen su ejemplo y la besan. Este entendimiento está mejor ilustrado por la afirmación del Califa ‘Umar ibn Al Jattab, que Al-lah Esté complacido con él, quien dijo dirigiéndose a la Piedra Negra: “¡Por Al-lah! Sé que tú eres solo una piedra, incapaz de beneficiar o perjudicar; y si no hubiese visto al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, besarte, yo no te habría besado”. [Bujari]
Comentando sobre la afirmación de ‘Umar, Ibn Hayar, que Al-lah le Dé Su perdón, dijo en su Fath Al Bari: “La afirmación y acción de ‘Umar con respecto al ritual de besar la Piedra Negra es un principio de guía en el tema de seguir los mandatos legales del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, incluso cuando la racionalidad de los mismos escape de nuestro entendimiento”. Una parte importante del propósito de esta clase de rituales en el Islam, es indicar y establecer el significado y extensión de la sumisión en ser un musulmán.
Apartándose del politeísmo
Una característica típica del Islam, que está demostrada de manera clara e incuestionable en el Corán y la Sunnah, es la obligación de que los musulmanes deben apartarse del politeísmo. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Por cierto que tenéis un buen ejemplo en Abraham y los [creyentes] que le siguieron, cuando dijeron a su pueblo: No tenemos nada que ver con vosotros, y no somos responsables de lo que adoráis en vez de Al-lah. Renegamos de vosotros, y os declaramos el odio y la enemistad para siempre mientras no creáis en Al-lah solamente…} [Corán 60:4]
Los rituales del Hayy manifiestan y consolidan esta noción de desligación de los musulmanes de los conceptos, prácticas y caminos de los incrédulos. Aprendemos de la biografía del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, que sus acciones y actitud en ‘Arafah y Muzdalifah eran diferentes de las de los politeístas en la era preislámica. Ciertamente esta es una lección significativa concerniente a la actitud islámica hacia esas acciones, actitudes y rituales de los politeístas y adoradores de ídolos. Quien imita a los politeístas y adopta sus modales, conducta, apariencia o estilo de vida, sin duda ha fallado en apreciar las enseñanzas del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en este sentido.
Humildad ante Al-lah
La modestia, no inspirada por un complejo de temor o inferioridad, es un componente fundamental del carácter del musulmán. Esto es así porque la Shari’ah detesta la arrogancia, condena al arrogante y advierte sobre sus terribles consecuencias en el Día de la Resurrección, como se muestra en esta narración profética: “El Paraíso está lejos del alcance de cualquiera que tenga una pizca de arrogancia en su corazón”. [Muslim]
Los peregrinos en el Hayy, especialmente en el Día de ‘Arafah, el evento central del Hayy, se asemejan tanto unos a otros que todos parecen hermanos. La variada multitud refleja la igualdad de todos los peregrinos ante los ojos de Al-lah, simbolizando la idea de que no existe ninguna diferencia entre un príncipe y un pobre cuando todos están vestidos de la misma forma. Todos los peregrinos parados juntos, invocando y glorificando a Al-lah. Ellos tienen una poderosa meta en mente y un firme propósito: suplicar al Todopoderoso que Perdone sus pecados y los bendiga con el Sendero Recto por el resto de sus vidas. La total inmersión en el imponente ambiente del Hayy los libera para concentrarse en perfeccionar su Hayy en lugar de obsesionarse en las consideraciones superficiales y las preocupaciones. La pronunciación del Talbiah (decir: “Labaika Al-lahumma labaik”) del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, refleja esta atmósfera de modestia y humildad ante Al-lah. Anas, que Al-lah Esté complacido con él, marró que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, solía decir en su Talbiah: “Aquí estoy a Tu servicio, oh Señor. Aquí estoy ofreciendo el Hayy con sinceridad y verdadera servidumbre”. [Al Bazzar]
Purificando el alma
Los musulmanes están obligados a tener buen cuidado de sus almas, purificándolas y apartándolas de las cualidades detestables como la avaricia y el egoísmo, para nombrar solo dos. Ellos están obligados a dar a los pobres su parte del dinero en caridad y se les promete una recompensa abundante por hacerlo. Y aunque ir al Hayy es una carga financiera importante y las metas del Hayy parecen centrarse en asuntos diferentes al dar en caridad, la Sunnah anima a los peregrinos a dar en caridad tanto como puedan. Y debido a que los peregrinos, especialmente los indigentes, están a menudo necesitados de provisiones como la comida y el agua, Al-lah Insta a los visitantes de Su Casa a ser generosos con su comida (es decir, los animales sacrificados). Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {…Comed, pues, de ellas, y dad de comer al indigente y al pobre.} [Corán 22:28] Él, Alabado sea, les Enseña que eso los ayudará a alcanzar la piedad, que es el principal y real propósito detrás del acto de gastar por la causa de Al-lah. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Al-lah no Necesita de su carne ni su sangre, sino que Desea que Le adoréis [mediante este rito, para así recompensaros]…} [Corán 22:37]
El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, resaltó el significado de dar en caridad, especialmente durante el Hayy, al decir: “La recompensa por la caridad dada en el Hayy excede 700 veces a la recompensa por la caridad dada en un escenario diferente”. [Ahmad y At-Tabarani]

Dar en caridad es esencial para purificar el alma, y más aún cuando se da en un tiempo de necesidad y cuando la carga financiera es más pesada; pero si el objetivo es ganar más control sobre sí mismo y perder el apego al materialismo, el dar en caridad en el Hayy es un paso efectivo y el más importante hacia ello. 

Más allá de los rituales (Parte1)

Más allá de los rituales (Parte 2)

Más allá de los rituales (Parte 4)

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