Consecuencias de la corrupción (Parte 3)

Consecuencias de la corrupción (Parte 3)
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La integridad y sus efectos positivos en el desarrollo de la sociedad

La contraparte de la corrupción es la integridad, la honestidad y la lealtad, virtudes que enriquecen el ser y ayudan al estado a crecer y desarrollarse. Cada empleado está comprometido con su labor, reconoce el mensaje del Corán en el que se menciona lo perjudicial de romper con los compromisos y pactos:
·         {Cumplid con vuestros compromisos, porque se os interrogará por ellos.} [Corán 17:34]
·         {¡Oh, creyentes! Cumplid con vuestras obligaciones.} [Corán 5:1]
·         {¡Oh, creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? Es muy aborrecible para Al-lah que digáis lo que no hacéis.} [Corán 61:2-3]
Estos textos coránicos obligan a todo trabajador estatal a que cumpla el compromiso que adquirió con Al-lah y la Ummah al haber aceptado su nombramiento, por lo que es un deber moral buscar la adquisición de virtudes y valores a toda costa, para que le sea más fácil cumplir con sus deberes.
Ejemplos de integridad y honradez
Para que el estado sea calificado como íntegro, honrado y eficiente, debe contar con funcionarios en todas sus instancias que se caractericen con estas cualidades, mismas que les asegurarán a todos el respeto de sus derechos, que la labor estatal sea eficaz y el desarrollo y el adelanto tan anhelados.
El trabajo en el sector público es considerado en el Islam como un depósito que se le entrega al trabajador en confianza, así que él está obligado moral y espiritualmente a cuidar dicho depósito y no utilizarlo en su propio beneficio, pues sabe que no es suyo. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Al-lah os Ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os haya confiado.} [Corán 4: 58]; en este caso específico, los dueños son todos los ciudadanos, sin importar su ascendencia, posición social o riqueza con la que cuentan. Veamos algunos ejemplos del cuidado que los empleados estatales le dan al depósito que se les ha confiado:
·         Calidad y eficacia en el trabajo:
Una de las características que señalan la virtud de un empleado público, definitivamente es el esfuerzo que pone de su parte para cumplir con su labor y hacer que su trabajo sea de calidad. En los textos del Hadiz encontramos varios dichos relacionados con este tema, entre ellos:
o   “A Al-lah le Agrada que cuando uno de ustedes haga un trabajo lo realice bien”.
o   “Al-lah les Ha Ordenado que hagan bien todas las labores que realicen”.
o   “… adora a Al-lah como si lo estuvieras viendo, pero como no lo ves, debes saber que Él sí te Está Viendo”.
 
·         El buen trato hacia la gente:
La forma en que el empleado trata a los demás, sean sus jefes o el público en general, demuestra el grado de pureza y virtud en su conducta. Un trabajador temeroso de Al-lah sigue al pie de la letra las enseñanzas del Profeta Muhammad, sallallah 'alaihi wa sallam, respecto a la forma en que debemos ser con la gente, conocidos o extraños, ricos o pobres, gobernantes o gente del pueblo, etc., todos merecen el mismo trato; al respecto, tenemos algunas de sus más conocidas instrucciones:
o   “Una buena palabra es como una limosna que se da”.
o   “Sonreírle a tu hermano en la fe equivale a darle una caridad”.
o   “Que Al-lah Tenga misericordia de un hombre que es tolerante al vender, al comprar y al cobrar una deuda”.
o   “No desprecien cualquier cosa que se haga de bien por pequeña que esta sea, hasta mostrar una buena cara a tu hermano en la fe cuando te encuentras con él”.
 
Una vez el empleado ha interiorizado todas estas nobles características y las ha implementado en su trabajo, solo le resta velar por los derechos del estado y los de los ciudadanos. Los valores que sustenten su conducta son los que le van a ayudar a balancear los intereses, tanto de los unos como de los otros, para que no caiga en la injusticia, y debe tener siempre en su mente la orden del Profeta Muhammad, sallallah 'alaihi wa sallam: “Dale a cada quien lo que le corresponde”.

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