El perjuicio y la tortura que alcanzaron al Profeta (Parte 1)

El perjuicio y la tortura que alcanzaron al Profeta (Parte 1)
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Los incrédulos no dejaron de atacar al Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam, desde que declaró su Da‘wah públicamente hasta que emigró de La Meca. Sin embargo, Al-lah, Glorificado y Enaltecido Sea, le Hizo triunfar. Lo que indica este fuerte ataque, son aquellas muchas aleyas que se le revelaban en aquel tiempo ordenándole tener paciencia, indicándole cómo obtenerla y prohibiéndole estar triste. Además, dichas aleyas le daban ejemplos de lo que pasó al resto de los mensajeros. Al-lah Dice (lo que se interpreta así en español):

● {Ten paciencia con lo que dicen [los incrédulos acerca de ti y de la revelación] y apártate de ellos discretamente.} [Corán 73:10]
● {Sé paciente ante los designios de tu Señor y no obedezcas a quien sea pecador o desagradecido.} [Corán 76:24]
{No te apenes por ellos [los incrédulos] ni te angusties por lo que traman [contra ti].} [Corán 27:70]
● {No dicen de ti [¡Oh, Muhammad!] sino lo que ya dijeron de los Mensajeros que te precedieron [acusándolos de mentirosos]. En verdad, tu Señor Es Quien Perdona [a los creyentes; sé paciente como lo fueron los Mensajeros anteriores], y [sabe que] Él Tiene reservado un castigo doloroso [para los incrédulos].} [Corán 41:43]
 
Los siguientes son ejemplos que indican los ataques que alcanzaron al Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam:
 
1-Abu Yahl preguntó: ¿Acaso Muhammad se prosterna entre vosotros adhiriendo su cara a la tierra? Se le respondió: ¡Sí! Así que dijo: ¡Por Al-lat y Al ‘Uzza! Si lo veo haciendo eso, le pisaré el cuello o ensuciaré su cara cubriéndola de polvo. Luego fue al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, mientras estaba rezando con la intención de pisar su cuello, pero algo le sorprendió y acabó volviéndose hacia atrás, protegiéndose con sus manos.
Se le preguntó: ¿Por qué hiciste eso? Respondió: Entre él y yo había una trinchera de fuego, terror y criaturas con alas. Así que el Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Si se hubiera acercado más a mí, los ángeles lo hubieran destrozado parte por parte" [Muslim].
 
Fue narrado bajo la autoridad de Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: El Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba rezando, luego vino Abu Yahl y le dijo por tres veces: ¿Acaso no te prohibí hacer esto? Así que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se fue, reprochándole. Luego Abu Yahl dijo: Tú sabes que nadie tiene poder más que yo; por consiguiente, Al-lah, Glorificado y Enaltecido Sea, Reveló la aleya donde Dice (lo que se interpreta así en español): {Que llame a sus secuaces [para que le ayuden], que Nosotros llamaremos a los guardianes [del Infierno].} [Corán 96:17-18].
 
Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, dijo: Si hubiera llamado a sus secuaces, los guardianes de Al-lah, Glorificado y Enaltecido Sea, lo hubieran agarrado. [At-Tirmidhi].
 
2-Fue narrado bajo la autoridad de Ibn Mas‘ud, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: "Mientras el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba rezando en la zona de Al Ka‘bah, había un grupo de Quraish que estaba sentado. Uno de ellos dijo: ¿Acaso no veis aquel hipócrita? ¿Quién entre vosotros puede ir a traer los residuos, sangre, y entrañas de los camellos degollados de fulano y esperar hasta que él se postre y echarlos encima de sus hombros? El peor entre ellos aceptó hacerlo, y cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se postró, se los puso entre sus hombros. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se quedó postrado, mientras ellos se reían hasta que unos se inclinaban hacia otros por reír tanto.
 
Alguien fue a Fatimah, que Al-lah esté complacido con él, informándola sobre lo que pasó, así que ella fue rápidamente. El Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam, se quedó en su lugar sin moverse, hasta que vino su hija y echó estas cosas de su espalda y les insultó. Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, terminó su oración dijo: "¡Oh Al-lah! Véngate de Quraish, ¡Oh Al-lah! Véngate de Quraish, ¡Oh Al-lah! Véngate de Quraish Luego mencionó los nombres: "¡Oh Al-lah! Véngate de Hisham, ‘Utbah Ibn Rabi‘ah, Shaibah Ibn Rabi‘ah, Al Walid Ibn ‘Utbah, Umaiah Ibn Jalaf, ‘Uqbah Ibn Abu Mu‘ait y ‘Umarah Ibn Al Walid". Ibn Mas‘ud, que Al-lah esté complacido con él, dijo: ¡Por Al-lah! Todos ellos murieron en Gazwat Badr (la batalla de Badr), luego se llevaron a un pozo, y el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "¡Que sea maldita la gente del pozo!" [Al Bujari].
 
Las otras narraciones de grado Sahih aclararon que quien echó los residuos del camello degollado sobre el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, fue ‘Uqbah Ibn Mu‘ait, y que quien le incitó a esto fue Abu Yahl. [Muslim].
 
Además, los incrédulos se sintieron afectados por causa de Ad-Da‘wah del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. La situación era difícil para ellos porque vieron que Ad-Da‘wah en La Meca estaba teniendo éxito.
 
3-Un grupo de Quraish se reunió y golpeó al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam: Algunos nobles de Quraish se reunieron un día en Al Hiyr (área en forma de semicírculo que está cerca de Al Ka‘bah y se considera una parte de ella) y hablaron acerca del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, diciendo: Nunca tuvimos tanta paciencia con alguien como con este hombre; pues habló mal acerca de nuestros sueños e insultó a nuestros dioses. ¡Aguantamos mucho de él!.
Mientras estaban hablando, vino el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, así se levantaron todos de una sola vez y le rodearon diciendo: Tú eres quien dice tal y tal, refiriéndose a lo que decía sobre sus dioses y religión. Les respondió: “¡Sí! Soy yo quien dice esto”. Así pues, un hombre de ellos le agarró de su ropa. Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, se levantó para defenderle, llorando y diciendo: ¿Queréis matar a un hombre solo porque dice: “mi Señor Es Al-lah”?
 
4-Abu Lahab, el tío del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era su mayor enemigo.
También su esposa Umm Yamil era entre quienes más tenían enemistad en contra del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Pues, procuraba destruir las relaciones entre él y la gente mediante el chisme, ponía espinas en su camino y colocaba suciedades frente de su casa. Entonces no es de extrañar que Al-lah, Glorificado Sea, Reveló acerca de ambos la sura donde Dice (lo que se interpreta así en español): {¡Maldito sea Abu Lahab [tío y acérrimo enemigo del Profeta Muhammad] y que perezca! Ni su poder ni sus bienes podrán salvarlo del castigo. Será arrojado en el fuego llameante. Y su mujer [también será castigada] portando leña [por haber puesto espinas en el camino que transitaba el Profeta]. Y en su cuello tendrá una cuerda de fibras de palmeras.} [Corán 111:1-5].
 
Cuando la esposa de Abu Lahab escuchó lo que fue revelado del Corán acerca de ella y de su esposo, fue al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, mientras estaba sentado en la zona de Al Ka‘bah ‎con Abu Bakr As-Siddiq, que Al-lah esté complacido con él, teniendo en su mano un bolsón con piedras. Cuando llegó junto a ellos, dijo: ¡Abu Bakr! ¿Dónde está tu compañero? Me enteré de que él está hablando mal de mí. Por Al-lah si lo encuentro, le pegaré en su boca con este bolsón de piedras, luego se fue. Así que Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, dijo: ¿Mensajero de Al-lah? ¿Acaso ella no te vio? El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, respondió: "Al-lah, Glorificado y Enaltecido Sea, no le Permitió verme" Ella cantaba: Rechazamos a Mudhammam -refiriéndose con esto al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam- abandonamos su religión y desobedecemos su orden.
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba contento porque los incrédulos insultaban a Mudhammam, y decía: "¿Acaso no lo veis extraño que Al-lah, Glorificado y Enaltecido Sea, me Protege de los insultos de Quraish y de su maldición, ya que ellos insultan y maldicen a Mudhammam y yo soy Muhammad?". [Al Bujari]
Abu Lahab llego al punto de seguir al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en los mercados, las reuniones y las ocasiones de la peregrinación, difamándole.
 
 

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