Efecto del Coran en las almas de los creyentes (Parte 1)

Efecto del Coran en las almas de los creyentes (Parte 1)
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Por tanto, los lazos de la hermandad en Al-lah se volvieron más fuertes que los de la sangre y el parentesco, y son preferibles en la religión islámica, ya que el primer grupo convivió con los significados de la sublime hermandad basada en el amor, el buen trato y la virtud.

Además, los Hadices del Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, tenían su gran efecto en las almas de los Sahabah  , que Al-lah esté complacido con ellos, ya que él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, incitaba a los musulmanes a la hermandad, el apoyo mutuo, la cooperación y la solidaridad, nada más que para complacer a Al-lah, Glorificado Sea, no a cambio de un servicio u otro, sino que el musulmán lo hace simplemente buscando la complacencia de Al-lah, Glorificado Sea.
Estos principios son el secreto para mantener la hermandad islámica y la unión firme de la sociedad islámica. El Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se los aclaró mediante el Hadiz Qudsi : “Los que se aman en Mí, tendrán unos pálpitos de luz por los que los profetas y los mártires les envidiarán.” [At-Tirmidhi: Sahih].
Así, la hermandad sincera llegó a ser de los criterios para juzgar los actos, y el amor en Al-lah se volvió de los mejores actos y tiene los mejores grados ante Al-lah. El Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, advirtió a los musulmanes de no perder estos lazos, y les mostró la base para conservarlos. También les dijo: “No os odiéis unos a otros ni os envidiéis ni os deis la espalda y sed, oh siervos de Al-lah, hermanos”. [Al Bujari].
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, para unir a los musulmanes y unificar su frente y ser fuertes ante la guerra psíquica dirigida contra ellos, recurrió a la igualdad entre los individuos de este frente y darles la libertad, ya que no entran en esta sociedad sino con ella (la libertad). Luego gozaron dentro de ella de la libertad de opinión y la libertad de expresión y consulta.
Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, trajo el principio de igualdad entre toda la gente; entre el gobernante y el gobernado, el rico y el pobre y entre todas las clases sociales. Este principio tuvo un gran efecto en las almas de los seguidores del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y les hizo amarse y apoyarse mutuamente, además de sacrificar sus vidas y defenderle con todas sus fuerzas y determinación.
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no discriminaba entre la gente a causa del nacimiento, el origen, el parentesco, la descendencia, la herencia o el color.
La diferencia en los linajes, los sexos y los colores no lleva a la diferencia en los derechos, los deberes y los actos de adoración, ya que todos son iguales ante Al-lah.
Cuando los nobles de La Meca pidieron del Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, que les dedicara otra reunión diferente de la de los siervos y los humildes, para que no se reunieran con ellos en el mismo lugar, el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, les aclaró que todos son iguales en cuanto a recibir la inspiración y la guía. En ese entonces, los incrédulos de La Meca y sus señores rechazaban sentarse con los siervos y con quienes se consideraban débiles y humildes de entre los seguidores de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
 Entonces, Al-lah, Enaltecido Sea, Reveló las aleyas siguientes en las que Dice (lo que se interpreta así en español): {Reúnete con quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su Rostro [y complacencia]. No te apartes de ellos inclinándote por el encanto de la vida mundanal. No Obedezcas a quien Hemos hecho que su corazón se olvide de Nosotros, siga sus pasiones y se extralimite en sus acciones. Y Diles: La Verdad proviene de vuestro Señor. Quien quiera que crea y quien no quiera que no lo haga. Pero sabed que Tenemos preparado para los inicuos un fuego que les rodeará. Cuando sofocados pidan de beber se les verterá un líquido como el metal fundido que les abrasará el rostro. ¡Qué pésima bebida y qué horrible morada!} [Corán 18: 28- 29].
Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ignoró a Ibn Umm Maktum, quien era ciego, porque estaba hablando con algunos nobles, Al-lah le Reprochó fuertemente.
Uno de los métodos más grandes del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en unir a la sociedad islámica, unificarla, fortalecer el frente interno y hacerlo sólido y firme, es lo que él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, llamó a hacer respecto a la solidaridad material y moral entre los musulmanes para que el fuerte ayudara al débil y el rico sintiera simpatía por el pobre.
Asimismo, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no dejó ni un espacio donde la guerra psicológica pudiera alcanzar a los primeros musulmanes. Así pues, el primer grupo se convirtió en una gran roca inmensa sobre la que se hicieron trizas todos los esfuerzos y planes realizados por los líderes de La Meca a fin de acabar con Ad-Da‘wah.
 

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