Efecto del Coran en las almas de los creyentes (Parte 2)

Efecto del Coran en las almas de los creyentes (Parte 2)
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El Noble Corán tuvo un fuerte efecto en apoyar a los creyentes por un lado, y amenazar a los incrédulos con la tortura por otro lado; lo cual tuvo mucha influencia en sus corazones. La defensa del Noble Corán a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, residió en dos puntos:

El primero: incitar al Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, a cuidarlos, tratarlos y recibirlos bien, además de reprocharle en algunas situaciones en las cuales descuidó a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, por estar ocupado en Ad-Da‘wah.
El segundo: tranquilizar a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, citándoles los ejemplos y las historias de las naciones anteriores, y sus profetas, la paz sea con ellos, y cómo sus pueblos les maltrataban y les torturaban para que los Sahabah tuvieran paciencia con lo que enfrentaban. Además, elogió algunas actitudes suyas, prometiéndoles lograr la mejor recompensa y los placeres del Paraíso, y criticó a sus enemigos que les perjudicaban.
En cuanto al primer punto; cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se sentaba en la mezquita con los humildes de entre sus Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, como: Jabbab, ‘Ammar, Ibn Fakihah Iasar, el siervo de Safwan ibn Umaiah, Suhaib y sus homólogos. Pues, Quraish se burlaba de ellos y los incrédulos se decían unos a otros: Estos son sus Sahabah  como veis. Luego dijeron: ¿Éstos son quienes Al-lah Eligió de entre nosotros, Dándoles la guía y la verdad? Si el mensaje de Muhammad hubiera sido bueno, éstos no nos habrían antecedido ni Al-lah les Habría honrado con esto.
Al-lah, Glorificado y Alabado Sea, Respondió a la burla de estos incrédulos, aclarándoles que la complacencia de Al-lah a algunos de Sus Siervos no tenía que ver con su posición y su rango entre la gente en la vida mundanal. Además, Confirmó a Su Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, este concepto para que no se afectara por lo que los incrédulos decían, intentando despreciar a estos Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, aclarándole también su posición. Pues, Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {No rechaces a quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su Rostro [y complacencia], porque hacerlo sería injusto. A ti no te corresponde pedirles cuentas de sus obras ni a ellos tampoco pedirte cuenta de las tuyas, como para rechazarles. Así es como los pusimos a prueba [guiando a los pobres antes que a los ricos], para que dijesen: ¿Son éstos a quienes Al-lah Ha agraciado de entre nosotros? Y Al-lah Sabe mejor que nadie quiénes Le agradecen [por haber sido guiados]. Cuando se presenten ante ti aquellos que creen en Nuestros Signos diles: ¡La paz sea con vosotros! Vuestro Señor Ha decretado que Su Misericordia esté por encima de Su Ira. Quien de vosotros cometa una falta por ignorancia, y luego se arrepienta y enmiende, [sepa] que ciertamente Él Es Absolvedor, Misericordioso.} [Corán 6:52-54].
Así, Al-lah, Enaltecido Sea, Aclaró a Su Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, el prestigio de estos Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, y el valor que los incrédulos ignoraban o fingían ignorar, intentando acabar con ellos. Más bien, Al-lah Prohibió al Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, descuidarlos, y le Ordenó tratarlos bien, y albriciarles de que Al-lah, el Altísimo, Perdonará sus pecados después de su arrepentimiento.
¿Cómo era su espíritu? ¿Cómo soportaban el perjuicio de los incrédulos después de esto? Pues se alegraban con este daño por el cual alcanzaron esos rangos elevados.
Luego, vemos el reproche de Al-lah, Alabado Sea, a Su Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en unas aleyas que se recitarán hasta el Día del Levantamiento. Este reproche ocurrió a causa de un pobre hombre ciego de los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos. Pues, una vez el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le ignoró y no respondió a sus preguntas por estar ocupado predicando a algunos de los nobles de La Meca.
Entonces Al-lah, el Altísimo, Reveló las siguientes aleyas donde Dice (lo que se interpreta así en español): {[¡Oh, Muhammad!] Frunciste el ceño y le volviste la espalda al ciego cuando se presentó ante ti. [Se refiere a cuando ‘Abdul-lah ibn Umm Maktum, que era ciego, interrumpió su prédica a los nobles de Quraish]. Y tal vez pretendía instruirse para así purificar su conducta y moral. O beneficiarse reflexionando sobre tus palabras. En cambio al que era rico y soberbio. Tú le dedicaste tu empeño. Pero tú no eres responsable por su incredulidad [tu obligación sólo es transmitir el Mensaje]. En cambio aquel que se presentó ante ti con afán [de aprender] y temía a Al-lah. Tú te apartaste de él.}[Corán 80:1-10].
No hay lugar para discriminaciones en la prédica hacia la verdad a causa del linaje, el dinero o el prestigio, sino que (el llamamiento a la verdad) vino para considerar la igualdad como un criterio en el trato humano, y para aclarar la unidad del origen, y lo que se exige respecto a la equidad. De aquí pues, es que se puede justificar el fuerte estilo de reproche que Al-lah, Dirigió a Su Mensajero por el gran interés que demostró hacia Ubai ibn Jalaf ignorando a Ibn Umm Maktum, el humilde, que Al-lah esté complacido con él. Ibn Umm Maktum, que Al-lah esté complacido con él, tiene mayor peso en la balanza de la verdad por sobre los billones de personas como Ubai ibn Jalaf, maldito sea.
Este relato tiene unas lecciones y enseñanzas de las cuales tanto la primera generación como los musulmanes quienes vinieron después se beneficiaron. Entre las lecciones más importantes que se destacan está:
-preocuparse por los creyentes.
- Los predicadores deben transmitir el mensaje, y no guiar a la gente por la fuerza.
El relato del ciego es una prueba que indica la profecía de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Pues, si nuestro Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no hubiera sido el Mensajero de Al-lah, habría ocultado este suceso, y no lo habría contado a la gente por el reproche que incluyo hacia él. Además, si hubiera escondido algo de la revelación, entonces lo habría hecho con estas aleyas y las de la historia de Zaid y Zainab bint Yahsh, que Al-lah esté complacido con ellos. Por ende, los predicadores del Islam deben dar la prioridad a la gente de bien y de fe.
Respecto al segundo punto en la defensa del Noble Corán a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, pues ocurrió para tranquilizarles. Los métodos más importantes para lograr este fin fueron mediante demostrarles que el daño que sufrian no era único, sino que ya esto ha ocurrido en el pasado de igual o peor manera. Los relatos que hablan acerca de la vida de los mensajeros en el Noble Corán; empezando con Nuh (Noé), Ibrahim (Abraham), Musa (Moisés) e ‘Isa (Jesús), la paz sea con ellos, se mencionaron para dar firmeza a los musulmanes y al espíritu de complacencia y la paciencia en ellos por la religión.
Otro método del Corán para tranquilizar a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, y defenderles, era elogiarlos y alabar sus buenos actos en el Noble Corán, que la gente leerá hasta que Al-lah Herede la tierra y todo lo que está en ella [hasta el Día de la Resurrección]. Como pasó con As-Siddiq, que Al-lah esté complacido con él, cuando liberó a siete siervos de entre los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, para salvarlos del castigo y de la tortura. Al mismo tiempo, critica a Umaiah ibn Jalaf que torturaba a Bilal ibn Rabah, que Al-lah esté complacido con él. El Corán con su constitución moral presentó las bases de la recompensa y el castigo, animó a los creyentes y advirtió a los desobedientes.
Esta crítica llevó un sentido profundo, ya que iluminó el camino para los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, y era una aflicción y tristeza para los incrédulos indecisos. Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {Os He advertido [del castigo] del fuego abrasador. En el que sólo ingresarán los perversos. Que desmientan [el Mensaje] y se aparten de él. Pero el piadoso estará a salvo. Aquel que da parte de su riqueza con el anhelo de purificarse. Y que cuando hace una obra de bien, no la hace esperando la retribución de los hombres. Sino anhelando el Rostro de su Señor el Altísimo [y SuComplacencia]. Y por cierto que se complacerá [con lo que le aguarda en el Paraíso].} [Corán 92:14-21].  
Además, el Corán dio firmeza en el Islam a la delegación de los cristianos de Nayran, a pesar de la burla de los incrédulos y sus intentos para impedirles abrazar el Islam. Por ende; algunas aleyas descendieron sobre ellos como mencionan algunos historiadores. Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {Quienes recibieron Nuestra Revelación anteriormente [judíos y cristianos] creyeron en él [el Corán]. Y cuando se les recitaba [el Corán] decían: Creemos en él; por cierto que es la Verdad que proviene de nuestro Señor. Ya nos habíamos sometido a Al-lah antes de esta revelación. Éstos son quienes recibirán su recompensa duplicada por haber sido perseverantes, y haber respondido con buenas acciones a aquellos que les trataron de mal modo, y haber dado en caridad parte de lo que les Habíamos proveído.} [Corán 28:52-54].
Después de esto, las aleyas alegraban a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, con la gran recompensa y los placeres del Paraíso por su paciencia con el daño que les azotaba, y para incitarlos a continuar en el camino de Ad-Da‘wah sin hacer caso a lo que escuchaban y encontraban.
Al fin, el triunfo era para ellos, como Al-lah y Su Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aclararon. Al mismo tiempo, el Noble Corán mencionó el destino de los enemigos, los incrédulos de La Meca. Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {Por cierto que Socorreremos a Nuestros Mensajeros y a los creyentes en esta vida y también el Día del Juicio cuando comparezcan los [Ángeles] testigos. En ese día no les beneficiarán a los inicuos sus excusas, serán maldecidos y tendrán una pésima morada [en el Infierno].} [Corán 40:51-52].
Asimismo, aclaró el mérito de su adherencia al Corán y su creencia en él. Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {Por cierto que quienes recitan el Libro de Al-lah, practican la oración y hacen caridades de aquello que les Proveemos, en público o en secreto, aguardan mediante ello lo que no les defraudará [la complacencia divina]. Al-lah les Retribuirá por sus obras, y les Concederá aún más de Sus gracias porque Él Es Absolvedor, Agraciador.}[Corán 35:29-30].
Al-lah, Glorificado Sea, Aclaró el mérito de adherirse a Su Adoración a pesar del perjuicio y la tortura, y la recompensa de tener paciencia con eso. Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {¿Acaso [tal incrédulo] es como quien se prosterna e inclina [en la oración] consagrándose [a ella] en la noche, está precavido de [lo que le aguarda en] la otra vida y anhela la misericordia de su Señor? Dile [¡Oh, Muhammad!]: ¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto. Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¡Oh, siervos creyentes! Temed a vuestro Señor, y sabed que quienes obren bien en este mundo recibirán una bella recompensa, y que la Tierra de Al-lah es amplia [y si os impiden adorarlo, emigrad a otros territorios]. Por cierto que la retribución para quienes sean pacientes y perseverantes será ilimitada.}[Corán 39:9-10].
Así, el Noble Corán consolaba a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, y les defendía, inmunizándolos contra la guerra psicológica. De este modo, las campañas y los medios de tortura no afectaron los corazones de los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, gracias al método coránico y los sabios métodos proféticos. Todas las tácticas de los incrédulos para luchar contra el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y sus Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, fracasaron ante la doctrina y el método correctos que aprendió la primera generación de musulmanes.
 
 

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