Algunas de las metodologías de cambio (Parte 1)

Algunas de las metodologías de cambio (Parte 1)
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 El ángel de las montañas, la paz sea con él, sugirió derrumbar las dos montañas sobre esa gente, implicando la idea de exterminarlos a manera de traer el cambio. Y eso fue lo que ocurrió con la gente de Nuh (Noé), ‘Ad, Zamud y Lut (Lot) como Al-lah, Alabado Sea, Dice en el Noble Corán (lo que se interpreta así en español): {A cada uno [de estos pueblos] les aniquilamos según sus pecados. A unos les enviamos un viento huracanado [al pueblo de ‘Ad], a otros les sorprendió un estrépito [al pueblo de Zamud], a otros hicimos que se los tragase la tierra [Qarun] y a otros les ahogamos [el Faraón, Haman y sus huestes]. Al-lah no fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos.}[Corán 29:40]

Otra sugerencia fue la de que el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, prosiguiese en su emigración alejándose de las ciudades incrédulas, La Meca y At-Ta’if, pues la primera le expulsó y la segunda le decepcionó. Zaid ibn Harizah, que Al-lah le dé Su perdón, expuso esta sugerencia al Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Ibn Al Qaim, que Al-lah le dé Su perdón, dijo: "Cuando el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no encontró a nadie que le apoyara en At-Ta’if, se dirigió triste hacia La Meca y con él estaba Zaid ibn Harizah, mientras el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba rogando con la famosa súplica de At-Ta’if, Al-lah, Glorificado y Alabado Sea, Envió al ángel de las montañas pidiendo al Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam el permiso para voltear los dos montes sobre la gente de At-Taif, entonces respondió el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam: "No lo hagas, sino que debemos esperar, ya que es probable que Al-lah Extraiga de sus descendencias a quien adore a Al-lah sin asociarle nada."
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, decidió permanecer en Najlah algunos días, y luego le dijo Zaid ibn Harizah, que Al-lah le esté complacido con él, al Mensajero sallallahu ‘alayhi wa sallam: "¿cómo vas a entrar en La Meca después de que Quraish te ha expulsado? Además, has pedido el apoyo de At-Ta’if y ellos no te apoyaron…" Entonces respondió el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam: "¡Oh Zaid! Al-lah ya Ha preparado un alivio y una salida para esta situación que vives, además, Al-lah Va a dar la victoria a Su Religión y Va a hacer prevalecer a Su Profeta."
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam rechazó la opción del exterminio, así como evitó la idea de aislarse o la migración continua, y miró al futuro por medio de la luz de la fe, decidiendo entrar en La Meca, la incrédula, para continuar su esfuerzo en predicar el Tawhid. Así el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no se quedó perplejo ante de las dos opciones anteriores, sino que siguió adelante, hacia la metodología alternativa que eligió poner en práctica. Además, se basaba en la necesidad imperiosa de estar en la misma tierra en la cual se paraban los incrédulos, presionar en sus instituciones, sacar provecho de sus relaciones y modificar sus objetivos específicos a fin de nutrir toda la sociedad de los creyentes que nacieran de sus vientres. Es decir, que el Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam, quería transformar a los incrédulos en fabricas humanas de las cuales saldrían generaciones musulmanas, luchadores por la causa de Al-lah, el Todopoderoso. La visión profética en esta situación fue una visión dirigida hacia el futuro claramente. Y eso nunca significó claudicar del presente.
 Así pues el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, tenía la intención de entrar en La Meca otra vez. Sin embargo; las apariencias y la situación actual señalaban que entrar en La Meca no era algo sencillo ni seguro. Asimismo, Quraish tenía el plan de engañar al Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, o asesinarle y esto no podía esperar más, sobre todo después de que él sallallahu ‘alayhi wa sallam, ya había salido pidiendo el apoyo de las otras tribus interfiriendo entre ellas y sus aliados.
Además, si no significaba peligro en sí misma, su entrada en La Meca después de que At-Ta’if le hubiera expulsado, haría que la gente de La Meca describa la situación como una gran derrota que afecte a los musulmanes hasta el punto que les maltratarían abiertamente y recrudecería la persecución.
Por eso el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, pensó que esta vez sería mejor motivar un cambio desde el interior de La Meca en lugar de influenciarla desde afuera. La mejor manera de concretar este plan era conseguir aliados de entre los influyentes de la ciudad.
 
Ibn Hisham, que Al-lah le dé Su perdón, citó en As-Sirah acerca del socorro de Al Mut‘im ibn ‘Adi: que el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, cuando se fue de At-Ta’if después de que ellos lo habían rechazado, se dirigió a Hira’, luego envió a Al Ajnas ibn Sharif pidiéndole que le ampare, y éste le dijo: "Soy un aliado de Quraish, y no es correcto proteger al enemigo de mis aliados." Entonces envío a Suhail ibn ‘Amr que le dijo al Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam: "Soy de Banu ‘Amir, y ellos no protegen a nadie de Banu Ka‘b (la tribu del Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam) Entonces envío pidiendo a Al Mut‘im ibn ‘Adi, el señor de la tribu de Banu Nawfal ibn ‘Abdu Manaf, le envío un hombre de Juza‘ah diciéndole: "¿Será que puedo entrar bajo tú auspicio?" Entonces el hombre respondió: "sí".
Así pues; llamó a su gente y tribu y dijo: "preparad las armas y estad en los rincones de la Casa Santa, pues yo he amparado a Muhammad. Así entró el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam acompañado de Zaid ibn Harizah hasta que llegó a La Mezquita inviolable, entonces Al Mut‘im ibn ‘Adi montó su camella de viaje y dijo: "¡Oh gente de Quraish! He amparado a Muhammad, por lo que nadie de vosotros puede insultarlo". Luego el Mensajero, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se dirigió a la Esquina del Yemen y rezó dos Raka‘at (pl. De Raka‘ah) luego se fue a su casa, mientras Al Mut‘im ibn ‘Adi y su gente estaban protegiéndole con sus armas hasta que entró en su casa.

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