El trato del Profeta hacia los cautivos de Bader (Parte 1)

El trato del Profeta hacia los cautivos de Bader (Parte 1)
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El trato del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, a los cautivos fue caracterizado por la misericordia, la justicia, la determinación y los objetivos de Ad-Da‘wah. Por eso, recurrió a varios métodos al tratar con ellos;  así pues, ejecutó a algunos cautivos, aceptó el rescate de otros, liberó a algunos de ellos sin rescate, y puso como condición a otros para ponerlos en libertad enseñar a diez musulmanes a leer.

A)- El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, recordó la protección de Al Mut‘im ibn ‘Adi:
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo acerca de los cautivos de Bader: "Si Al Mut‘im ibn ‘Adi hubiera estado vivo, y me hubiera pedido poner en libertad a estos prisioneros, los pondría en libertad" [Abu Dawud: Sahih].
Este Hadiz indica la lealtad y la gratitud del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, hacia Al Mut‘im. Fue quien protegió al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, cuando volvió de la ciudad de At-Ta’if. Además, Al Mut‘im, junto con Banu Hashim, fue uno de quienes anularon el pacto para asediar a los musulmanes. Esto indica la extrema lealtad del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, hacia las buenas actitudes, aunque hubieran sido de politeístas.
B)- La ejecución de ‘Uqbah ibn Abi Mu‘ait y An-Nadr ibn Al Hariz:
Aunque había esta gran lealtad hacia Al Mut‘im ibn ‘Adi, debía haber severidad contra los criminales de guerra y los líderes de la sedición, como ‘Uqbah ibn Abi Mu‘ait y An-Nadr ibn Al Hariz, pues eran de los enemigos más grandes del Islam que esperaban que los musulmanes fueran azotados por infortunios. De ahí, su existencia se consideraba una amenaza inminente contra el Islam, sobre todo, durante las circunstancias críticas que Ad-Da‘wah se encontraba. Si el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, hubiera puesto en libertad a aquellos dos hombres, no se guardarían de seguir cualquier camino para conspirar contra los musulmanes y el Islam. Por eso, era necesario matarlos, porque el interés común requirió eso. Por tal motivo, cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, llegó a As-Safra’ (un valle que tiene muchas palmeras y plantas), durante su vuelta a La Medina, ordenó a los Sahabah, que Al-lah se Complazca de ellos, matarlos (a ‘Uqbah ibn Abi Mu‘ait y a An-Nadr ibn Al Hariz. Cuando ‘Uqbah se enteró de que lo iban a matar, dijo: "¡Ay de mí! ¡Gente de Quraish! ¿Por qué soy el hombre a quién queréis matar?" El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le respondió: "Debido a tu hostilidad hacia Al-lah y Su Mensajero" ‘Uqbah dijo: "¡Muhammad! Tu perdón es mejor; trátame como los hombres de mi gente; si los matas, mátame, y si los perdonas, perdóname. Si tomas el rescate de ellos, tómalo de mí. ¡Muhammad! ¿Quién cuidará de los muchachos?" El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "El Fuego. ¡‘Asim! Tómalo y mátalo." ‘Asim lo tomó y lo mató.
En cuanto a An-Nadr ibn Al Hariz, pues era uno de los demonios de Quraish, y solía dañar al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Él fue a Al Hiyrah, donde aprendió los discursos de los reyes persas, de Rostum y de Esfandiar. Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, acudía a una reunión, haciendo a la gente recordar a Al-lah, Glorificado Sea, y le advertía de lo que pasó a las naciones anteriores por la Ira de Al-lah, An-Nadr se sentaba después del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y decía: "¡Gente de Quraish! Por Al-lah, puedo pronunciar un discurso mejor que el de Muhammad. Venid y escuchádme". Luego, les hablaba acerca de los reyes persas, Rostum y Esfandiar. Finalmente, decía: "¿Qué tiene el discurso de Muhammad que el mío no tenga?".
En verdad, este hombre era arrogante y se sentía por sobre Al-lah, pretendiendo que revelaría algo mejor que lo que Al-lah Había revelado, y que su discurso era mejor que el de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Por eso, el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no consultó con los Sahabah, que Al-lah se Complazca de ellos, acerca de él, sino que les ordenó ejecutarlo. Así, ‘Ali ibn Abi Talib, que Al-lah esté complacido con él, lo mató.
Al morir estos dos tiranos, los musulmanes aprendieron que no debían ser tolerantes con algunos tiranos, como estos dos, porque eran líderes de la maldad y del desvío, y porque no merecían el perdón de ningún modo, debido a sus crímenes horribles. Estos dos hombres eran de los hombres más malos, incrédulos, tercos y envidiosos, que despreciaban al Islam y a su gente. 
C)- La recomendación de tratar bien a los cautivos es un aspecto del noble proceder profético:
Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, regresó a Medina, distribuyó a los cautivos entre sus Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, aconsejándoles: "Tratad bien a los cautivos." Esta noble recomendación muestra la aplicación de la aleya en la cual Al-lah Dice (lo que se interpreta así en español): {Y, a pesar del amor que tenían por los bienes, alimentaron al pobre, al huérfano y al cautivo.} [Corán 76:8].
Abu ‘Aziz ibn ‘Umair, hermano de Mus‘ab ibn ‘Umair, que Al-lah esté complacido con ellos, narró lo que vio, diciendo: "Yo era uno de los cautivos de Badr. El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Tratad bien a los cautivos." Yo estaba entre un grupo de Al Ansar que solían comer dátiles a la hora del almuerzo y la cena, pero cuando vine, me dieron pan de trigo, debido a la recomendación del Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
Abu Al ‘As ibn Ar-Rabi‘, que Al-lah esté complacido con él, dijo: "Yo estaba entre un grupo de Al Ansar, que Al-lah les Dé la mejor recompensa. Solían ser generosos conmigo a la hora de la cena o del almuerzo, dándome pan, mientras que ellos comían sólo dátiles, aunque no tenían mucho pan; y así, los dátiles eran su provisión. Al encontrar alguno de ellos una corteza del pan, me la daban. Al Walid ibn Al Walid ibn Al Mugirah dijo lo mismo, y añadió: "Los Sahabah, que Al-lah se Complazca de ellos, solían andar a pie, haciéndonos (a los cautivos) montar sus caballos".
Este comportamiento influyó en un grupo de los nobles cautivos y les animó a apresurarse a abrazar el Islam. Abu ‘Aziz abrazó el Islam después de la batalla de Badr, la llegada de los cautivos a Medina y la realización de la recomendación del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Además, As-Sa’ib ibn ‘Ubaid abrazó el Islam con él después de que se rescató a sí mismo. Ad-Da‘wah influyó en sus corazones y purificó sus almas. Así, los cautivos regresaron a sus tribus y familias, hablándoles acerca de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, sus buenos modales, su afecto, tolerancia y su Da‘wah que incluye la obediencia, At-Taqwa, la reforma y la bondad. Este buen trato hacia los cautivos es una prueba de la sublimidad del Islam en el campo moral, pues los enemigos del Islam recibieron de los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, los niveles más altos de los nobles modales.  
D)- El rescate de Al ‘Abbas, tío del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam:
Quraish envió mensajeros al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, para rescatar a sus cautivos. Cada tribu rescató a su cautivo según lo que les convino. Al ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, dijo: "¡Mensajero de Al-lah! Yo era un musulmán". El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Al-lah Sabe bien de tu Islam. Si tus palabras son verdad, entonces, Al-lah te Recompensará. No obstante, tu actitud mostró que estabas contra nosotros. De ahí que debas rescatarte a ti mismo, y a tus sobrinos, Nawfal ibn Al Hariz ‘Abdul-Muttalib y ‘Uqail ibn Abu Talib ibn ‘Abdul-Muttalib, y a tu aliado ‘Utbah ibn ‘Amr, perteneciente a Banu Al Hariz ibn Fihr." Al ‘Abbas dijo: "No tengo esta cantidad de dinero, Mensajero de Al-lah". El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "¿Dónde está el dinero que habéis enterrado tú y Umm Al Fadl? Pues le dijiste: Si logro ganancias en estos viajes, este dinero enterrado será para Banu Al Fadl, ‘Abdul-lah y Quzam". Al ‘Abbas dijo: "Por Al-lah, sé que tú eres el Mensajero de Al-lah. Nadie sabe este secreto sino yo y Umm Al Fadl. Descuenta de mi rescate veinte onzas que habéis tomado de mí". El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Al-lah nos Concedió este dinero" Así, Al ‘Abbas se rescató a sí mismo, a sus dos sobrinos y a su aliado. Al-lah, el Altísimo, Dice (lo que se interpreta así en español): {¡Oh, Profeta! Exhorta a los prisioneros que hayáis capturado y diles: Si creéis en Al-lah con sinceridad, Él os Concederá algo mejor de los bienes que se os han quitado y os Perdonará [vuestras faltas], pues Al-lah Es Absolvedor, Misericordioso. Y si quieren engañarte aduciendo que son creyentes [no te preocupes ¡Oh, Muhammad!], y recuerda que ya antes habían traicionado a Al-lah [con la incredulidad] y Él los Sometió a vosotros. Ciertamente Al-lah Es Omnisciente, Sabio.}[Corán 8:70-71]. Al ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, dijo: "Al-lah, Glorificado Sea, me Concedió en vez de estas veinte onzas, después de abrazar el Islam, veinte esclavos que tenían mucho dinero. Además espero que Al-lah, Glorificado Sea, me Perdonara". [Al Bujari].  
En los textos de la Shari‘ah, lo que cuenta es el sentido general, no la causa particular de su revelación. De ahí, esta aleya, aunque se reveló por el caso de Al ‘Abbas, es general para todos los cautivos.
Algunos de Al Ansar pidieron permiso al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, para no tomar el rescate de Al ‘Abbas, diciendo: "¡Mensajero de Al-lah! Permítenos no tomar rescate de Al ‘Abbas, el hijo de nuestra hermana." El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "¡Por Al-lah! No le dejéis ni un dírham de su rescate." Esto muestra la cortesía de Al Ansar con el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, pues dijeron: "El hijo de nuestra hermana"(ya que la abuela de Al ‘Abbas era de Yazrib), de modo que el favor fuera para ellos, mientras que si hubieran dicho: "tu tío", el favor sería para el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Esto indica la inteligencia y la cortesía de los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, en el discurso. Sin embargo, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no obedeciese los aprobó para que no haya ningún favoritismo en la religión.
Esto incluye una lección tanto para los cautivos como para los musulmanes, que les enseña no favorecer a sus parientes. Al contrario, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, hizo el rescate de Al ‘Abbas, su tío, que Al-lah esté complacido con él, más caro que el de los demás. Después de pagar su rescate y el de sus sobrinos, Al ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, regresó a La Meca, ocultando su Islam. Él comenzó a dirigir hábilmente la Inteligencia del Estado Islámico en La Meca hasta que su papel terminó en la conquista de La Meca, declarando su islamización pocas horas antes de la conquista. 
 

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