Facilitar la práctica de la religión, un propósito de la ley islámica

Facilitar la práctica de la religión, un propósito de la ley islámica
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 Todos los musulmanes, independientemente de su compromiso religioso, saben que en la religión no hay dificultad sino facilidad, que la responsabilidad depende de las posibilidades que se tengan de cumplirla, y que la ley de Al-lah no impone algo que esté por encima de la capacidad del ser humano. Este es uno de los principales rasgos del Islam que lo diferencian de las demás religiones y que, además, le ha asegurado su subsistencia hasta el Día del Juicio Final.

 

Dijo Al-lah: {Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión} [Corán 5:3]. El verso anterior indica que con el Islam Dios clausuró la revelación, pero también señala que los musulmanes prevalecerán hasta el fin de los tiempos, aunque pasen por épocas difíciles y de calamidad.

 

El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Un grupo de mi nación permanecerá firme cumpliendo los mandatos de Al-lah sin que les afecte quienes los engañen o los contradigan, hasta que llegue el fin del mundo y ellos serán quienes prevalecerán” (Bujari y Muslim).

 

La facilidad en la práctica de la religión no solamente le ha dado prevalencia al Islam y le garantiza su perpetuidad hasta el Día Final, sino que además es uno de los motivos por los que tiene tanta aceptación entre la gente, lo que hace que personas de todo el mundo lo acepten por convicción y se conviertan a él.

 

Este es un principio establecido en la práctica de esta creencia, lo que hace que el musulmán sienta tranquilidad, pueda vivir su vida con facilidad y lo haga reconocer la gran misericordia de Al-lah para con todos Sus siervos.

 

Lastimosamente, hay quienes malinterpretan este principio y lo aplican fuera de su contexto real, por lo que se arrastran hacia la negligencia y el descuido de sus deberes religiosos y del incumplimiento de las leyes. La confusión de estas personas es tal, que instan a los demás a dejar de lado muchos de los mandatos divinos con la excusa de que Al-lah gusta de los asuntos fáciles, de que lo importante es lo que hay en el corazón, y de que las buenas intenciones son más que suficientes, lo que ha llevado a algunos a extraviarse e incluso a cometer actos que los dejan fuera de la creencia misma.

 

Por esta razón, es más que necesario que se aclare qué es lo que realmente significa “la facilidad en la práctica de la religión”. ¿Debe ser entendida como la negligencia y el descuido de las responsabilidades y obligaciones religiosas, para dejarse llevar por los placeres de esta vida y sus distracciones? ¿O existe alguna regla o parámetro que defina la forma en la que se aplica esta extraordinaria regla?

 

La facilidad en la práctica de la religión no significa que las personas son exoneradas de cumplir con los mandatos de la Shari’ah, lo que establece esta regla es la misericordia de Al-lah para con los creyentes al no imponerles obligaciones cuyo cumplimiento esté fuera de sus posibilidades, como aquella persona que por alguna razón válida no puede rezar cumpliendo con todos los movimientos, de modo que, si no puede estar de pie, puede orar sentado o incluso acostado. En el anterior ejemplo se aclara perfectamente el significado de este principio, pues se está cumpliendo con la orden de Dios de rezar, pero se tiene en cuenta la capacidad de la persona que tiene algún impedimento que no le permite rezar de la forma establecida. Así que no hay cabida para el descuido o el incumplimiento de un deber excusándose con algún motivo o dificultad por la que pase la persona en un momento determinado, o simplemente porque le parece difícil.

 

A estas alturas podemos ya definir lo que es la facilidad en la práctica de la religión de esta manera: una excepción que se hace en el cumplimiento de un mandato con base en las posibilidades de la persona que está pasando por una situación extraordinaria, sin que viole un principio fundamental de la legislación de dicho mandato.

 

Veamos otro ejemplo, esta vez en relación con el ayuno, en especial porque en los versos coránicos en los que se estableció su obligatoriedad es donde se encuentra lo que se conoce como la aleya de la facilidad; Dios dijo: {Dios desea facilitarles las cosas y no dificultárselas} [Corán 2:185]. Al-lah le permite al enfermo y al viajero no ayunar, con la condición de que repongan los días no ayunados después. Sin lugar a duda el ayuno es difícil y exigente, pero es una obligación que impone un castigo para quien no la cumpla sin motivo válido legalmente. Así que la facilidad no significa que no haya dificultad en la práctica de un mandato, lo cual llevaría a que no se cumpliera, sino que es el cumplimiento de un deber de la forma en la que sea menos difícil y basado en las posibilidades de cada persona.

 

Ibn Kazir (que Al-lah lo tenga en Su misericordia) dijo explicando el verso en el que se establece la facilidad en la práctica: “Se les permite dejar de ayunar en caso de enfermedad o viaje, pero la persona residente y sana debe cumplir con esta obligación, todo esto porque en ambos casos es una misericordia de Dios para con todos ustedes”.

 

Por su parte, el Shaij As-Sa’di explicó: “Al-lah quiere facilitarles el camino para que alcancen Su complacencia, es por ello que todo lo que Él ordenó es fácil en principio, sin embargo, en el momento en que haya alguna dificultad en su cumplimiento, Él estableció otra forma de facilitar el cumplimiento de Su mandato”.

 

De todo lo anterior se logra comprender que la facilidad en el cumplimiento de la práctica de la religión es un principio fundamental de la Shari’ah y que abarca todos los preceptos y mandatos que en ella se establecen, por lo que es mencionado de forma continua en el Corán y en los dichos del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él).

 

En el Corán encontramos:

·      {Él los eligió [para que sigan Su religión] y no les prescribió nada que no puedan cumplir} [Corán 22:78].

·      {Dios facilita las cosas, ya que el ser humano fue creado con una naturaleza débil} [Corán 4:28].

·      {Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades} [Corán 2:286].

 

Entre las enseñanzas del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) que destacan este principio, podemos mencionar: “La práctica de la religión es fácil. Quien se imponga a sí mismo severidad en su aplicación, será vencido por ella. Entonces, cumplan con sus deberes de la manera correcta, sincera, moderada y con alegría. Busquen el favor y la ayuda de Al-lah durante el día, la tarde y en una parte de la noche” (Bujari). Aisha (que Al-lah esté complacido con ella) dijo: “Cuando se le daba a escoger al Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) entre dos asuntos, él siempre escogía el más sencillo de hacer, siempre y cuando no implicara alguna falta” (Bujari y Muslim). Yaber (que Al-lah esté complacido con él) reportó que el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Al-lah no me envió para que fuera intransigente ni inflexible, pero sí me escogió para que estableciera la sencillez y facilidad en la religión” (Muslim).

 

Además de lo que mencionan los textos que hemos expuesto, la jurisprudencia islámica es una prueba viva que agrega argumentos irrefutables de que el Islam es una religión que rechaza el extremismo y que facilita todo asunto, esto se ve en sus leyes, las prácticas que establece y las deducciones y opiniones que hay en diferentes temas.

 

La facilidad en la práctica de la religión no se refiere a las formas de adoración únicamente, sino que también abarca la creencia misma, la cual es clara y no está cubierta de misterios y complicaciones que hagan que no se puedan entender y que lleven a que sus seguidores, en especial la gente del común, se dividan según el entendimiento y explicación que “expertos” den de dichas creencias. Al respecto, dijo Ash-Shatibi (que Al-lah lo tenga en Su misericordia): “La facilidad en la práctica y la creencia del Islam permite que la persona promedio la entienda rápidamente, lo que le permite aceptarla y aplicarla. Así, quien tiene un nivel básico logra comprenderla. Si fuera confusa y complicada, solo podría ser entendida por expertos y eruditos, y conduciría a que a la gente del común se le impusieran asuntos que no puedan comprender ni aplicar. Es por eso que en la Shari’ah todos los asuntos son explicados de forma que todo el mundo pueda comprenderlos y, además, expone que cuando haya confusión en asuntos relacionados con los nombres y características propios de Dios, sean medidos por la regla que Al-lah Mismo estableció: {No hay nada ni nadie semejante a Dios} [Corán 42:11]; aparte del hecho de que muchos asuntos no fueron mencionados para que la gente no se perdiera por no comprenderlos”.

 

 

Finalmente, y después de todo lo que hemos explicado, nuestro apreciado lector puede comprender que la ley islámica, por decisión de su Legislador (Al-lah), busca facilitar todo asunto para el ser humano, para que pueda beneficiarse de todo lo que hay en este mundo y para que pueda entregarse consciente y completamente a la adoración de su Señor y Creador, quitándole del camino cualquier obstáculo que le impida alcanzar este noble objetivo.

 

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