La calma y la paciencia

La calma y la paciencia

Las alabanzas sean para Al-lah, el más Clemente, el más Misericordioso y el Todopoderoso, Quien dijo: {Él es Quien creó los cielos y la Tierra en seis eras. Luego, se estableció sobre el Trono. Sabe lo que ingresa en la tierra y cuanto sale de ella, lo que desciende del cielo y lo que asciende a él. Está con ustedes dondequiera que estén. Dios bien ve cuanto hacen} [Corán 57:4]. Que la paz y las bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y sus sahabah. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

{¡Oh, creyentes! Tengan temor de Dios, y que cada alma considere cuánto ha obrado para el mañana. Tengan temor de Dios, porque Dios está bien informado de cuanto hacen} [Corán 59:18].

Hemos visto cómo muchos de nuestros planes y acciones no tienen los resultados esperados, más bien estos son negativos, todo debido a al afán. Es por eso que Al-lah recrimina el afán en todo sentido, así lo encontramos en el verso en el que Él nos dijo: {¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho} [Corán 49:6]. Mientras que en el hadiz encontramos que se cumplimenta a las personas que se caracterizan por ser calmadas y pacientes, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo a Al Ash-shay ‘Abd Al Qais: “Dios ama de ti dos virtudes que te caracterizan: la calma y la benevolencia” (Bujari y Muslim).

¡Dichosa la persona en la que se encarnan estas dos virtudes, pues su mérito es enorme, Dios lo ama y Su Profeta lo honra! Y cómo no ha de ser así, si el mismo enviado de Al-lah describió la calma y la paciencia como provenientes de Al-lah, mientras que la prisa y la desesperación son del demonio, en el relato que fue registrado por Abu Ya’la.

La persona caracterizada por la calma se toma su tiempo para reflexionar sobre sí misma, sobre sus acciones y sobre los pasos que da, lo que la hace segura, no vacila al tomar decisiones, sigue adelante ante las dificultades, hace estudios, consultas y proyecciones, y si sumado a todo eso se encomienda a Al-lah, su voluntad se hace más fuerte y su constancia y determinación la hacen imparable. Si se equivoca, repasa lo que ha hecho, hace los ajustes y no se rinde ni desiste del poder de Su señor. Por eso el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La buena presentación, la calma y la ecuanimidad son características de la misión profética” (At-Tirmidhi).

El Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recriminó la prisa y la describió como una causa de que las súplicas no sean respondidas, dijo: “La plegaria es respondida siempre y cuando la persona no se apresure y diga: le pedí a mi Señor algo y no me lo concedió” (Bujari y Muslim). Fadalah Bin ‘Ubaid reportó que el enviado de Al-lah en una ocasión escuchó a un hombre que estaba suplicando y al finalizar no enalteció a Al-lah ni pidió paz y bendiciones por Su Profeta, entonces dijo: “Te has apresurado”, y le enseñó la manera correcta de hacer sus ruegos. Así mismo, vio a otra persona que tras sus súplicas alabó a Al-lah y pidió paz y bendiciones por Su Profeta y entonces le dijo: “Suplica, que se te responderá y pide lo que quieras que se te concederá” (An-Nasa’i y Al Albani lo certificó como auténtico).
La persona que se caracteriza por ser calmada y paciente encuentra todo bien, vive tranquila y se libra de preocupaciones y males. Abu Hatim dijo: “Al apresurado no se lo puede alcanzar (para ayudarlo), al calmado no se lo puede sobrepasar ni superar, el silencioso no será vilipendiado y el charlatán no se salvará. El apresurado habla sin conocimiento, responde antes de entender y alaba a los demás antes de conocerlos”.

Reflexionemos: ¿cuánto perdería el comerciante en su negocio si se apresura a comprar un producto desconocido y sin probarlo? ¿Cómo será el arrepentimiento de los cónyuges que se casaron sin conocerse? ¿Cómo será el arrepentimiento de los que se divorcian sin antes haberse sentado a dialogar y sin la ayuda de quienes intermedien y aconsejen? ¿Qué hará el estudiante que se presenta a un examen sin haber estudiado? ¿Qué sentirá la persona que pierde un amigo por haberlo difamado? ¿Qué le sucederá al juez que se apresuró en dictar su veredicto? Sin lugar a duda, todos ellos perderían y se arrepentirían por haberse apresurado.

Tomarse el tiempo para deliberar, para escuchar, para reflexionar y para tomar una decisión fue un principio que siempre estuvo presente en la vida del enviado de Al-lah y era una base fundamental que enseñaba con insistencia a sus sahabah. Ali, que Al-lah esté complacido con él, reportó que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo envió como juez al Yemen, Ali le dijo que él no tenía experiencia en esta labor, a lo que el Profeta le dijo: “Al-lah te dará sabiduría, firmeza y te guiará. Cuando se presenten ante ti dos partes que tienen una disputa, escucha a las dos por igual antes de dictar tu veredicto (tómate tu tiempo antes de deliberar)”. Ali dijo: “Desde ese entonces he continuado siendo juez y jamás he vacilado a la hora de emitir un juicio” (Abu Dawud y Ahmad, y fue certificado como auténtico por Ahmad Shakir).

Controla tus impulsos antes de hablar, antes de juzgar y antes de tomar una decisión, pues si una palabra sale de tu boca o comenzaste a hacer algo sin haberte tomado el tiempo necesario para reflexionar, serás víctima de tus propias palabras y actos, y no tendrás más que asumir tu responsabilidad. La mayoría de los crímenes, pleitos y conflictos que hay entre las personas se deben a la prisa y a no haber pensado antes de actuar. Para lo único que debes apresurarte es para hacer obras de bien que te ayuden a seguir el camino que conduce a la felicidad en el más allá, dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Sean pacientes y tengan calma a la hora de hacer cualquier cosa, menos al querer hacer obras de bien” (Abu Dawud y fue certificado como auténtico por el Albani).

Sin lugar a duda la experiencia provee de las lecciones más eficaces para que una persona mejore su forma de actuar, así que alguien que se ha visto envuelta en problemas y dificultades a causa de las decisiones que ha tomado, cuando reflexione y se dé cuenta de que fue por su prisa y su falta de reflexión, en adelante será alguien totalmente diferente, será alguien que antes de actuar piense las cosas más de una vez.

La desesperación y la prisa a la hora de tomar decisiones son características que definen a muchos de nuestros jóvenes, lo cual es una gran desventaja que los expone a peligros y consecuencias muy graves. Es por esta razón que tanto los padres como la sociedad en general deben estar muy atentos a la forma en que educan y guían a los niños, para que, al llegar a la juventud, sean personas ecuánimes y que se caractericen por la calma en todo momento.

El demonio es tramposo y busca siempre enredar al ser humano para hacerlo caer en el pecado y el error. Por eso, juega con las mentes de algunas personas que orgullosas alegan que ellas son “rápidas”, que les gusta hacer todo de prisa, engañados, piensan que es una virtud que demuestra que son personas productivas, ágiles y astutas. Cuando personas así cometen algún error o algo les sale mal, simplemente le echan la culpa a la rapidez con que se hizo algo, pero no son capaces de cambiar y dejar esa actitud atrás.

La prisa al tomar decisiones y actuar fue una de las actitudes que más combatió y recriminó el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Recordemos el episodio en el que Usama Bin Zaid, que Al-lah esté complacido con él, en una misión que le fue encomendada por el Profeta mató con su lanza a una persona que estaba persiguiendo y que, al haber alcanzado pronunció la Shahada (el testimonio de fe) antes de que le clavara la lanza. Cuando regresó a Medina, el enviado de Al-lah ya se había enterado del suceso y le dijo recriminándole: “¡¿Mataste a una persona que había dado testimonio de que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah?!”. A lo que respondió: “Él pronunció la Shahada para salvarse (no por fe)”. Sin embargo, el Profeta volvió y le dijo: “¡¿Mataste a una persona que había dado testimonio de que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah?!”, y así siguió haciéndolo hasta que Usama dijo: “El Profeta repitió esta pregunta tantas veces que deseé no haberme convertido al Islam nunca por lo que hice”.

El mismo reproche lo hizo en el famoso hadiz de Yabir en el que reportó que en un viaje uno de los que iba con él tuvo un accidente y se hizo una herida. Durante la noche este hombre tuvo un sueño húmedo, al llegar la hora de la oración del alba preguntó qué debía hacer, si hacer el taiammum (la purificación usando tierra cuando por motivos válidos no se puede usar el agua) o si tenía que bañarse, a lo que le dijeron que se bañara. Por haberse bañado se le infectó la herida y esto le causó la muerte. Cuando volvieron a Medina le informaron al Profeta lo que había sucedido, entonces dijo: “Lo mataron, que Al-lah los maldiga. Si no sabían qué hacer, debieron haber preguntado para que hubieran actuado con conocimiento. Le hubiera sido suficiente con haber hecho el taiammum y haberse cubierto bien la herida con una venda para que no se mojara mientras se lavaba el resto del cuerpo” (Abu Dawud).

Caracterícense por la paciencia y la calma, pues así entenderán que lo que Al-lah ha decretado para cada uno de nosotros llegará en su debido momento, y las cosas buenas o malas que suceden son por decreto divino, así que no hay razón para apresurarnos.

 

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