El arrepentimiento, la redención y la salvación desde una perspectiva islámica (parte 6)

El arrepentimiento, la redención y la salvación desde una perspectiva islámica (parte 6)
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Sin pecado al nacer
El Corán y la Sunna niegan claramente la idea de que los humanos cargan con el pecado de Adán o que Eva fue la tentadora y, por lo tanto, las mujeres de todos los tiempos por venir deberían sufrir las consecuencias de sus acciones (según lo planteado por algunos de los primeros teólogos cristianos). La creencia de que todos los humanos heredan el pecado de Adán y Eva surgió de la doctrina del “pecado original” encabezada por Agustín de Hipona (334-430 d.C.). Él teorizó que todos los humanos nacen pecaminosos y, por lo tanto, deben buscar la salvación a través de canales sacramentales, como la penitencia y el bautismo para lograr la absolución. Esta doctrina fue rechazada por algunos eruditos cristianos y más tarde fue revisada por la Iglesia Católica Romana con respecto al destino de aquellos que mueren en la infancia, y ya no se considera universal; algunos todavía celebran el bautismo infantil y otros lo limitan a los adultos que ingresan a la fe. El Islam tiene un marcado contraste cuando se trata del “pecado original”, así como de otras doctrinas con afirmaciones similares.
Una de esas afirmaciones es la de la creencia en el karma, cuyo resultado es que una persona nacida en una casta inferior o debajo del sistema en su totalidad, como los dalits (intocables), son virtualmente exiliados como los más bajos de la sociedad. Históricamente, su posición en la antigua jerarquía hindú fue sobre la única base de su nacimiento, que una vez los consideró castigados e indignos, sin posibilidad de redención en esta vida por las malas acciones de una vida pasada. Desde entonces y hasta la actualidad, se los ha sometido a severas injusticias sociales y económicas, a pesar de los movimientos de reforma dentro de la religión; además del clamor global por los derechos civiles, que lo considera equivalente a un apartheid. Esto no quiere decir que el resto de la humanidad no haya estado plagada de sus propias formas de clasismo religioso y social que, lamentablemente, son rampantes en la división, el racismo y la injusticia visibles en la mayoría, si no en todas las sociedades a lo largo de la historia. Sería negligente no señalar que incluso el mundo musulmán lamentablemente se ha apartado de sus propias enseñanzas y no se ha librado de tal ignorancia y tiranía. El Corán declara que tanto Adam como Hawwa fueron tentados a desobedecer a Al-lah, ambos buscaron el perdón y que se les concedió posteriormente antes de ser enviados a la Tierra.
{Los sedujo con engaños. Cuando ambos comieron del árbol se les hizo manifiesta su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín, entonces su Señor los llamó: "¿No les había prohibido comer de este árbol? ¿No les había advertido que el demonio era su enemigo declarado?". Ellos dijeron [arrepentidos]: "¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos; si no nos perdonas y nos tienes misericordia, seremos de los perdidos} [Corán 7:22-23]
Además, el Corán establece la responsabilidad individual por las propias acciones. Las consecuencias, ya sea la salvación o la condena, no pueden ser asumidas por nadie más, sin importar quiénes sean. El pecado no puede ser heredado o pasado a otro; nadie puede interceder por otro sin el permiso de Al-lah, otro recordatorio de la misericordia y la justicia supremas de Al-lah. El gran teólogo y jurista, Al Ghazali, que escribió extensamente sobre el tema del arrepentimiento, dedicándole un libro completo en su obra monumental, El renacimiento de las ciencias religiosas, describe la naturaleza del pacto entre humanos y Al-lah como individual entre el siervo y su Amo, mientras que también señala que la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad colectiva de protegerse de la injusticia y la transgresión. "La comunidad no es la fuente de la salvación, sino que es, por voluntad y orden divinos, un área de responsabilidad en la que el hombre puede perseguir la obediencia o la desobediencia". Esto es evidente en la responsabilidad comunitaria de buscar el conocimiento, imponer el bien y prohibir el mal como lo enseñó el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quien dijo: "Quien vea una acción perversa, y pueda cambiarla con su mano, entonces cámbielo con su mano (tomando acción); si no puede (hacerlo) con su mano, entonces con su lengua (hablando); y si no puede, entonces con su corazón (odiándolo y sintiendo que está mal), y eso es lo más débil de la fe” (Sunan Ibn Maya). De esto también se entiende que las acciones de uno pueden tener efectos positivos o negativos en los demás, de tal manera que tanto el individuo como aquel al que motiva a hacer el bien tendrán su parte de la recompensa por hacerlo; y de la misma manera, el motivado a hacer el mal como resultado tendrá su propia parte del pecado.
{¡Oh, gente! Teman a su Señor y [teman] el día en el que ningún padre pueda cargar las faltas de su hijo y ningún hijo pueda cargar las faltas de su padre. Lo que Al-lah promete se cumple. Que no los seduzcan los placeres de la vida mundanal ni los engañe el Seductor [el demonio], alejándolos de Al-lah} [Corán 31:33]. 

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