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Él día de ’Arafah

El día de ’Arafah

 

Las virtudes de los diez primeros días del mes de Dhul Hiyyah (doceavo mes del calendario lunar islámico) son muchas, en especial que entre ellos se cuenta uno de los mejores y más especiales días de todo el año, el día de ‘Arafah, en el cual Al-lah, Altísimo sea, Perdona los pecados, Responde las plegarias de quienes le suplican y se Enorgullece de Sus siervos.
El día de ‘Arafah Al-lah perfeccionó la religión y completó Su gracia sobre Sus siervos. En Al Bujari y Muslim encontramos el relato de ‘Umar Ibn Al Jat-tab, que Al-lah esté complacido con él, en el que nos dice: “Un hombre judío me dijo: “¡Emir de los creyentes! Hay una aleya en vuestro libro sagrado, el que leéis vosotros los musulmanes, que, si se nos hubiese revelado a nosotros, habríamos tomado el día (de su revelación) como día de fiesta”. ‘Umar Ibn Al Jat-tab preguntó: “¿Qué aleya es esa?’ El judío dijo: {Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado mi gracia en vosotros y me satisface que sea el Islam vuestra religión} [Corán, 5:3] ‘Umar dijo: “Sin duda, nosotros sabemos el momento y el lugar en que esta aleya fue revelada al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam. Fue un viernes y el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, estaba de pie en ‘Arafat (durante el Peregrinaje)”
Este y los tres días siguientes son festivos para nosotros los musulmanes, tal como lo estableció el mismo Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam. Más allá de la celebración, el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nos informa: “No hay un día con mayor posibilidad de que Al-lah Libere a uno de Sus siervos que el día de ‘Arafah…” [Muslim]
Al-lah, Altísimo sea, Dispuso que este maravilloso día fuera antes de el del Ad-ha (Sacrificio). Es como si antes que el peregrino se disponga a hacer su ofrenda, tuviera que purificarse. En ‘Arafah deja atrás todas sus faltas, entonces su Señor y Creador le permite que al siguiente día se dirija a Su Casa (La Ka’bah), después de haber cumplido con los ritos correspondientes.
No es suficiente presenciar el día de ‘Arafah para ser de los que Al-lah Perdona y Libera del fuego infernal, para ello, es necesario reunir una serie de “requisitos”, como por ejemplo:
·         Para los que asisten a cumplir con Al Hayy, deben guardar sus oídos, miradas y lenguas de las cosas prohibidas. Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, nos relató que un muchacho que iba con el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en el día de ‘Arafah, miraba constantemente a las mujeres, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le volteaba la cara para que no las viera, pero el joven insistía y volvía su mirada hacia ellas, entonces el Enviado de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le dijo: “En este día será perdonado quien controle su oído, vista y lengua” [Ahmad] 
·         El ayuno, para quienes no están haciendo el Hayy, dijo el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “El ayuno en el día de ‘Arafa expía los pecados (menores) del año anterior y del posterior” [Muslim]. El peregrino no debe ayunar, porque el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, bebió agua frente a todo mundo en este día, además quien esté cumpliendo con esté pilar del Islam, necesita fuerza para poder cumplir con las obligación que implica este rito.
·         Dedicarse a invocar y suplicar a Al-lah durante este noble día, en especial repitiendo constantemente la Shahadah, dijo el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “La mejor invocación y súplica es la que se hace en el día de ‘Arafah. Lo mejor que yo y los Profetas que me precedieron dijimos es: La Ilaha Il-lal Lah Wahdahu la Sharikalah, Lahul Mulk Wa Lahul Hamd Wa Huwa ‘Ala Kul-li Shai’n Qadir (Nada ni nadie merece adoración sino Dios, El Único y sin socios, Suyo es el Reino y la Alabanza, y Él es capaz de hacer cualquier cosa)” [At-Tirmidhi]
Así que el peregrino debe aprovechar la oportunidad que tiene de presenciar las bondades de este día, suplicando a Al-lah que le Perdone y Libere del fuego infernal. Es más que recomendable hacer estas súplicas dirigiéndose hacia la Qiblah, elevando las manos hacia el cielo y con humildad, siguiendo la guía que nos dejó el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam. De igual forma, se debe dejar de lado cualquier conducta que haga que nuestras plegarias no sean escuchadas, como ser orgulloso o aparentar lo que no se siente y es.
Son muchas las experiencias que tenemos de los Salaf As-Saleh (Nobles Predecesores) y su actitud en este día. Algunos pedían a Al-lah que no negara la súplica de alguno de Sus siervos, presentes en ‘Arafah, por causa de alguna falta suya. Evidenciaban su humildad y entrega a Al-lah con la forma como hacían sus invocaciones y plegarias, y le enseñaban a los demás que no debían desconfiar de Al-lah pensando que no les Respondería en este día.
Solo nos queda mencionar que el día de ‘Arafah es muy parecido a lo que todos y cada uno de nosotros viviremos el Día del Juicio, así que si tienes la oportunidad de cumplir tu obligación de peregrinar aprovéchala, porque te beneficiará, sin lugar a duda, cuando estés rindiendo cuentas ante tu Señor.

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