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La bondad en el hogar

La bondad en el hogar

El Islam es una hermosa religión, llena de sabiduría y armonía. Si esta maravillosa religión es practicada adecuadamente, entonces un musulmán típico sería un gran ejemplo a seguir. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “El creyente que es más perfecto en la fe, es aquel que es el mejor en su carácter moral” (Muslim).

Propagando la bondad en el hogar:
 
‘A’ishah, que Al-lah esté complacido con ella, dijo: “Cuando Al-lah, el Todopoderoso, Desea algo bueno para las personas de una familia, Él Establece la bondad entre ellos” (Ahmad).
 
De acuerdo con otro reporte:“Cuando Al-lah Ama a las personas de una familia, Él Establece la bondad entre ellos” (Ibn Abu Ad-Dunya). En otras palabras, ellos empiezan a ser bondadosos unos con otros.
 
Este es uno de los significados de alcanzar la felicidad en el hogar, porque la benevolencia es muy beneficiosa entre los esposos y para con los hijos, y trae resultados que no podrían lograrse con dureza, como el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Al-lah Ama la bondad y Recompensa por ella de una manera que no Recompensa por la dureza ni por ninguna otra cosa” (Muslim).
 
Ayudar a la esposa con el trabajo del hogar:
 
Muchos hombres piensan que el trabajo de la casa es indigno para ellos, y algunos de ellos piensan que pueden socavar su estatus y posición si ayudan a sus esposas con este trabajo. Sin embargo, el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, “solía coser su propia ropa, componer sus propios zapatos, y hacer cualquier otro trabajo que los hombres hacen en sus casas” (Ahmad).
 
Así es como ‘A’ishah, que Al-lah esté complacido con ella, respondía cuando se le preguntaba acerca de lo que el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, solía hacer en su casa; ella describía lo que veía por sí misma. De acuerdo con otro reporte, ella dijo: “Él era como ningún otro ser humano; él lavaba sus ropas, ordeñaba sus ovejas y se servía él mismo” (Ahmad).
 
Ella, que Al-lah esté complacido con ella, también dijo: “Él (el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam) solía servir a su familia; luego, cuando llegaba el tiempo de la oración, él salía para rezar” (Al Bujari).
 
Si los hombres musulmanes actuaran de la misma manera hoy en día, lograrían tres cosas:
 
1.      Estarían siguiendo el ejemplo del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
2.      Estarían ayudando a sus esposas.
3.      Se sentirían más humildes y con los pies sobre la tierra.
 
 
Estas narraciones nos deben hacer recordar a aquellos hombres que exigen a sus esposas que la comida esté lista inmediatamente, cuando la olla está en la estufa y el bebé está llorando porque quiere ser alimentado; ellos no atienden al niño ni son capaces de esperar pacientemente mientras está lista la comida.
 
Ser afectuoso con los miembros de la familia y jugar con ellos:
 
Mostrar afecto hacia la esposa y los hijos es uno de los factores que lleva a crear una atmósfera de felicidad y compañerismo en la familia. Así, el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aconsejó a Yabir, que Al-lah esté complacido con él, que se casara con una virgen, diciendo: “¿Por qué no te casas con una virgen? Así podrás jugar con ella y ella jugará contigo, y tú la harás reir y ella te hará reir a ti” (Al Bujari y Muslim).
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, también dijo: “Todo sobre lo que no es mencionado el nombre de Al-lah es ociosidad y juego, excepto en cuatro cosas: un hombre jugando con su esposa” (An-Nasa’i).
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, solía tratar a su esposa ‘A’ishah, que Al-lah esté complacido con ella, afectuosamente cuando realizaba Al Gusl (el baño ritual) con ella, como ella dijo: “El Mensajero de Al-lah y yo solíamos realizar Al Gusl juntos de una misma vasija, y él en broma pretendía tomar todo el agua para sí, y yo decía: ‘deja algo para mí, deja algo para mí” (Muslim).
 
Las formas en las que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, mostraba afecto hacia los niños pequeños, es demasiado famosa para ser mencionada. Él, a menudo solía mostrar su afecto hacia sus nietos Hasan y Husayn. Esta es probablemente una de las razones del por qué los niños se alegraban cuando él llegaba de viaje; ellos se apresuraban a darle la bienvenida, como se reporta en la siguiente narración auténtica: “Cuando él llegaba de un viaje, los niños de su casa salían para encontrarlo. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, los abrazaba cariñosamente, como ‘Abdul-lah ibn Ya‘far, que Al-lah esté complacido con él, dijo: ‘Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, volvía de un viaje, nosotros salíamos a recibirlo (a los límites de Medina). Un día lo recibimos Hasan, Husayn y yo. Él cargó a uno de nosotros delante de él (sobre su animal), y a otro detrás hasta que entramos a Medina” (Muslim).(Al Bujari y Muslim).
 
Compare esto con la situación de algunos hogares miserables, donde no existen juegos o bromas, afecto o misericordia entre sus miembros. Quien quiera que piense que besar a sus hijos va en contra de la dignidad de la paternidad, debe leer la siguiente narración de Abu Hurayrah, que Al-lah esté complacido con él, quien dijo: “El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, besó a Al Hasan ibn ‘Ali, y Al Aqra‘ ibn Habis At-Tamimi estaba sentado con él. Al Aqra‘ dijo: Tengo diez hijos y nunca he besado a ninguno de ellos’. El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, lo miró y dijo: “Aquel que no muestra misericordia, no se le mostrará misericordia”
 

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