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10 excusas para no vestir el Hiyab (Parte I)

10 excusas para no vestir el Hiyab (Parte I)

Todas las alabanzas son para Al-lah, el Altísimo, como lo merece Su Majestad y Gran Poder. Que la paz y bendiciones de Al-lah sean con su Noble Mensajero que nos marcó la senda hacia la complacencia de Al-lah y Su Paraíso. Esta es una senda recta rodeada por la virtud de todos lados y procura las mejores virtudes morales que son aumentadas por la vestimenta de la pureza, el recato y la castidad. Esta es la senda que transitan las dos mitades de la sociedad humana, hombres y mujeres, hacia una complacencia armoniosa y la felicidad en esta vida y la otra por venir.

Esta es precisamente la razón por la que el Protector, el Bendito y Elevado por encima de toda imperfección, Hizo que usar el Hiyab sea obligatorio para la mujer como una salvaguarda de su castidad, una protección a su honra y una señal de su fe. Es en este sentido que las sociedades (la musulmana y la no musulmana), que se han distanciado del camino de Al-lah y de Su tradición, son sociedades enfermas que necesitan un tratamiento que las lleve a la recuperación y la felicidad.
Entre las expresiones del alejamiento entre la sociedad y la Senda de Al-lah, mostrando el grado de desviación y separación de ella, está la gran cantidad de mujeres que no sólo descubren sus rostros, sino que aumentan y exhiben sus demás atributos físicos. Encontramos que, lamentablemente, esto también sucede en la sociedad musulmana, a pesar de que la vestimenta islámica está también extendida.
Entonces, ¿cuáles son los motivos que nos han llevado a este retroceso?
Hicimos esta pregunta a un grupo variado de mujeres de quienes dedujimos 10 excusas principales, las cuales, después del análisis y el estudio, pusieron en evidencia su fragilidad. Quédese con nosotros, querida hermana musulmana, en estas pocas líneas, para que podamos conocer de ellas los motivos para evitar vestir el Hiyab y después discutir cada uno de ellos.
 
Primera excusa: Aún no estoy convencida de la necesidad de usar el Hiyab
A esta hermana le hacemos dos preguntas:
1. ¿Está verazmente convencida de que el Islam es la religión correcta?
La respuesta natural será: sí, está convencida, pues ella dice: “La ilaha il-la Al-lah” (no hay dios sino Al-lah), expresando estar de acuerdo con el credo musulmán; y luego dice: “Muhammadun rasulul-lah” (Muhammad es el mensajero de Al-lah), expresando así su aceptación de la Shari’ah que nos trajo el Islam. Entonces, sí está convencida de que el Islam es el sistema correcto de creencias y que es una ley con la que regimos nuestras vidas.
2. ¿Es el uso del Hiyab parte de la ley Islámica (Shari’ah) como una obligación?
Si esta hermana tiene intenciones sinceras y estudió el tema como quien busca de hecho la verdad, su respuesta sólo puede ser: . Porque Al-lah, el Altísimo, en cuya divinidad (Uluhíah) ella cree, Mandó vestir el Hiyab en Su libro (el Corán); y el noble Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, cuyo mensaje ella acepta, mandó vestir el Hiyab en su Sunnah. ¿Cómo llamamos a una persona que dice creer y aceptar la veracidad del Islam pero que no cumple con lo que Al-lah y su Mensajero mandan? Con seguridad que de ninguna manera se los puede describir como los que Al-lah menciona en la aleya (que se interpreta en español): {En cambio, los creyentes, cuando se les exhorta a respetar en sus juicios las leyes que Al-lah ha revelado a Su Mensajero, dicen: ¡Escuchamos y obedecemos! Ciertamente ellos son quienes prosperarán.} [Corán 24:51]

En resumen: Si esta hermana está convencida del Islam ¿Cómo es que no está convencida de sus mandamientos?

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