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La humildad y la arrogancia - I

La humildad y la arrogancia - I

 

Hablaremos en esta ocasión, si Al-lah quiere, acerca de un valor ético muy importante, loable y honorable: la humildad; y de un antivalor, repugnante y reprobable: la arrogancia.
 
El arrogante no es un verdadero monoteísta
 
La arrogancia, tan difundida hoy en día entre las personas, es una característica que, además de ser detestable, se constituye en una clara afrenta y desafío a la condición de Único Dios que sólo posee Al-lah, alabado sea. El arrogante se atribuye a sí mismo una cualidad que no le corresponde. Por eso, decimos que el arrogante no es un verdadero monoteísta. Al-lah Dijo en un hadiz qudsi (lo que se interpreta en español): "La arrogancia y la grandiosidad sólo me pertenecen a Mí, pues sólo Yo me las merezco. Quien de mis criaturas se atribuya alguna de estas cualidades, lo haré entrar en el Infierno."
 
Estas palabras de Al-lah son absolutamente verdaderas, pues sólo Él es mejor que todas Sus criaturas, y sólo Él es el más poderoso y rico de todos. Sólo Él es el más sabio. Al-lah tiene muchos bellos nombres y atributos, entre ellos están: Al-Mutakabbir (El que es superior a los demás) y Al-Qadir (El Todopoderoso).
 
Dijo Al-lah sobre los arrogantes (lo que se interpreta en español):
 
{Éstos son quienes discuten los signos de Al-lah sin haber recibido un argumento válido, y con esta actitud hacen que aumente el enojo de Al-lah y de los creyentes hacia ellos. Así, Al-lah sella el corazón de todo arrogante, opresor.} [Corán 40:35]
 
La humildad, una característica de los creyentes
 
La humildad es una de las cualidades de los píos y timoratos de Al-lah (As-Salihuna wal Muttaquna). Dijo Al-lah en el Corán acerca de la humildad (lo que se interpreta en español):
 
{¡Oh, creyentes! Si algunos de vosotros reniegan de su religión, Al-lah les sustituirá por otros a quienes amará y ellos Le amarán, y que serán compasivos (y humildes) con los creyentes, y severos con la gente que no cree en Al-lah y son provocadores.} [Corán 5:54]
 
Y también Dice Al-lah (lo que se interpreta en español):
 
{No mires a la gente [con desprecio] y no andes por la Tierra con arrogancia. Ciertamente Al-lah no ama a quien es presumido y engreído. Sé modesto en tu andar y no levantes tu voz, que ciertamente la voz más desagradable es la del asno.} [Corán 31:19]
 
Y dijo el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam: “A quien es compasivo con los demás, Al-lah hará que la gente lo respete y aprecie. Y a quien es humilde, Al-lah elevará su posición entre la gente (en esta vida y en la otra)”. ¡Alabado sea Al-lah! Él elevará la posición de los humildes en esta vida y en la próxima. Bienaventurados sean, pues, los humildes.
 
El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, un ejemplo de himildad
 
Todos decimos amar al profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y creemos que lograremos la felicidad en esta vida y en la otra siguiendo sus enseñanzas. No por nada Dijo Al-lah en el Corán acerca del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam:
 
{Hay un bello ejemplo en el Mensajero de Al-lah [de valor y firmeza en la fe] para quienes tienen esperanza en Al-lah, [anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Al-lah.} [Corán 33:21]
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, es el más noble de los descendientes de Adam (Adán), la paz sea con él, y el más noble ser humano que haya existido. Su posición ante Al-lah es la más elevada; y los niveles de fe y el aprecio de Al-lah que alcanzó, no han sido alcanzados por otros seres humanos. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, es el más digno merecedor de todo el respeto de la gente; sin embargo, nunca fue autoritario ni arrogante. Es más, en todas sus acciones encontramos impresionantes ejemplos de humildad.
 
A pesar de ser el Profeta de Al-lah y el líder indiscutido de los musulmanes, y sabiendo que sus seguidores se desvivían por servirlo y hacer las cosas por él, el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, realizaba las tareas más comunes y manuales. Tanto así, que uno de sus compañeros nos relata, muy impresionado, cómo el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, los ayudó a cavar la trinchera, ensuciándose con tierra, durante la famosa Batalla del Pozo.
 
El humilde oficio de los Profetas y Mensajeros de Dios
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, fue pastor de ovejas y se lo informaba a la gente sin sentir vergüenza alguna. Dijo el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam: “Todos los profetas y mensajeros que Al-lah envió trabajaron, en algún momento, de pastores. Y yo lo hice para la gente de la Meca (antes de la revelación del Corán)”. Un oficio que muchos considerarían de poco estatus o categoría, pero Al-lah lo escogió para Sus profetas. ¿Por qué? Por la simple razón que este oficio educa a la persona en la humildad, la paciencia, el sobrellevar los problemas y la compasión.
 
 

Continúa…

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