La segunda esposa

La segunda esposa
  • Fecha de publicación:16/04/2009
  • Sección:Poligamia
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El reino de las almas humanas es muy ambiguo, y sólo Al-lah, Enaltecido Sea, Conoce su realidad. Las almas humanas son tan distintas entre sí, ellas mismas cambian de vez en cuando y no tienen un estado fijo. Siempre están adquiriendo nuevas cosas, nuevos sentimientos y nuevas opiniones. Todo eso depende del trato con la gente alrededor de ellas y de las circunstancias del tiempo y el espacio.
La vida alrededor de la gente cambia y, por consiguiente, cambian sus reacciones y se diferencian sus respuestas. Ésta es la vida que cambia permanentemente. Nadie abarca este cambio interno del alma sino Al-lah, el Majestuoso, y nadie es capaz de entender las almas humanas sino Él.
Al-lah Dice (lo que en español se interpreta así):
● {Sabed que Al-lah Conoce lo que hay en vuestras almas, así pues, temedle.} [Corán 2:235]
{Y tanto si guardáis en secreto lo que decís como si lo divulgáis... Él Es Conocedor de lo que encierran los pechos. ¿No habría de tener conocimiento Aquel que Ha creado y Es el Sutil, al que nada se Le oculta?} [Corán 67:13-14]
 
Este Creador Grandioso y Conocedor de las minucias de todas las almas y las obsesiones más menudas, es también Quien Es Misericordioso con Sus criaturas, El Generoso con Su favor y El Amable siempre con Sus abundantes gracias. Al-lah Dice (lo que en español se interpreta así):
{Al-lah Quiere aliviaros, ya que el hombre fue creado débil.} [Corán 4:28] 
{Al-lah no Impone a nadie sino en la medida de su capacidad.} [Corán 2:286] 
 
 
Al-lah, El Majestuoso, no Entrampa a las almas musulmanas. Además, debido a Su Misericordia Divina, no Hace que tales almas sean prisioneras de una elección, que quizás sea correcta o no, y tal vez se sujete a unas circunstancias de vida que obligan a modificarla total o parcialmente.
 
La opción del matrimonio generalmente se sujeta a esas almas humanas que se diferencian de una persona a otra, de un tiempo a otro, y también de una circunstancia a otra.
 
Tal vez el hombre escoja a una mujer para casarse y esté feliz al principio, pero aparezcan en su vida nuevas circunstancias que solamente Al-lah, Enaltecido Sea, Conoce, y por consiguiente vive en una lucha interna entre una elección (su vida actual) y otro asunto al cual su alma se inclina o prefiere conforme a su interior sentimental; es decir, quiere casarse por segunda vez.
 
Según el Islam, el segundo matrimonio no es una opción prohibida, ni un acto condenable, ni un demérito, ni un pretexto para el desprecio.
El segundo matrimonio es uno de los aspectos de la gran Misericordia Divina para con las almas musulmanas; es decir, para con los dos esposos (el hombre y la mujer) y especialmente para con las dos esposas (la primera y la segunda).
 
Las amplias opciones para el musulmán en la vida son las salidas de la misericordia que asisten al musulmán en los momentos de angustia con el fin de liberarle de ella, dándole ternura y alegría que le garantizan la calma espiritual.
 
Vamos a echar una ojeada a la casa musulmana que carece de la sonrisa de un niño pequeño que es el hijo. ¿Se quedará deprimida así para siempre? ¿Pasará el esposo su vida hasta envejecer sin llevar en brazos a un niño o sin que las yemas finas de los dedos del niño jueguen con su boca y su cara?
 
Muchas personas, hombres y mujeres, se apresuran a negar esta situación diciendo: entonces que se case, que se divorcie de la primera esposa para no herir su sentimiento o castigarla por una culpa de la cual no es responsable.
 
Volvemos a la Generosidad de Al-lah, Glorificado Sea, y a Su Favor preguntando: ¿es lógico, según la mente o el sentimiento, que el marido se divorcie de su primera esposa, que normalmente es la dueña de gran parte de sus sentimientos y la compañera del tiempo más largo de su vida, sólo con el fin de realizar su esperanza innata de ser padre? 
¿Se considera una misericordia que la deje sola, sufriendo la privación de la gracia de dar a luz con la que Al-lah la Puso a prueba, y él aumente el sufrimiento de la esposa dejándola sola y separándose de ella, apartándola de su casa donde ha vivido los años más bellos de su vida, de su esposo que ella ama y aislándola del ambiente familiar que ha llegado a ser una parte de su entidad psicológica y social?
 
La esposa musulmana que cree en el Decreto Divino y el Destino, tanto en lo bueno como en lo malo, tiene que comprender que su esposo, que fue paciente con ella durante muchos años, compartió con ella las consultas médicas y la consoló en las penas y el ansia, es un noble esposo y le guarda en su corazón y en su ser, y que el instinto que Al-lah, Glorificado Sea, Ha puesto en el hombre tiene un efectivo poder y un gran efecto, aunque él le oculte este deseo de tener hijos, velando por los sentimientos de ella.
Entonces, ¡¿por qué la esposa pide el divorcio cuando Al-lah, el Altísimo, le Otorga a su esposa un recurso mediante el cual realizar su sueño, Concediéndole la gracia de un niño?!
 
Es parte de la Misericordia de Al-lah, Enaltecido Sea, el hecho de que no Ha prohibido este paso, el paso del segundo matrimonio, tampoco Ha puesto como condición divorciarse de la primera esposa para que no se destruya una casa cuyos pilares son el amor, la fidelidad, la piedad y la unión firme para fundar otra casa sobre sus ruinas; así, la sociedad no se beneficia y algunos de sus individuos sufren.
 
Muchos de los que niegan esta situación hoy por consideración, según lo que se pretende, hacia los sentimientos de la primera esposa y su dignidad son más bien los peores enemigos de ella, y Al-lah, Glorificado Sea, no Es sólo más Misericordioso con ella que ellos, sino también Es más Misericordioso con ella que su misma alma.
La realidad nos presenta, como prueba, la existencia de esposas creyentes que escogieron a la segunda esposa para sus esposos para que éstas no les sobrecarguen y se alegren de criar a un niño pequeño que da a su vida una nueva descendencia y una fuerza impulsora.
 
Juzgar todos los asuntos según lo lícito y lo ilícito hace al musulmán vivir una buena vida carente de ira, resentimiento o agitación y angustia.
Al-lah Dice (lo que en español se interpreta así):
{Se os ha prescrito combatir*1, aunque os sea odioso, pero puede que os disguste algo que sea un bien para vosotros y que améis algo que es un mal.} [Corán 2:216]
{Y si os disgustan, tal vez os esté disgustando algo en lo que Al-lah Ha puesto mucho bien.} [Corán 4:19] 
 
Es como si Al-lah, el Majestuoso y el Poderoso, Quisiera que el creyente no haga de sus sentimientos y sus deseos el impulso primario o su punto de referencia al elegir; pues, Al-lah le Da lo que es bueno para él en su presente y su futuro juntos, aunque al principio le parezca que no es así.
Quizás la primera esposa odie la idea del segundo matrimonio, pero este paso puede ser un bien que Al-lah, Enaltecido Sea, le Reserva. Además; cuando la creyente recite esas aleyas precedentes, se olvidará de los susurros de Satanás y el cuchicheo de quienes no saben, bastándose con lo que Al-lah Dice (que en español se interpreta así): {Al-lah Sabe y vosotros no sabéis.} [Corán 4:216].
 
De este modo, el alma se tranquiliza, el corazón se resigna al Destino de Al-lah y una vasta puerta de una gran esperanza se abre de par en par, y esta esperanza llena el alma tranquila y satisfecha con el Decreto de Al-lah, diciendo: "quizás de este matrimonio sea el hijo que mi útero no llevó ni mi sangre nutrió. Tal vez este niño sea la mano que se me echa si estoy mal o me levanta si caigo; tal vez sea la mano cariñosa que borrará la tristeza, cause alegría en el corazón, compense la carencia y colme la necesidad Quizás sea la misericordia de Al-lah para mí, pero Satanás me impide verla ahora".
 
¡Pero se alza una voz que niega esta actitud, fingiendo misericordia, piedad y ternura, diciendo: "qué doloroso es el segundo matrimonio para la primera esposa, qué fuerte es la presión y la crueldad a las cuales se enfrenta, qué sufrimiento es….!". 
Vamos a mirar a nuestro alrededor, ¡¿carece la vida de cualquiera de las expresiones del sufrimiento?! ¡¿Pasa una vida de cualquier individuo, sea quien sea, sin una dificultad?!
 
Quizás el marido no se case por segunda vez, pero eso se puede deber también a sus vicios morales o su mala educación, pues puede elegir pasar de una amante a otra bajo la mirada de los demás y el cuchicheo de los familiares, y a pesar de los fuegos de negación y odio que consumen a su esposa.
¡Cuántas esposas viven esta vida y la soportan por varias razones! Además, algunas de ellas son contagiadas por su esposo con el SIDA, causándole la muerte sin que nadie se preocupe por ellas!
Tal vez la vida sigue normalmente y el esposo se casa con otra y tenga hijos sin informar a su primera esposa y ocultándole el hecho de ser padre, dejando que le conceda cariño, piedad y amistad como de costumbre, mientras que él interiormente ya se separó de ella pasando a un nuevo mundo que está lleno de gritos de niño o niños. Tal vez hacerla participar desde el principio en escoger a la segunda esposa, evitará muchos problemas que aparecen en el futuro.
 
¡Quizás el esposo se ha casado con otra antes de ella y no le ha informado! entonces ¿cómo será la situación si ella es la segunda pensando que es la primera?
¿¡Acaso todo lo mencionado no se considera una figura simple de un verdadero sufrimiento psicológico que viven muchas esposas, y pasan su vida sin que nadie llore por ellas?!
¡Quizás este llanto y lamento de tales llorones se dirija hacia la esposa que se tortura cada noche, mientras su esposo está con las amantes. De veras esta esposa es quien merece el llanto y el lamento!
   
  
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1* [Contra los que se niegan a creer.]

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