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La madre de los creyentes, Hayar (Agar) y sus rasgos personales

La madre de los creyentes, Hayar (Agar) y sus rasgos personales

 

La peregrinación fue legislada en la Shari‘ah de nuestro padre Ibrahim (Abraham), la paz sea con él, y algunos de los ritos de la peregrinación fueron legislados siguiendo los pasos de nuestra madre gloriosa Hayar, que Al-lah esté complacido con ella.
Con el paso del tiempo, cada vez llegan los novilunios de los meses de la peregrinación, y con ellos traen los recuerdos de un lugar que era totalmente desconocido y después fue habitado por la descendencia de Hayar, que Al-lah esté complacido con ella.
Hablar sobre nuestro padre Ibrahim, la paz sea con él, es algo frecuente; lo hacemos en cada oración, ya que cuando el musulmán se sienta para decir At-Tashahhud en todas las oraciones dice: “Al-lahumma Sal-li ‘Ala Muhammad Wa ‘Ala Ali Muhammad, Kama Sal-laita ‘Ala Ibrahim wa ‘Ala Ali Ibrahim, Wa Barik ‘Ala Muhammad Wa ‘Ala Ali Muhammad Kama Barakta ‘Ala Ibrahim wa ‘Ala Ali Ibrahim, fi Al ‘Alamin Innaka Hamidun Mayid”, “¡Oh Al-lah! otorga Tu Divino favor a Muhammad, y a la casa de Muhammad, como Favoreciste a la familia de Ibrahim y a la casa de Ibrahim. Bendice a Muhammad, y a la casa de Muhammad como Bendijiste a Ibrahim y a la casa de Ibrahim. En todos los mundos, (ciertamente) Tú Eres El Alabado y Glorificado”.
 
El secreto de la elevada posición de la madre de la familia de Ibrahim, la paz sea con él, reside en que es la madre del profeta Isma‘il (Ismael), la paz sea con él, y que de su linaje salió la mejor Ummah, la Ummah Islámica y la última Ummah.
 
En este artículo no voy a seguir un estilo de relato, sino que voy a seguir el método del análisis psicológico, analizando las situaciones, porque el análisis ayuda a conocer el contenido y los componentes, a identificar las situaciones previas y conocer los resultados, para luego pasar a los beneficios y el seguimiento del ejemplo.
En este sentido, se puede concluir los factores del análisis de la personalidad de nuestra gloriosa madre en lo siguiente:
 
1-      Una certeza fuerte en Al-lah, Enaltecido Sea.
 
2-      Valentía que se sobrepone a todos los temores.
 
3-      Percepción precisa de la realidad y una administración exitosa del “proyecto de vida”.
 
4-      Una gran voluntad que inspira la custodia de la encomienda y la crianza del hijo.
 
El primer factor: una certeza fuerte en Al-lah, Enaltecido Sea:
 
Ibrahim, la paz sea con él, dejó a su esposa Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, y a su hijo Isma‘il, la paz sea con él, en un valle seco sin vida, que no tenía ningún árbol que diera alimentos, y luego volvió a Canaan.
 
Entonces nuestra madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, andó con él unos pasos, los lectores imaginarán que estos fueron los pasos más consfusos en su vida, pues Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, vino de Egipto, el país del agua y la fertilidad, después habitó en Ash-Sham, el país de la mantequilla y la miel, y ¿dónde se encontraba ahora? En un valle sin plantas, despoblado.
 
Seguía a su esposo que estaba volviendo y no le dijo si ella iba a volver con él, ella sólo daba pasos y con cada paso, intentaba desentrañar el futuro cercano o lejano, pues deseaba descifrar el rumbo de su vida.
 
Ella era su esposa querida, y ¡cómo no! Ella fue quien dio a la vida de Ibrahim, la paz sea con él, el sentido de la paternidad. Ella le preguntó: “¿Al-lah te Ordenó hacer esto?” A lo que él respondía: “sí”, así que ella le dijo: “entonces no Va a causar nuestra perdición”. Acto seguido su esposo se despidió de ella, para que después ella regresara a su hijo que estaba bajo el único árbol de este valle. Esta es, sin duda alguna, la certeza que supera la fe.
 
Es la certeza de una mujer que vive entre las montañas de Faran (Parán), que son montañas rodeadas por el desierto de la Península Arábiga, ¿qué es esta certeza extraña? Pues supera los sufrimientos de la falta de comida y bebida, que son urgentes, supera los pesares en el tiempo lejano, supera la vida con todas sus necesidades, es decir, casa, muebles, trabajo que trae el sustento diario, ahorros para el futuro, aparatos e instrumentos sin los que la vida no es entretenida.
 
Recordemos que Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, venía en ese momento de Ash-Sham, de una casa llena de bendiciones, y antes de Ash-Sham estaba en Egipto, viviendo en casas confortables. Entonces, ¿¡qué es esta vida aislada de las comunidades humanas!? Donde no hay ni ciudad ni pueblo, ni aldeas ni campos cultivados. ¿es este un progreso que satisface al ser humano o qué? Es la certeza en Al-lah, Enaltecido Sea, sobre la cual Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, fue educada en la casa profética. Esta crianza resultó en aquella certeza que nuestra madre expresó con pocas palabras: “entonces no Va a causar nuestra perdición”. Los que creen en Al-lah, Enaltecido Sea, son muchos, pero cuando el creyente se abstiene de todos los recursos materiales, se eleva con su fe hasta la certeza.
 
Nosotros dependemos mucho de los bienes y de los recursos materiales, , para alcanzar cierta tranquilidad y placer durante nuestra vida.
 
Respecto a nuestra madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, pues es un caso muy difícil de encontrar, pero existente, ya que un grupo de nuestros antepasados, que hacían Da‘wah en nuestra época islámica, pues ellos estaban encerrados en prisiones y se matenían fuertes en la certeza, y hasta algunos vivían veinte años lejos de su familia y de la sociedad, pero vivían firmes  con la certeza.
 
Son hijos de la virtud, tomaron a su gloriosa madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, como ejemplo. Su certeza era el núcleo sobre el que giran los electrones, y así se formó todo el ser de nuestra madre, de átomos, que se constituyeron con la certeza misma, y según lo que entendemos,  de estos átomos se forman todas las cosas materiales.
 
El segundo factor: tener una valentía superior a todos los temoras, esto quiere decir vencer el temor, alejarlo o sobreponerse a sus causas.
 
Eran muchos los motivos de temor que rodeaban a nuestra noble madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, como temer de lo conocido y de lo desconocido, todos conocemos el temor de lo conocido, como temer a las fieras, las sabandijas, el hambre y la sed.
 
Temer a lo desconocido, en cambio, es más peligroso que temer a lo conocido, por las sospechas latentes que agrandan hasta las cosas más pequeñas.
 
Lo desconocido siempre aterroriza el alma, ¡cuánto tememos a los sonidos desconocidos!, ¡cuánto tememos los movimientos de las cosas que hay a nuestro alrededor!, ¡cuántas son las fábulas y leyendas que nos dan miedo, mientras estamos en compañía de nuestra familia o reunidos con otra gente! pues nuestra época tiene sus temores a lo desconocido, al igual que la época de nuestra madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, tenía los suyos, pero nuestra madre venció todos estos temores por el favor de su fuerte certeza. 
 
Y así se formó su valentía invencible, una valentía que en armonía con los elementos de la naturaleza, es decir, la abundancia de factores atemorizantes y no factores tranquilizadores.
 
Nuestros temores son muchos en este tiempo, y son causados por la debilidad de la fe. Aparte de la pérdida de la fe, lo que más sufren los musulmanes hoy en día, son los temores, y el motivo de su abundancia en nuestras sociedades es que -en general- los seres humanos están preparados para el temor, y su enemigo sabe esto, por eso les aterroriza.
 
Los musulmanes temen el hambre, por eso sus enemigos les aterrorizan cortando las ayudas; temen la muerte, por eso sus enemigos les aterrorizan con la guerra. Entre el hambre y la muerte hay muchos temores, que viven los hijos de Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, porque no conocen ni entienden lo que conforma el ser de su madre. Esto pasó cuando se alejaron del estudio de su biografía y perdieron los rasgos de su persona.
 
El tercer factor: percepción precisa de la realidad y una exitosa administración del “proyecto la vida”: la realidad de Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, en aquel páramo desértico se reducía al árbol, ya que debajo de él se encontraba su hogar, y el pozo de Zamzam, desde el que bebía, y encima, era la vida entera, pues Al-lah, Enaltecido Sea, Dice (lo que en español se interpreta): {Hicimos del agua todo ser vivo.}.
 
El pozo de Zamzam era la “riqueza nacional”, según los términos de nuestro tiempo, entonces ¿cómo se comportó nuestra madre? La gentes de una caravana que pasaba pidieron permiso para establecerse allí, diciendo: “¿nos permites establecernos en este lugar contigo?”, ella dijo: “sí, pero no tienen derecho (de propiedad) en el agua que tenemos” (refiriéndose al pozo), y ellos estuvieron de acuerdo. Ése fue el primer contrato para sacar provecho del agua de Zamzam, lo dispuso una mujer sola en el lugar. Es la conciencia espontánea en la administración de los recursos de vida.
 
¿Dónde aprendió nuestra madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, la administración de los recursos? Pues todavía el pozo de Zamzam se maneja bajo el primer contrato que ella hizo. La gente que viene bebe con los residentes alrededor del pozo de Zamzam, pero su propiedad pertenece a los hijos de Hayar, que Al-lah esté complacido con ella. ¡Cuán gloriosas son las madres conscientes!
 
Vivía nuestra madre criando a su hijo, cuidando su tesoro, era respetuosa y querida, y por lo tanto su hijo salió como ella, pues heredamos la prudencia de ella, una generación tras otra.
 
El cuarto factor: Una gran voluntad que inspira la custodia de la encomienda y la crianza del hijo : nuestro padre Ibrahim dejó a su hijo Isma‘il, la paz sea con ambos, como una encomienda bajo de la responsabilidad a su madre, y cuando surgió Zamzam se volvió como otra encomienda bajo la responsabilidad de ella, por lo tanto nuestra madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, cuidaba las dos encomiendas del mejor modo posible. Entonces ¿cuáles son las cualidades que caracterizan aquel cuidado, respecto a la esposa y a la madre?
 
Las cualidades no son sino la consciencia, aparte de la gran voluntad, que fue generada por la inspiración que viene de Al-lah, Enaltecido Sea, a través de su esposo. El esposo que la preparaba para cumplir la misión social e histórica, también fue inspirada por su misma experiencia que le recomienda buscar lo mejor, fruto de sus viajes largos y pacientes.
 
Isma‘il, la paz sea con él, estaba bajo el cuidado de Al-lah, Enaltecido Sea, y el de su madre con su fuerte voluntad, pues esta es una lección respecto a las madres, especialmente las que tienen un hijo único, el hijo que apenas se salva de las caricias que le estropean e impiden cumplir los deberes de hombría en su nivel mínimo, entonces ¿Cómo actuará ante los deberes del mensaje en la sociedad donde él es su fundador y pilar?
 
Podemos decir que la gracia del éxito de nuestra gloriosa madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, en la su crianza de su hijo Isma‘il, la paz sea con él – proviene de Al-lah, Enaltecido Sea, al fin y al cabo, Pues Él Es quien la Eligió. Esta buena crianza se evidenció en dos situaciones grandiosas que son:
 
1-      Su obediencia a su padre en la atribulación del degüello ordenado por Al-lah.
 
2-      Su apoyo a su padre en la construcción de la Casa Santa de la Ka’bah.
 
¡Es la voluntad! ¡Es la voluntad, hijos de Hayar!
 
Vemos y escuchamos hoy en día acerca de mujeres que se dice que son activas en la sociedad, o mujeres que no pertenecen al Islam, en las sociedades de los musulmanes, entonces ¿Cuáles son los motivos de esta actividad femenina? La realidad es que no lo hacen sino buscando mayor autoridad, mayor beneficio económico, o por un problema sicológico o con un objetivo de corto alcance.
 
Aquellos desempeños femeninos no tienen raíces ni ramas, aunque tienen beneficios temporales. Al-lah, Enaltecido Sea, Dice (lo que en español se interpreta así): {Pero una mala palabra se parece a un árbol malo que está desenraizado sobre la tierra, sin estabilidad} [Corán 14:26].
 
Entre los refranes continuados: “lo que se realiza por la exclusiva causa de Al-lah, Enaltecido Sea, continua y sigue, mientras que si es por otro fuera de Al-lah, Enaltecido Sea, se corta y se termina”
 
Quien reflexiona ante las conferencias feministas que se celebran de vez en cuando, tiene el derecho de preguntar: “¿qué han ofrecido al mundo estos grupos feministas con sus grandes capacidades? ¿Presentaron soluciones a problemas reales o supuestos? ¿Alguna organización o conferencia llevó a algo importante, como lo que hizo antes nuestra noble madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, o como lo que realizó Salah ud-Din o Muhammad Al Fatih?
 
La madre consciente y educadora:
 
Cada madre tiene que poner atención de aquellos rasgos que han sido presentados ante nosotros a través de la personalidad de nuestra noble madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, porque la personalidad de nuestra madre Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, es un ejemplo original, es el referente y se toma como ejemplo desde que se casó con nuestro padre Ibrahim, la paz sea con él, y hasta que Al-lah, Enaltecido Sea, Herede la tierra y lo que tiene.
 
Así pues; les acabamos de presentar a Hayar, que Al-lah esté complacido con ella, a quienes buscan la eternidad, aquella a quien inspiró en su noble personalidad la fe sincera, la certeza fuerte, la valentía que vence todos los temores, conciénciala percepción certera de la realidad, de la administración exitosa del “proyecto de vida”, de la voluntad fuerte que cuida de la encomienda que se le encargó y que a lavez cría a su hijo. Sin duda, es el vivo ejemplo de la musulmana consciente y educadora.

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