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La ecología y los valores islámicos (Parte II)

La ecología y los valores islámicos (Parte II)

Viviendo y amando la creación de Al-lah
Pensemos en algunas de las formas en que la orientación espiritual del Islam y sus reglas concretas para la vida económica y social ofrecen potenciales soluciones a los problemas con los que nos enfrentamos.
El Islam nos pide que nos sometamos a Al-lah, que nos inclinemos ante nuestro Creador cual junco que se inclina con el viento. Dicho de otra forma, esto significa que debemos vivir con la naturaleza de acuerdo al orden divino, no de forma contraria. No debemos esforzarnos por crear ambientes totalmente artificiales, sino que debemos adaptarnos de manera más flexible al ambiente natural que tenemos. Al-lah Ha Facilitado esto para nosotros de muchas formas: nos Ha Dado un calendario lunar para mantenernos en contacto con el ritmo natural de la luna, y un sistema diario de mantenimiento del tiempo basado en el sol, cuya posición es la clave para calcular los tiempos de las cinco oraciones diarias. Orientando nuestro marco de tiempo en base a estos sistemas provistos por Al-lah, automáticamente nos movemos en armonía con los ritmos solar y lunar que están, de acuerdo con el Corán, entre los signos más grandes de Al-lah.
En un nivel más mundanal, tenemos que plantearnos a nosotros mismos preguntas como: ¿Vivir en armonía con la naturaleza significa que debemos renunciar a los aires acondicionados? Ciertamente, si alcanzamos la gratitud y paz interior por la gracia de Al-lah, estaremos menos desesperados por hacer cada detalle de nuestra existencia física tan confortable y lujosa como sea posible. Ya que el aire acondicionado siempre será un lujo que solo un pequeño porcentaje de la población mundial será capaz de darse, quizás por lo menos podamos ser moderados (y agradecidos) al usarlo, y tratar de usar nuestra riqueza en alimentar a nuestros hermanos que sufren hambre. De igual modo, debemos construir modestamente con materiales locales naturales, y comer modestamente alimentos naturales que se producen en nuestra región. Debemos usar el transporte mecánico con moderación, dependiendo tanto como sea posible de medios saludables, no contaminantes y que no utilizan combustible, como caminar y manejar bicicleta, y usar lo menos posible los automóviles.
 
Activismo social y político
Sin embargo, ninguna de estas acciones individuales salvará el planeta si continúa siendo dominado por inescrupulosos explotadores. Tenemos que convertirnos es activistas medioambientales islámicos, organizar campañas por el Islam y por el medioambiente y mostrar cómo ambos están estrechamente relacionados. Al demostrar preocupación por nuestro planeta y comprometernos para encontrar soluciones, estaremos difundiendo una imagen positiva del Islam a todos. Juntos, el creciente ejército de guerreros ecológicos y la Nación Islámica, llevaremos la bandera verde del Islam y de la ecología a todos los rincones del Planeta, creando las bases para la sostenible, balanceada y armoniosa sociedad del futuro.
 
Conceptos coránicos: La más profunda y pura fuente de la sabiduría del medio ambiente
 
·         El balance (Mizan)
 
Literalmente: la escala de balance. La palabra Mizan expresa la armonía de la creación de Al-lah. Expresa el perfecto equilibrio y absoluta justicia de la creación, que los seres humanos, como administradores, están obligados a ayudar a mantener. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {El Sol y la Luna discurren por órbitas establecidas, y las hierbas y los árboles se prosternan [ante Él]. Él Elevó el cielo y Estableció la balanza de la justicia para que no cometáis injusticias.} [Corán 55:5-8] Los seres humanos deben ayudar a mantener el balance cósmico actuando con justicia hacia la naturaleza, así como hacia sus semejantes. El ambiente construido y el medio ambiente natural deben estar en perfecta armonía, como lo sugiere el hecho de que “Mizan” también significa “diseño del suelo” en arquitectura. La arquitectura tradicional islámica, especialmente la arquitectura de las mezquitas, armoniza la construcción, el paisaje y el cielo de muchas formas maravillosas. El más famoso e influyente arquitecto del siglo XX, Frank Lloyd Wright, se basó en la arquitectura tradicional islámica, con la que revolucionó la arquitectura occidental. Wright se negó a construir las acostumbradas cajas rectangulares. En vez de eso, utilizó agraciadas formas derivadas del estilo islámico para armonizar y equilibrar el interior con el exterior, el edificio con el paisaje, y la humanidad con el resto de la creación.
 
Signo (Aiah)
 
La palabra Aiah significa “signo” o “señal”, y también “verso coránico”. La primera forma en que los primeros musulmanes reconocieron que el Corán es la palabra de Al-lah fue a través de la milagrosa belleza du sus versos. De la misma manera, el Corán nos invita a observar el maravilloso mundo a nuestro alrededor como una señal que apunta hacia su Creador. Debemos “leer” estas señales y ganar un conocimiento cada vez más profundo y apreciación tanto por la creación misma como también, y especialmente, por el Creador, Quien Ha Establecido esas señales ante nosotros. La revelación del Corán comenzó con la orden “Iqra” (¡Lee!). Esto se ordenó al último Mensajero de Al-lah, Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, comenzar a leer/recitar las palabras de Al-lah. Esto también se ordenó a la gente a quien el mensaje fue enviado, que se instruyeran con el Corán como su influencia principal, que se convirtió en el medio de expresión escrita líder en el mundo. Finalmente, en el nivel más general, “Iqra” ordena a toda la humanidad a “leer” el Libro de la creación de Al-lah para descifrar su verdad y belleza, que siempre apunta más allá de sí misma, hacia su Creador. Si observamos el mundo que nos rodea como un panorama de señales de Al-lah siempre cambiante, en lugar de verlo como un montón de materia prima sin sentido, lo contemplaremos con asombro y actuaremos como administradores prudentes y respetuosos, y no como transgresores e hiperactivos explotadores.
 
Prohibido, fuera de los límites (Haram)
 
El concepto de Haram, cuyo significado legal es “prohibido”, sugiere la necesidad de establecer límites que no deben ser transgredidos. Tradicionalmente, el “Haram” era la parte íntima de la casa, la cual estaba prohibida a los extraños y a los visitantes casuales. Los occidentales colonizadores, deseando transgredir todo límite que encontraron en las tierras que invadieron, proyectaron sus propias fantasías sobre las áreas privadas de los hogares musulmanes, atribuyeron a esta inocente palabra un significado salaz. Pero la palabra original “Haram”, con su implicación de que a veces es necesario establecer límites, es la palabra que la cultura occidental realmente necesita pedir prestada del Islam. Entre los lugares donde es necesario poner límites, y a los espacios que los rodean, están las áreas naturales que quedan en la tierra. Los parques naturales, cotos de caza, bosques, etc., son absolutamente esenciales para el futuro de nuestro planeta. Incluso cuando un gobierno secular dice: “No invadan esta área porque la ley lo prohíbe”, mucha gente, llevada por la avaricia o la desesperación, harán caso omiso. Bajo un sistema islámico, cuando un área es declarada Haram y los preceptos islámicos llaman a protegerla, los musulmanes estarán mucho más dispuestos a sacrificar sus intereses personales inmediatos y a respetar los límites que no se deben traspasar. Este es solo un ejemplo de cómo una ley sagrada, que toca nuestros corazones y lleva el sello de Al-lah, es más efectiva que una ley secular, la cual necesita de ejércitos cada vez más grandes, policías cada vez más corruptos, soldados, burócratas y prisiones para tratar de imponerla.

En ausencia de la guía de Al-lah el hombre se cree a sí mismo autosuficientes y es llevado a violar los límites. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Por cierto que el hombre se excede cuando se ve colmado de riquezas y poder. Pero la comparecencia será ante tu Señor.} [Corán 96:6-8] Cuando los seres humanos comprendan que no son autosuficientes sino totalmente indefensos y dependientes de un mundo natural maravillosamente hermoso e inimaginablemente complejo –un mundo natural que, al igual que nosotros, es completamente dependiente de Al-lah en absolutamente todos los aspectos de su existencia– serán sobrecogidos por el asombro y aceptarán los límites que sostienen el balance (Mizan) de la creación de Al-lah.

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