La ecología y los valores islámicos (parte 4 de 4)

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Fitra: La naturaleza primordial
A diferencia de ciertas doctrinas populares que sostienen que el cosmos es defectuoso y que la naturaleza humana es, básicamente, mala, el Islam nos dice que nuestra naturaleza más profunda es hermosa, armoniosa y correcta. Es solo la ignorancia y las malas decisiones, y no un defecto original incorporado, lo que puede evitar que nos demos cuenta de los frutos más completos de nuestra fitra, nuestra hermosa naturaleza profunda que es un regalo de Al-lah. En otras palabras, fuimos hechos para vivir en armonía con nosotros mismos y con nuestro mundo. Simplemente debemos buscar el conocimiento y tomar las decisiones que nos permitan hacer eso. El Corán y la Sunnah, diseñados para despertar el conocimiento racional e intuitivo que tenemos integrado en nuestra fitra, contienen la esencia del conocimiento que necesitamos. El Corán y la Sunnah pueden ser complementados, pero no reemplazados, por la razón instrumental y la ciencia empírica. Un mundo guiado por este punto de vista evitará los errores del pecado original y la ciencia desenfrenada, y pondrá todos sus esfuerzos en establecer y mantener la armonía entre los humanos, la creación y el Creador, que es la esencia y el potencial más profundos de nuestra humanidad.
La corrupción en la Tierra
El Corán nos advierte sin cesar contra el despilfarro y la corrupción. Un aspecto de dicha corrupción, además del espiritual, es la corrupción de la tierra (el medio ambiente, las especies animales y vegetales). Las dos formas de corrupción están íntimamente relacionadas. El siguiente pasaje parece específicamente apropiado para el dilema medioambiental actual, que está ligado al dilema espiritual de la humanidad. Al-lah dice: {Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones del ser humano. Han de padecer [el resultado de] lo que cometieron, quizás así recapaciten. Diles: “Viajen por el mundo y observen cuál fue el final de los pueblos antiguos”} [Corán 30:4l-42].
Si aceptamos la invitación de Al-lah y viajamos por el mundo, veremos las ruinas de incontables civilizaciones que han caído debido a una combinación de corrupción espiritual y descuido ambiental. La muy avanzada civilización maya, por ejemplo, se derrumbó en pocas generaciones debido a que sus prácticas agrícolas insostenibles coincidieron con una explosión de guerras cada vez más sangrientas, destinadas a obtener cautivos para el sacrificio humano.
Variaciones de ese mismo tema se han repetido innumerables veces a lo largo de 10.000 años de historia humana.
Jared Diamond, en un nuevo libro llamado COLAPSO: Cómo las sociedades eligen fracasar o triunfar, sugiere que la civilización industrial capitalista actual parece estar al borde de seguir a sus predecesores en el olvido a través de la degradación ambiental. Pero Diamond no aprecia completamente la dimensión espiritual del problema. Como dice Al-lah en la continuación del pasaje coránico anteriormente citado: {“La mayoría Le asociaban ídolos a Dios [en la adoración]”. Conságrate al monoteísmo auténtico, antes de que llegue el día ineludible que Dios determinó. Ese día serán divididos} [Corán 30:42-43]. Varias formas de idolatría, ya sea por la guerra por fines egoístas y el sacrificio humano a los ídolos paganos, o por la adoración al dinero, los bienes de consumo, el estatus social y las llamativas imágenes eróticas, son la causa fundamental de las catástrofes naturales. Debemos volver al camino recto para salvarnos a nosotros y a nuestras comunidades, el camino establecido con una claridad sin igual en el Corán, antes de que nuestra situación sea irreversible. Hay señales de que nuestra situación ambiental (para no hablar de nuestra situación moral) puede llegar pronto al punto de no retorno. El científico británico Steven Hawking advirtió que un aumento tan pequeño como de apenas 7 grados en las temperaturas globales, puede desencadenar un ciclo de retroalimentación negativa que enviaría las temperaturas al cielo hasta convertir la Tierra en una superficie hirviente y fundida como la de Venus, completamente inhóspita para toda forma de vida. Entretanto, un nuevo estudio sobre el calentamiento global sugirió que los estimados anteriores eran, de lejos, muy optimistas, y que el mundo está por experimentar un salto de 10 grados en las temperaturas durante este siglo. El titular del London Independent de 2005 lo puso con claridad: “El calentamiento global se acerca a un punto sin retorno, advierte destacado experto climático”.
Observemos a nuestro alrededor las hermosas formas de vida que Al-ah ha creado como señales que apuntan a su Creador, y contemplemos la transformación potencial de esta joya que es el planeta en una bola de desperdicios tóxicos. Debemos resistir al despilfarro, al consumismo egoísta y al desperdicio en pro de la creación que nos rodea. Debemos darnos cuenta de que nuestro compromiso con Al-lah exige de nosotros que seamos conscientes y protectores de nuestro medio ambiente, y misericordiosos con todas las criaturas. Debemos usar la fuerza de nuestra religión para levantarnos con orgullo en defensa de nuestra Ummah y del planeta que es nuestro hogar. 

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