El arrepentimiento, la redención y la salvación desde una perspectiva islámica (parte 9)

El arrepentimiento, la redención y la salvación desde una perspectiva islámica (parte 9)
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No todos los pecados son iguales
Los académicos, desde el tiempo de los compañeros, han extrapolado de las fuentes primarias y tratado de categorizar la naturaleza del pecado como mayor o menor; difiriendo en sus compilaciones en cuanto a qué pecados pertenecían a cada categoría. En general, se acepta que los pecados por los cuales Al-lah ha designado un castigo específico a ser llevado a cabo en este mundo y los que conllevan la amenaza de un castigo en el futuro son considerados mayores. Por tales pecados es obligatorio volverse en tawba. Ejemplos de esto son la toma injusta de la vida y el shirk. Esto no significa que uno pueda darse el lujo de ser negligente con respecto a lo que puede percibirse como un pecado menor. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le advirtió al creyente que no lo hiciera cuando dijo: "Cuídense de los pecados menores, [pues son] como personas que descienden al fondo de un valle y uno lleva un palo y otro lleva otro palo, hasta que tienen fuego para cocinar su pan. Verdaderamente, cuando una persona contabilice todos estos pecados menores, la destruirán" (Musnad Ahmad). Esto ejemplifica como los pequeños pecados se acumulan unos sobre otros hasta llegar al nivel de un pecado mayor, representado por un fuego furioso. Cuando se le preguntó acerca del número de pecados mayores, el compañero y gran erudito Ibn Abbas dijo: “Están más cerca de setecientos que de solo siete, pero ningún pecado es una enormidad si se busca el perdón, y ningún pecado es menor si se repite tercamente” (Tafsir At-Tabari). Ibn Taimia llevó esto un paso más allá, señalando que la tawba no solo debe hacerse por haber cometido un mal; más bien, uno debería, además, arrepentirse por no realizar suficientes buenas obras. Afirmó que el arrepentimiento es obligatorio para todo ser humano responsable de relegar las acciones obligatorias y de cometer lo que está prohibido. Sin embargo, agregó que el arrepentimiento es altamente recomendable para alguien que no se ha abstenido de realizar actos que no son recomendables, aunque son permisibles en el sentido de que no son pecaminosos (makruh), y por no haber realizado actos recomendados (mandub) que, aunque no son obligatorios, son agradables para Al-lah y recompensados. Continuó diciendo que las personas que hacen estos dos tipos de tawba están entre los más cercanos a Al-lah.
No hay duda de que por la inmensa misericordia de Al-lah los pecados menores son perdonados fácilmente con prácticamente toda buena acción y acto de adoración. Ejemplos de esto incluyen: ser caritativo y amable; entre cada dos oraciones obligatorias consecutivas y de una oración de viernes a la siguiente; en el ayuno obligatorio de Ramadán, así como los ayunos recomendados, particularmente los días de ‘Arafat y Ashura; y con cada recuerdo de Al-lah en general, tal como se explicará en mayor detalle en la discusión de los aspectos prácticos de tawba. Aquí se evidencian dos de los atributos más generosos de Al-lah, que Él es Al Ghafur, Aquél que es Excesivamente Indulgente y Aquél que esconde nuestros pecados, protegiéndonos de ser expuestos; y Él es Al 'Afu, El que constantemente pasa por alto y borra los pecados, borrándolos del registro de las obras como si nunca hubieran ocurrido, sin dejar rastro de efectos negativos a su paso.
El Imam Al Ghazali comparte una hermosa reflexión, sugiriendo que tal vez el número exacto de pecados mayores está diseñado para permanecer desconocido y así mantener al sirviente más vigilante para evitarlos, tal como fue el caso de “la noche del destino” en Ramadán, que Al-lah ocultó para que el siervo pueda esforzarse mucho más por observarla.
 

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