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Él cambio de Quiblah - I

El cambio de Quiblah - I

 

El día 15 del mes de Sha'ban es una fecha sumamente importante en la vida del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y sus seguidores, ya que en un día como ese Al-lah cambió la Qiblah (Dirección hacia la que debemos dirigirnos para orar) de la mezquita del Aqsa, en Jerusalén, por la de la Ka'ba en La Meca. En la noche en que Al-lah llevó a Su siervo y Mensajero Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, desde La Meca hasta Jerusalén, al ascenderlo al cielo, allí, en el último límite, por encima de los siete cielos, le ordenó las cinco oraciones que todo musulmán debe realizar, y los diferentes tiempos de cada una. Posterior a este hecho, Al-lah mandó que las oraciones se realizaran en dirección a la mezquita del Aqsa, razón por la que se le conoce como la primera Qiblah.
 
Al Quds (Jerusalén) en el Islam, la primer Qiblah
 
¿Por qué Al-lah, en un principio, quiso que se hicieran las oraciones en esta dirección? Al-lah quiso que los musulmanes nos sintiéramos estrechamente ligados con este punto de la Tierra, Jerusalén, lugar que escogió como estación central en el viaje nocturno; además, desde allí hizo que Su siervo y Profeta, Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se elevase por los siete cielos, hasta el último límite. Así mismo, es importante recordar que el Aqsa fue la Qiblah de todos los profetas anteriores Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
 
La mezquita del Aqsa es una de las tres mezquitas sagradas. Fue Al-lah Quien decretó la ubicación misma de la mezquita de La Meca, la de Medina y la del Aqsa. Como ejemplo citaremos la mezquita de Medina: cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, emigró a esta ciudad, toda la gente quería hospedarlo; así que jalaban la montura de su camella para llevarlo a sus casas. Entonces, el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, les dijo que dejaran a la camella ya que se le había ordenado parar en un punto determinado, escogido por Al-lah, donde se construiría la mezquita y su casa.
 
La mezquita del Aqsa es un lugar de suma importancia, es conocida mundialmente; es más, el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nos informa que este lugar es parte de la tierra donde Al-lah nos resucitará el Día del Juicio Final.
 
Los musulmanes en Medina
 
En cuanto a la Qiblah, todo andaba normal en La Meca, pero cuando emigró el Profeta a Medina, comenzaron los problemas. Los judíos de esta ciudad molestaban a los musulmanes, diciéndoles que Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no trajo consigo ningún mensaje nuevo, pues igual estaban haciendo sus oraciones hacia el mismo lugar que ellos las hacían; claro, sin ninguna prueba ni conocimiento certero de lo que decían. Esto, por supuesto, afectaba a los musulmanes, pues para ellos la Ka'bah representaba mucho, al punto que era para todos los árabes un honor el ser la persona encargada de su cuidado.
El valor que tenía la Ka'bah para los árabes fue lo que movió a Abraha, el etíope, a querer destruirla; pues cuando invadió el Yemen, construyó un templo con mucho lujo para que todo mundo se dirigiera en peregrinación a este lugar; pero notó que pese a que la Ka'ba era un templo antiguo y sin lujos, la gente seguía peregrinando hacia ésta. Por esta razón, su corazón se llenó de ira y se propuso destruirla para siempre. Sin embargo, no pudo hacerlo; pues Quien ordenó construirla la estaba cuidando, quien más que Al-lah. Abdul Muttalib, abuelo del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, siendo politeísta, sabía esto; por eso se dirigió a Abraha únicamente a reclamarle por sus animales, pues Al-lah es el dueño de la Ka’bah y Él se encargaría de cuidarla, eso fue lo que le dijo. En ese día nació el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam.
Todos conocemos esta historia que está registrada en el capitulo del elefante, en el que Al-lah nos Dice (lo que se interpreta en español): {¿No has observado lo que hizo tu Señor con el ejército del elefante? Desbarató sus planes [de destruir la Ka‘bah], Y envió sobre ellos bandadas de aves que les arrojaron piedras de arcilla dura, y les dejó como heno comido [por el rebaño]}[Corán 105]
 

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