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El valor de las hijas en el Islam

El valor de las hijas en el Islam
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Alabado Sea Al-lah, Señor del Universo. Doy testimonio que nada ni nadie merece ser adorado sino Al-lah, y que Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, es Su siervo y mensajero.
 
En la era pre islámica, las personas solían enterrar vivas a sus hijas, como Al-lah nos Informa (lo que se interpreta en español): {Cuando se le anuncia a uno de ellos [el nacimiento de] una niña, se refleja en su rostro la aflicción y la angustia, por lo que se le ha anunciado se esconde de la gente avergonzado y duda si la dejará vivir a pesar de su deshonra o la enterrará viva. ¡Qué pésimo lo que hacen!} [Corán 16:58-59]
 
¿Quién fue el que inició esta innovación? Fue Qais Ibn ‘Asim At-Tamimi, cuando algunos de sus enemigos atacaron tu territorio, capturaron a su hija y uno de ellos se casó con ella. Más tarde, se reconcilió con sus enemigos, así que estos dieron a su hija la libertad de escoger si quedarse con su esposo o volver con su padre, por lo que ella prefirió a su esposo y se negó a regresar con su padre. Entonces, Qais hizo un juramento sobre sí mismo de enterrar viva a cualquier nueva hija que le naciera y los árabes lo imitaron después de eso.
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Quienquiera que introduzca una practica malvada en el Islam, cargará con su pecado y los pecados de todos aquellos que lo hayan imitado hasta el Día de la Resurrección”.
 
Uno de los musulmanes que había asesinado a su hija en la época antes del Islam y lamentó su acción después, narró su historia: “Solíamos adorar ídolos en el tiempo antes del Islam y asesinábamos a nuestras hijas. Yo tenía una hija, quien, cuando ya tenía edad suficiente para comprender y hablar, se alegraba cuando la llamaba y respondía inmediatamente. Un día la llamé y le dije que me siguiera, así que lo hizo, hasta que alcanzamos un pozo que pertenecía a mi tribu. La tomé de su mano y la arrojé dentro del pozo, y la última cosa que escuché de ella fue decir llorando: ‘¡Oh, padre! ¡Oh, padre!’”. [Ad-Darimi]…¡Observe cómo él cerró sus ojos ante la súplica de su hija por misericordia y ayuda!
 
Así, los hombre en la era antes del advenimiento del Islam, hacían una de dos cosas:
 
-          Al momento del nacimiento de un niño, el hombre le ordenaba a su esposa que diera a luz cerca de un hoyo cavado en el suelo: si el recién nacido era varón, ella debía regresar a casa con él; de lo contrario debía arrojar a la niña dentro del hoyo y enterrarla viva, o
-          Cuando la niña llegaba a los seis años de edad, el hombre le decía a su esposa que la adornara y perfumara, y la llevaba al desierto hasta que llegaban a un pozo, luego él le decía que mirara hacia abajo en el pozo, y cuando ella lo hacía, él la empujaba desde atrás.
Así es cómo las tribus árabes eran sin el Islam, peor y más bajos que los animales, como Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {…Ellos son como los ganados que no razonan, o peor aún.} [Corán 25:44]
 
Lastimosamente, algunas de estas prácticas pre islámicas aún son llevadas a cabo en al actualidad. A pesar del desarrollo actual, existen personas que se sienten desgraciadas y avergonzadas de tener hijas. En China y la India, el enterrar a las hijas vivas aún se practica. En la China no se les permite a las familias tener más de un hijo y ya que los padres desean un varón, tan pronto como descubren por el ultrasonido que el feto es una niña, piden el aborto. Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {Cuando se pregunte a las niñas que fueron enterradas vivas por qué pecado las mataron.} [Corán 81:8-9]
 
Con respecto a la gente de clase baja en China, la cual no posee dinero suficiente para hacerse un ultrasonido, ellos matan al recién nacido cuando ven que es una niña. Algunos de ellos lo hacen poniendo al bebé en una caja y arrojándolo sobre la acera. De igual forma, en algunas partes de la India matan a las niñas de una forma cruel, porque algunos incluso contratan a un asesino para asfixiar a la niña. En algunos de los países musulmanes los hombres no hacen eso, pero culpan a la madre si da a luz a una niña, e incluso algunos se divorcian de sus esposas si tienen más de una hija; pero, ¿qué falta ha cometido la madre?
 
Sin duda alguna, por lo general, un varón es mejor en el sentido de que es más fuerte, sensato, independiente y más capaz de ayudar a sus padres cuando ellos estén ancianos; mientras que la hija es débil, necesita a alguien que la proteja y la sustente, y sus necesidades son más que las del hijo varón. Además, si ella se divorcia de su esposo, regresa a la casa de sus padres. Entonces, se pueden dar varios problemas, como en el caso de una crisis matrimonial, donde los padres tienen que lidiar con eso también. En otras palabras, la hija permanece como una responsabilidad hasta la muerte. Por lo tanto, ya que Al-lah Es bien consciente de que ellas son una gran responsabilidad, Ha hecho que la recompensa por criarlas sea muy grande, como el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Quien es probado con (la custodia) de hijas y es benevolente con ellas, ellas serán una protección para el contra el fuego del Infierno”., sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo “…probado…”, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Si las alimenta y les provee la vestimenta…”; “…provee para ellas y las casa…”; y: “…las cría apropiadamente y teme a Al-lah en la forma en que las trata”. ? Fue porque –ya que los árabes solían detestar a las hijas–, al  mismo tiempo que el Islam condena este odio, anima a tener y criar hijas y prohíbe asesinarlas. Esto fue manifestado al mencionar la gran recompensa criarlas y ser compasivo, cuidarlas y ser paciente con ellas. Ciertamente, esta tarea es una prueba para que Al-lah Vea cómo uno trata a sus hijas y si es bondadoso o no con ellas. La naturaleza de esta responsabilidad fue bien aclarada en otras narraciones, cuando el Profeta [Bujari] ¿Por qué él
 
 
El tema de cómo ser protegidos de Infierno y su tormento, y cómo obtener una gran recompensa ha sido aclarado: es siendo cariñoso, compasivo y benevolente hacia sus niñas. La clave no está en solamente proveerles de alimento, bebida y ropa, sino en su crianza apropiada y en tener misericordia hacia ellas.

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