El esposo crítico (Parte I)

El esposo crítico (Parte I)
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{¡Oh, creyentes! Evitad sospechar demasiado [de la actitud de los demás], pues ciertamente algunas sospechas son un pecado...} [Corán 49:12]
 
Es fácil olvidar que nuestras acciones y modales pueden tener un tremendo impacto sobre nuestros esposos/as y seres queridos, y también cuántas veces nuestras mentes, divagando en las sospechas, pueden jugar un rol muy negativo en nuestras relaciones.
 
Fátima, una mujer joven de 31 años y muy instruida. Ella había asistido a la universidad por 3 años luego de graduarse de la secundaria, pero no pudo completar su último año debido a dificultades financieras. Sin embargo, finalmente pudo terminar sus créditos pendientes en los pasados 3 años tomando clases en una universidad que ofrecía clases online. A pesar de estar oficialmente graduada, aún no le había dicho a su esposo ni a su familia. La universidad estaba fuera del estado y ella no podía asistir a la ceremonia de graduación por cuestiones económicas, así que pensó que mientras menos supieran sobre el evento sería mejor. No quería poner otra carga económica sobre su familia.
 
Una tarde, mientras Fátima estaba en la cocina cortando vegetales para preparar la cena, su esposo Mustafa entró en la habitación, se detuvo y la miró fijamente. A pesar de que él estaba parado detrás de ella, ella sintió que su mirada la traspasaba. Él había estado trabajando horas extras últimamente. Fátima vaciló, y luego siguió cortando. “¿Por qué eres tan lenta? La cena debió estar lista hace una hora”. Ella se detuvo mientras él continuó: “¿Qué es lo que estás preparando?” Fátima habló sin volcar hacia él, esperando que la conversación no se convirtiera en una discusión: “Es uno de tus platillos favoritos, Makluba”. Él frunció el ceño: “¿Otra vez? Parece que nunca puedes conseguir la receta correcta, no como mi madre solía hacerlo”. Luego, Mustafa entró a la otra habitación a leer el periódico.
 
Fátima, que estaba conteniendo la respiración, suspiró aliviada, luego caminó silenciosamente hacia el baño y aseguró la puerta. Volcándose lentamente, quedó frente a su reflejo en el espejo. Una lágrima solitaria comenzó a escurrirse por su mejilla: “Oh, Al-lah, yo lo amo mucho… ¿por qué a veces tiene que ser tan crítico? Sus duras palabras me hacen sentir terrible. Lloró en silencio por unos momentos.
 
Luego, una vez recuperó la compostura, volvió a la cocina y continuó preparando la cena. Escuchó que su esposo hablaba por teléfono en la otra habitación con alguien, sonaba furioso sobre algo, pero ella no puedo escuchar ningún detalle. Todo lo que pudo entender de la conversación fue que alguien tendría que hablar con un supervisor y que por eso alguien perdería su trabajo. Preocupada, se preguntaba si su esposo tendría algún problema en el trabajo, pero no consideró prudente tratar de hablar con él estando tan visiblemente molesto.
 
Mustafa dejó la casa inmediatamente sin decirle nada a Fátima. Ella se sentó en el sofá desconcertada sobre las acciones de su esposo. ¿Qué podría estar pasando? ¿Por qué él estaba tan enfadado? ¿Iría a perder su trabajo?
 
Una hora más tarde Mustafa regresó a casa y caminó hacia la cocina donde Fátima estaba vigilando la cena, estaba de espaldas a él. “Assalamu Alaikum”, dijo cuando entró. Ella le respondió sin voltear ya que sus ojos delatarían su preocupación. Una vez más ella sintió que él la traspasaba con la mirada. Luego él habló: “Fátima, esto tiene que terminar”. “¿Qué?”, dijo ella molesta, “¿de qué estás hablando?”; luego se volcó, lista para pelear ante cualquier crítica.
 
Mustafa estaba parado en la cocina sosteniendo un ramo de flores amarillas; el amarillo era su color favorito y esas sus flores favoritas. Ella lo miró con confusión: “¿Qué es esto? ¿Qué pasa?” Mustafa caminó hacia ella hablando suavemente: “Sé que he sido duro contigo últimamente”. “Mustafa, ¿por qué has estado tan enfadado?”, dijo. Mustafa la tomó de la mano y se sentaron juntos a la mesa de la cocina. “Sé que nunca te has cansado de mí, aunque soy una persona difícil, y te admiro por tu paciencia incluso en los tiempos más difíciles. He tenido mucho en qué pensar últimamente y algunas cosas no han estado funcionando como yo esperaba. Olvida la cena esta noche; déjame llevarte a cenar fuera. Sé de un lugar nuevo que uno de los hermanos acaba de abrir”. Fátima asintió, limpiándose las lágrimas.
 
Fátima estaba sorprendida y emocionada. Debido a que sus finanzas habían estado algo cortas, hacía mucho desde la última vez que habían salido a cenar a un restaurante. Dejó las cosas en la cocina, puso sus hermosas flores en un vaso y luego se fue a vestir.
 
Durante todo el camino hacia el restaurante, Fátima notó cuán despreocupado y feliz parecía estar Mustafa, muy diferente a la actitud que había visto más temprano. A pesar de que sus acciones eran confusas, ella estaba segura de una cosa: estaba feliz de verlo sonreír otra vez. Una vez llegaron, él corrió hacia adentro, luego sacó la cabeza por la puerta haciéndole señas de que se apresurara. Fátima sonrió y cuando abrió la puerta quedó sorprendida de lo que vio. Vio a toda su familia, excepto a su madre y a su padre, reunidos a ambos lados del restaurante. Sobre la pared del fondo un gran letrero que decía “Feliz graduación Fátima. Te amamos”. Fátima comenzó a llorar; todo ese tiempo ella se había sentido mal por su esposo y él estuvo planeando algo sorprendente para ella. Ella estaba algo aturdida y muy avergonzada por sus propias dudas. Volteó hacia su esposo y dijo: “Que Al-lah te Recompense por tu gran bondad”.
 
Cuando se dirigía para sentarse con sus tías y amigas cercanas, Mustafa la detuvo, “Una sorpresa más, ¡he recibido un ascenso en el trabajo!” Fátima sonrió: “Masha Al-lah, Mustafa, ¡tuviste un ascenso! ¡Eso es maravilloso!”
 
Mustafa sonrió también y luego se puso algo serio. “Quiero que sepas por qué he estado algo difícil últimamente. Es porque no he dormido lo suficiente. Durante las pasadas dos semanas tomé otro trabajo de medio tiempo para así poder ahorrar algo de dinero para preparar esta fiesta para ti y para traer a tus padres en este día tan especial”. Fátima miró alrededor del salón buscando a sus padres. Mustafa entonces movió su cabeza con decepción y dijo: “Desafortunadamente, de alguna manera se perdieron las reservaciones. La conversación que escuchaste fue con el encargado que las perdió”.
 
Dijo Fátima: “¡Oh, Mustafa! Masha Al-lah, has trabajado muy duro. Pero, ¿cómo supiste sobre mi graduación? No le dije a nadie”. Mustafa sonrió: “Vi la carta que te envió la Universidad y quise sorprenderte. Pero, después de las últimas dos semanas sé que las buenas noticias nunca deben esperar”. Fátima asintió, riendo entre lágrimas de felicidad. “Nunca más”, dijo, “nunca más”.
 
El punto es este: nunca debemos apresurarnos a hacer suposiciones sobre nuestros seres queridos o nuestros hermanos musulmanes, ni en los peores tiempos. Al-lah nos Advierte sobre no sospechar unos de otros, y eso es porque en las sospechas siempre hay más mal que bien. Nuestro matrimonio es la relación más importante que tenemos en nuestra vida de adultos, esta es la relación en la que se crean nuestras familias y nuestros hijos aprenden de nosotros. Debido a la importancia de nuestro matrimonio siempre debemos dar a nuestro esposo el beneficio de la duda, mirar más allá de las razones obvias de su comportamiento inexplicable o indeseable y tratar de encontrar un remedio para ello, en lugar de caer en las sospechas y tratarse duramente uno al otro. Al-lah nos Dice en el siguiente verso que Él ha Puesto misericordia entre los esposos. Para aclarar el significado de eso observemos la definición de misericordia que nos da el diccionario Merriam-Webster: “Compasión o paciencia mostrada especialmente a un ofensor”. Esto significa que Al-lah Sabe que nos ofenderemos uno al otro, pero también significa que tenemos que ser lo suficientemente valientes para demostrara a nuestros esposos compasión incluso cuando ellos nos ofenden… no solamente cuando las cosas están yendo bien.
 
{Y entre Sus signos está haberos Creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y Puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan.} [Corán 30:21]

 

 

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