El cuidado de los jóvenes (Parte I)

El cuidado de los jóvenes (Parte I)
  • Fecha de publicación:03/02/2010
  • Sección:Jóvenes
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Antes de iniciar con el tema que queremos exponer, nos detendremos un momento para aconsejar a nuestros hermanos y hermanas en la fe, que tengan siempre presente el temor a Al-lah en cada momento, en cada acción que vayan a realizar y en cada decisión que tomen; hacerlo nos da la esperanza de que las cosas pueden mejorar y seremos merecedores de la anuencia y agrado de Al-lah en todo lo que nos propongamos.

Al-lah, Altísimo sea, Dispuso en el ser humano una naturaleza ecuánime y recta, además, Envió a Sus Profetas y Mensajeros para que ellos transmitieran Su mensaje a los hombres −mismo que podríamos comparar con un manual de funcionamiento− como confirmación de este hecho y ayuda para que dicha rectitud y ecuanimidad se reflejara en cada factor de sus vidas. Al Bujari registró que el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: Todo recién nacido nace en la Fitrah (inclinación natural por lafe en elmonoteísmo; el Islam). Sus padres son los que le hacen judío, cristiano o zoroastriano; Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con él, luego de haber escuchado estas palabras, recitó la Aleya (que se interpreta en español): {Conságrate [¡Oh, Muhammad!] al monoteísmo, que ello es la inclinación natural con la que Al-lah Creó a los hombres. La religión de Al-lah es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignoran.} [Corán 30:30] Por lo anterior, concluimos que los niños y los jóvenes son como un libro abierto en el que se puede registrar cualquier cosa, sea verdadera o falsa; son como una tierra abonada en la que se puede sembrar el pensamiento y la creencia correcta o cualquier tipo de desviación.
Esto lo sabe bien la gente que pretende acabar con el Islam y los musulmanes, razón por la cual el principal objetivo que persiguen son las mentes de nuestros niños y jóvenes, no escatiman en sus esfuerzos y en los medios que les pueden ayudar a cambiar su pensamiento y desviarlo. Se valen de lo que sea, para que se sumerjan en sus pasiones más bajas y para llenar sus mentes de dudas y conceptos erróneos. Las únicas personas a las que pueden influenciar son aquellas que han sido criadas en hogares y sociedades donde la ignorancia de la religión es común, pues aquellos pequeños que crecen bajo la educación de padres piadosos que conocen lo que Al-lah y Su Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, ordenan y prohíben, están protegidos del odio y maldad de los enemigos del Islam. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Y sabed que Al-lah Elevará en grados a los creyentes y a quienes Agracie con el conocimiento.} [Corán 58:11]
Estos padres crían a sus hijos en la fe y el conocimiento, por ello lo primero que graban en sus corazones, una vez han fortalecido la Fitrah de sus pequeños, es el respeto por la gente de ciencia y conocimiento, nuestros ‘Ulama’ (especialistas en ciencias islámicas); pues ellos son, como lo dice el mismo Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “Los herederos de los Profetas y Mensajeros de Al-lah. [Ahmad] Por esto, instan a sus hijos para que sigan el comportamiento de los Salaf (antecesores virtuosos) con los ‘Ulama’. Ar-Rabi’ Ibn Sulaiman, uno de los pupilos del Imam Ash-Shafi’i, que Al-lah lo Perdone, nos da uno de los más grandes ejemplos de respeto hacia su maestro, nos dijo: “Nunca bebí agua frente a Ash-Shafi’i por el respeto que sentía por él”. Acostumbrarlos a que asistan a las clases que imparten estos sabios es uno de los primeros pasos en la defensa contra la contaminación del pensamiento, pues al escuchar sus disertaciones o respuestas a preguntas se aprende muchísimo. Acudir a estas reuniones no solamente ayudará a nuestros jóvenes a que conozcan cada vez más su religión, sino que este también es un medio para fortalecer los rasgos de su personalidad, ya que ellos son un ejemplo vivo de la conducta promovida por el Islam, y el simple hecho de ver su comportamiento los ayudará para tratar de imitarlos.
De la misma forma en que estos padres justos, piadosos y cumplidores de su deber, se preocupan por que sus hijos estén rodeados de gente que les ayude a formar su personalidad positivamente, los previenen de las malas amistades y los sitios donde la perdición está a la orden del día, pues ellos conocen y entienden las palabras de su Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “Quien se expone a sí mismo ante la perdición, esta se lo conquista”. [Bujari]. Igual sucede con la lectura, los programas de televisión o de radio y el uso del internet y teléfonos celulares; ellos, los padres, están atentos al uso que sus hijos les den a estos medios, pues aunque tienen grandes beneficios y son una de las formas que nos facilitan la adquisición del conocimiento, son perjudiciales cuando se les deja solos y sin supervisión. Si desde pequeños los niños son educados en base a que la única fuente de la que deben tomar su creencia, práctica y comportamiento, es el Corán, la Palabra de Al-lah, y la Sunnah del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, todo lo que lean, escuchen o vean contrario a los principios establecidos por el Corán y la Sunnah, lo rechazan automáticamente; es más, tan pronto notan que algo no está bien, no se exponen a esta maldad. El Shaij del Islam, Ibn Taimiah, que Al-lah lo perdone, dijo: “Quien se expone a sí mismo ante lo indebido, Al-lah no Interfiere entre esa persona y lo que sus pasiones le ordenan”.
Estos padres abnegados se ocupan también de inculcar en sus pequeños la importancia que tiene el cumplir con los deberes impuestos por Al-lah en su tiempo determinado y de la forma establecida, porque saben que la negligencia frente a dichas obligaciones representa un peligro para las personas, que debilita sus voluntades haciéndolas presa fácil de la insinuación de Shaitan (Satanás).
Los programas de educación islámica que se dictan en las escuelas deben contemplar las necesidades de la sociedad y los retos que enfrentan las nuevas generaciones; además, se debe tener presente que las clases deben ser atractivas y no deben ser una carga para los estudiantes. Gracias a la pronta acción de algunos países islámicos en la reformación de estos programas, es que hoy en día contamos con especialistas y conocedores de la Shari’ah, quienes nos sirven de apoyo en la labor educativa de la Ummah, solucionan nuestras dudas y nos dirigen hacia una mejor comprensión de nuestra religión. Pero no solo se ha logrado dar empuje a los profesionales de la Shari’ah, también se ha hecho lo mismo en las demás áreas del saber, pues eso es lo que promueve el Islam, una sociedad culta y educada, además de piadosa, pues así tendrá las bases necesarias para alcanzar el éxito.
Los medios de comunicación son una fuente muy importante de conocimiento, como lo habíamos mencionado; así que, más que estar pendientes de qué información es la que están recibiendo nuestros hijos a través de ellos, es importante adentrarse en ellos y transformarlos en agentes no solo renovadores del saber, sino del comportamiento y la fe, para que, en vez de que sean la ventana abierta por donde se nos está metiendo el enemigo a nuestras casas, sean uno de los primeros frentes de defensa que ayude a frenar la avalancha destructiva que se ha lanzado en contra nuestra.

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