El cuidado de los jóvenes (Parte II)

El cuidado de los jóvenes (Parte II)
  • Fecha de publicación:03/02/2010
  • Sección:Jóvenes
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Al-lah, Altísimo sea, ha Dejado a nuestro alcance el principal medio para proteger a las nuevas generaciones del desvío en todo sentido. El Corán es la Palabra de Al-lah, su lectura tiene efectos extraordinarios, nos tranquiliza y calma, analizar cada palabra que de él se lee incrementa nuestra fe, es una luz que acaba con la oscuridad, Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Os ha llegado de Al-lah una luz y un Libro claro [el Corán]} [Corán 5:15] Cuántas personas que se encontraban sumidas en la perdición han visto la luz gracias al Corán, y han logrado dejar atrás la maldad de sus acciones y se han encaminado en la piedad y rectitud. Debemos tratar de aumentar el número de clases extracurriculares de Corán en las mezquitas, para que de esta forma nuestros hijos puedan beneficiarse y tener más posibilidades de guiarse por el camino del bien; pues el Corán aleja los malos pensamientos, previene y actúa en contra de las tribulaciones y la maldad, y mantiene la mente y el corazón sanos.

Un padre y madre virtuosos, además de criar a sus hijos en la fe y el justo comportamiento, están siempre cerca de ellos. El distanciamiento entre padres e hijos es uno de los factores de riesgo que ponen en peligro a nuestros jóvenes, pues si ellos sienten que no pueden confiar en sus padres o que no pueden contarles sus problemas, sueños y planes, de seguro que encontrarán a otras personas que los escuchen, y estas no siempre les van a dar buenos consejos, o se van a preocupar por su bienestar; por el contrario, pueden abrirles el camino hacia el desvío y la incredulidad. Los padres deben compartir, conversar y consultar con sus hijos, deben inspirarles confianza, claro, sin llegar a pasar los limites de respeto que debe haber entre ellos.
Los compañeros y amigos son la salvación o la perdición
Los Profetas y Mensajeros de Al-lah, que la paz sea con todos ellos, daban mucha importancia a la amistad; por eso, siempre estaban rodeados de personas que, gracias al ejemplo y las enseñanzas que impartían los Profetas, se convirtieron en la gente más piadosa que haya pisado la tierra, y fueron ellos quienes les ayudaron en la tarea de transmitir el mensaje de Al-lah. En el Corán Al-lah nos Relata de Su siervo y Profeta Jesús, la paz sea con él (lo que se interpreta en español): {Y cuando Jesús advirtió la incredulidad de su pueblo, dijo: ¿Quiénes me ayudarán en mi misión de transmitir el Mensaje de Al-lah? Dijeron sus discípulos: Nosotros te ayudaremos. Creemos en Al-lah. Atestigua [¡Oh, Jesús!] que a Él nos sometemos.} [Corán 3:52] El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, no fue la excepción; en una de sus narraciones nos dijo: “Si tuviera que escoger a alguien para que fuera mi aliado y amigo más cercano, este sería Abu Baker, él es mi hermano en la fe y mi discípulo”.
De aquí que sea tan importante que las amistades que nos rodeen a nosotros y a nuestro hijos sean personas virtuosas, pues estos amigos siempre están con uno, recuerdan la adoración cuando uno la olvida, aconsejan cuando se erra, dan afecto, cuidan de nosotros así no estemos presentes, es decir, que no hablan o actúan a nuestras espaldas y tampoco permiten que otros lo hagan (popularmente se dice: “Amigo es quien te hace llorar con verdades y el que te hace reír con mentiras”). Mientras que las malas compañías, que por su puesto no podemos llamar amigos, son como las aves de carroña, solo esperan que uno se equivoque para caer encima, son personas a las que solo mueve el interés; y una vez hayan logrado lo que necesitaban de nosotros, nos abandonan; constantemente están llamándonos al mal, a la incredulidad y la hipocresía. Dice Al-lah, (lo que se interpreta en español): {El inicuo morderá sus propias manos [lamentándose] y dirá: ¡Ojalá hubiera seguido el camino del Mensajero! ¡Ay de mí! ¡Ojalá no hubiera tomado por amigo a quien me apartó de la Verdad!} [Corán 25:27-28]
Queridos jóvenes, no se dejen engañar por personas que aparentan ser “amigos”, pero que en realidad lo único que buscan es dañarlos y alejarlos del camino de Al-lah, sembrando en sus mentes y corazones la incertidumbre. Si ven que uno de ellos les dice algo de lo que ustedes no estén seguros respecto a su veracidad, no duden en consultarlo con las personas más cercanas a ustedes, sus padres; si ellos no están en capacidad de resolver sus dudas, pues gracias a Al-lah, existe gente especializada que podrá explicarles todo como es. No se dejen endulzar los oídos con lo que estos supuestos “amigos” les dicen, y mucho menos entren en el juego de aquellos que solo andan repitiendo lo que escuchan sin confirmar la fuente y veracidad del asunto. Recuerden que nuestro Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nos enseñó que el mal y la desviación siempre generan duda en nuestro ser e incomodidad; así que, cuando sientan esto, apresúrense a consultar a quien sí tiene conocimiento, los ‘Ulama’. No permitan que estos mentirosos los alejen de los sabios de nuestra Ummah con sus difamaciones, y recuerden lo que Al-lah, Altísimo sea, Dice (lo que se interpreta en español): {Quien siga la guía será en beneficio propio, y quien se descarríe solo se perjudicará a sí mismo. Nadie cargará con los pecados ajenos. No Hemos Castigado a ningún pueblo sin antes Haberles Enviado un Mensajero.} [Corán 17:15] Escojan bien sus amistades, antes de que llegue el día en que de nada les sirva arrepentirse.
Por último, queremos recomendarles a los padres que no se olviden de sembrar en sus hijos el sentido de la presencia de Al-lah, que Él Ve todo lo que hacemos, Escucha todo lo que decimos, Conoce todo lo que ocultamos, y Sabe lo que pensamos y queremos. Recuerden el consejo paternal que el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le dio a su primo Ibn A’bbas, que Al-lah Esté complacido con él: “¡Muchacho, te enseñaré unas palabras!: Cumple con Al-lah obedeciendo Sus mandatos y alejándote de Sus prohibiciones y Él te Protegerá; cumple con Al-lah y siempre Estará contigo; y si pides ayuda, pídesela a Al-lah. Y debes saber que si toda la gente se reuniera para beneficiarte en algo, no te beneficiarían en nada que no hubiese decretado Al-lah para ti; y si se reunieran para perjudicarte en algo, no te perjudicarían en nada que no hubiese decretado Al-lah para ti. Pues ya está todo escrito”.

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